Perfil de la policía porteña

Perfil de la policía porteña
Dos ministros y el jefe de la Metropolitana se reunieron con vecinos de Villa Urquiza. Confirmaron que en febrero saldrán a la calle, pero recién en mayo pondrán en marcha la "experiencia testigo" en Saavedra y Villa Urquiza, Coghlan y Villa Pueyrredón.
La Policía Metropolitana desembarcará en mayo en los cuatro barrios porteños que integran la Comuna 12 –Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredón–, pero ayer, su jefe, Eugenio Burzaco, inauguró el contacto con un grupo de vecinos. Fue una suerte de presentación en territorio de la nueva fuerza de seguridad, aunque no hubo uniformados y el jefe estuvo acompañado por los ministros de Espacio Público, Diego Santilli, y de Seguridad, Raúl Montenegro. Es que si bien la controvertida policía porteña debutará en febrero, con sus primeros 850 efectivos en la calle, habrá que esperar que finalice la construcción de la primera comisaría, en un sector del Parque Sarmiento, para que se ponga en práctica esa "experiencia testigo". La obra todavía no comenzó pero su finalización está prevista para mayo. La presentación, por lo pronto, se hizo en el Club Sin Rumbo, de Villa Urquiza.

De acuerdo con la exposición de ayer, sin embargo, la nueva policía parece tener un rumbo bien delimitado: incluyó una visita a la traza de la ex AU3, la fallida autopista del brigadier Osvaldo Cacciatore, donde viven decenas de familias en casas tomadas, y que fuera caracterizada por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, como un lugar donde "empezaron a vender falopa desde ahí y a meterse flacos como aguantadero para el robo". Es uno de los lugares problemáticos de la comuna, definieron los funcionarios.

–¿Por qué eligieron la Comuna 12 para el debut de la Metropolitana, si ahí no están los barrios con más problemas de seguridad? –le preguntó Página/12 a Burzaco.

–No son los que tienen más problemas de seguridad, pero tampoco los más seguros. Están en un término medio. Son barrios de clase media, donde hay una villa, cinco estaciones ferroviarias y siete salidas hacia la General Paz.

Cuando habla de villa, Burzaco se refiere al Barrio Mitre, ubicado en Saavedra, que no es en realizad una villa miseria sino un complejo de viviendas sociales. Según dice, "ocupa el sexto lugar de conflictividad en la ciudad".

La 12 será la "comuna testigo" para la Metropolitana, definió Burzaco. "Será el epicentro del modelo policial que queremos llevar a toda la ciudad", dijo. Y anunció a este diario que "antes de fin de año vamos a incorporar la Metropolitana a una comuna del centro de la ciudad, y el año próximo, en dos comunas del sur". A ese ritmo, las quince comunas porteñas estarían cubiertas por la Metropolitana en el año 2018.

Montenegro anunció que ayer salieron a la venta los pliegos para la construcción del edificio de la primera comisaría. Ocupará cuatro hectáreas del Parque Sarmiento y estará dotada de calabozos. También allí estará la sede del Grupo de Operaciones Especiales, la Fiscalía y la Defensoría.

"La Policía Metropolitana va a actuar en casos de faltas, contravenciones y en los delitos (de menor cuantía) que fueron trasferidos a la ciudad", le aclaró Burzaco a los vecinos. "Pero si un efectivo está ante un robo a mano armada o de tráfico de drogas, tiene la obligación de intervenir, aunque luego pase las actuaciones a la Policía Federal", agregó.

Los 600 policías destinados a la Comuna 12 se distribuirán en "centros comerciales, salidas de las escuelas, las zonas bancarias y los espacios verdes". Circularán en esos barrios 50 patrulleros y se instalarán entre 70 y 80 cámaras de seguridad.

Algunos de los vecinos reunidos en el Club Sin Rumbo hicieron preguntas, pero otros se limitaron a elogiar a los funcionarios. Montenegro dejó en claro que habrá lugar para la participación vecinal cuando se pongan en marcha los foros de seguridad, que estarán integrados por 12 vecinos. "Serán el oído nuestro en la calle", los definió.

En la nueva estrategia del gobierno porteño, no todo es policía cuando se habla de seguridad: la recuperación del espacio público, la instalación de luminarias y la poda de árboles que tapan el alumbrado público fueron los tópicos sobre los que puso énfasis el ministro de Espacio Público, Diego Santilli. El funcionario anunció que se incorporarán guardianes de plaza, que "utilizarán el silbato como elemento de alerta para disuadir situaciones conflictivas o llamar la atención sobre potenciales peligros". En pocas palabras, vuelve el pito a las plazas.

Santilli prestó especial atención a los espacios de la ex AU3, lugares donde se demolieron las viviendas desalojadas pero que están en verdadero estado de abandono y ahora están siendo desmalezados.

Después del encuentro en el Club Sin Rumbo, los funcionarios caminaron por la Avenida de los Constituyentes y, guiados por el director del CGP, Néstor Dall’alpi, entraron en el kiosco ubicado al 5900, que –según su dueña– fue asaltado siete veces en los últimos tres años. Y en el camino, saludaron a un desconcertado efectivo de la Policía Federal.

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