Periodismo hipócrita no resiste archivo propio

La publicidad de Primero la Gente (PLG), financiada por el Partido Justicialista (PJ), provocó indignación en sectores del periodismo cordobés, que sigue normalmente a pie juntillas las indicaciones editoriales que surgen de la usina de ideas del monopolio La Voz-Clarín.

Habría, según surge de los reproches mediáticos, una actitud inadecuada, ética o políticamente, en el hecho de que el PJ le preste dinero a PLG.

García Díaz es un opositor a Luis Juez, por lo que no constituye una novedad que haga una publicidad, redirigida luego hacia una página web, con argumentos críticos para el candidato a senador nacional del Frente Cívico.

En este caso, la publicidad consiste en exhibir lo que el intendente Daniel Giacomino dice de su antecesor, responsabilizándolo del malestar de la economía municipal, asfixiada por las pretensiones interminables del Suoem.

Mediáticamente la lupa se coloca sobre el asunto porque involucra la cuestión polémica del financiamiento de la política, que muchas veces no es todo lo clara que debería ser.

Esa fue precisamente la situación del Frente Nuevo cuando LA MAÑANA demostró que Luis Juez solventó la campaña electoral 2003 con los fondos de la noche, a cuyos empresarios les cedió áreas clave de la Municipalidad como retribución (específicamente Espectáculos Públicos) pero La Voz no se indignó con el entonces intendente por el tema. No le molestó entonces que los recursos pudieran provenir de la protistución, o de los «negocios» de la noche. Aparece, en el medio juecista, el acuerdo PLG-PJ como una transacción espuria. ¿Lo es? Primero la Gente forma parte de la alianza Unión por Córdoba, que integran muchos otros partidos políticos y que encabeza, desde ya, el justicialismo. Podrá señalarse si fue inteligente García Díaz al abrazarse al oficialismo provincial, pero resultó una decisión política que implica, con gusto o con disgusto, que comparte lineamientos ideológicos o estratégicos. En la coyuntura, eso significa la oposición al juecismo. El presupuesto del partido de García Díaz es tan estrecho como lo que puede destinar de su propio bolsillo. Por eso, y porque forman parte de la misma alianza, que el dueño del mayor presupuesto le asigne fondos a un socio minoritario, ¿qué tiene de criticable?

No denuncian que haya una desviación de fondos públicos para la campaña política, que sí merecería objeciones y denuncias, incluso, en los Tribunales. Sino que se alteran porque un partido político le presta plata a su aliado.

¿Inexplicable? No tanto. Basta ver que en los destacados de la nota amonestan a García Díaz por criticar a Juez. Eso es lo que, en el fondo, molesta al periodismo hipócrita, que trabaja para Juez pero disimula ser independiente.

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