De Perez Companc a Petrobras, el final de un proyecto petrolero

Petrobras continuó esta semana desprendiéndose de algunos de los activos que en 2002 le compró al brazo energégito del la familia Perez Companc por US$ 1.200 millones.
Con la venta de su planta de fertilizantes de Campana al Grupo Bunge, dio un paso más en su estrategia de reducir su participación en negocios poco rentables en la Argentina.

La operación se concretó en un contexto donde proliferan rumores de nuevos desprendimientos de la empresa brasileña. En el segmento de refinación, estaría estudiando ofertas para deshacerse de su planta de San Lorenzo. Como comprador suena con fuerza Cristóbal López, dueño del negocio de juego y de estrecha cercanía al poder K.

En tanto que en el área de distribución de combustibles, está restringiendo su red de estaciones de servicios, compuesta por 580 bocas de expendio. En el mercado se afirma que daría de baja alrededor de cien.

El achicamiento de los negocios locales responde a la necesidad de equilibrar sus cuentas ya que durante el tercer trimestre sus ganancias bajaron un 65%.

La caída se explica, según la compañía, por el férreo control estatal sobre los precios de los hidrocarburos, más los bajos valores de la energía y el desfasado importe de los combustibles ya que la nafta Super es un 30% más barata que en Brasil.

Distinta era la situación en 2002. Tras la devaluación del peso, la brasileña encaró un negocio apetecible quizás con la creencia de que el gobierno argentino recompondría en poco tiempo el valor de la canasta energética. Una tarea que lleva siete años de atraso. Fue así que la compañía comenzó a desprenderse de negocios

En enero del año pasado, Petrobras Energía, vendió por US$ 32 millones su participación del 40% en Petroquímica Cuyo (productora de polipropileno en Mendoza) a la familia Sielecki, con fuerte presencia en la industria farmacéutica. Ahora, con la venta de la planta de fertilizantes en Campana, cerrada en US$ 70 millones dio un paso más para salir de negocios ligados al downstream de petróleo y gas.

En el segmento eléctrico, tras años de idas y vueltas con vetos oficiales a posibles compradores incluidos, en 2007 Petrobras concretó la venta (convenida cuando se apoderó de Pecom) de sus acciones en Transener, la mayor transportadora del país, al binomio conformado por la estatal Enarsa y la privada Electroingeniería, de fenomenal crecimiento durante los gobiernos K.

Todavía mantiene su participación en Edesur, la principal distribuidora eléctrica del mercado local. Y defiende su posición en TGS, una de las dos transportadoras de gas, envuelta en una maraña de litigios legales entre sus accionistas y con problemas financieros, de la cual es propietaria de un 50% de su controlante CIESA, luego de heredar las acciones que Pecom Energía tenía en la firma.

La cuenta pendiente sigue siendo la exploración y producción de hidrocarburos. Petrobras se quedó en 2002 con 32 bloques de petróleo y gas de Pecom. "Llegamos a producir 15 mil metros cúbicos diarios de petróleo en todo el país, una cifra récord para una petrolera argentina", recuerda Oscar Vicente, ex CEO de la compañía y mano derecha de Perez Companc en materia petrolera.

Hoy la producción de Petrobras Energía, sin embargo, no supera los 6.700 m3/día. Desde la compañía señalan que el descenso responde a la declinación natural de sus principales yacimientos y a los bajos precios locales, que no permiten el desarrollo de nuevas áreas. Paradójicamente, la extracción en el yacimiento Entre Lomas, donde Perez Companc comenzó a edificar su imperio petrolero en 1968, hoy operado por una petrolera homónima con managment local en la que Petrobras tiene una participación.

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