"Es un perejil", dice la esposa del detenido por amenazas a CFK

"Es un perejil", dice la esposa del detenido por amenazas a CFK
El Gobierno cree que el radioaficionado Néstor González quiso atentar contra la Presidenta. Pero aún no se le probó filiacion política o ideológica.
A Néstor González se lo acusa de haber amenazado a Cristina Fernández de Kirchner al interferir en la radio del helicóptero presidencial. Ahora está detenido en el penal de Ezeiza y la Justicia busca establecer si mantenía contactos con ex integrantes de las Fuerzas Armadas o de seguridad. Pero Andrea, la esposa del radioaficionado de 62 años, jura que su marido no tiene ni para pagar un abogado y que la última vez que tuvo un contacto con un militar "fue hace 43 años, en la colimba".

Fue el juez Ariel Lijo quien imputó a González como presunto responsable de las interferencias radiales que se produjeron el 11 de diciembre pasado en el helicóptero en el que se trasladaba la Presidenta desde la quinta de Olivos hasta la Casa Rosada. El mismo día en que empezaba el juicio por los crímenes cometidos en la ESMA durante la dictadura.

"Un ex policía" habría sido el responsable de actuar como "testigo encubierto" y aportar las pistas que llevaron a Lijo a ordenar un allanamiento en el domicilio del presunto hombre que quiere atentar contra la vida de Fernández de Kirchner.

Después de la entrada en escena del "testigo encubierto", González quedó envuelto en una fantasmal historia en la que se habla de ex represores de viejas mañas, retrógrados carapintadas, ex miembros de los servicios de inteligencia, pseudoperiodistas con causas abiertas, y denuncias cruzadas.

Andrea no entendía nada cuando el pasado martes, un grupo de uniformados de la Policía Federal saltaron la reja de su vivienda sobre la calle Lavalle, a unas cuadras del centro de la localidad bonaerense de Monte Grande. "Los hombres de civil entraron cuando mi marido les abrió la puerta", aclara la chaqueña de 32 años mientras intenta, sin lograrlo, contener las lágrimas frente a sus dos hijas.

El allanamiento comenzó minutos antes de las tres de la tarde y finalizó a las diez de la noche. Se incautó de todo, hasta computadoras que estaban para reparar, pero los investigadores no prestaron atención a la CPU personal del supuesto hombre que habría dicho "maten la yegua" y "maten al pescado", mientras intervenía la señal del helicóptero.

"Mi marido es un perejil, no es universitario, tampoco especialista en informática y no tenemos amigos militares. En mi casa no se habla de política", dice Andrea mientras frota sus mal cuidadas manos.

González tiene en su casa un modesto negocio de computación donde se promete actualización, armado, reparación de PC, instalación de programas, recarga de cartuchos y venta de CDs. Pero también se dedicaba a la venta de autos y de motos, nada formal, hacía lo que le venía al paso.

Según Andrea, que conoce a González desde hace casi 11 años, las únicas pasiones del dueño de casa eran la radiodifusión y la caza. "Cuando yo lo conocí, él ya estaba hace mucho con el tema de las antenas. Pero es un radioaficionado más, y los equipos que le secuestraron son viejos y los reparaba él mismo. ¿A vos te parece que somos una familia que podemos gastar ocho mil pesos en un equipo? Mirá cómo vivimos".

La escopeta calibre 14 y el revolver 22 que se secuestraron durante el allanamiento tendrían una razón de ser, al menos, para la esposa de Gónzalez: "Le gustaba la caza, pero hace mucho que no íbamos. Cazaba codornices y liebres. Era una escopeta muy vieja. Y el revólver se lo dio un amigo, pero no tenía ni balas. Lo tenía porque es un barrio inseguro, por lo menos para asustar".

Andrea sólo hizo el secundario, pero parece ser una experta en comunicaciones y da una cátedra para explicar que con los equipos que utilizaba su marido era imposible interceptar la señal del helicóptero presidencial. "Tenemos una antena muy baja", agrega después dar largos detalles.

Pero el autodidacta González, según la descripción de Andrea, tiene todo el perfil de ser un incorregible curioso: "Después de trabajar, se la pasaba en la radio, hablaba con personas de todo el mundo".

Lo que más llamó la atención de los investigadores es una grabación que había en el celular de González. Se trataba del audio de un avión comercial que se comunicaba con la torre de control del aeropuerto. Andrea no sabe como llegó esa comunicación al celular de su marido: "A él le gustaban mucho esas cosas", dice con la voz quebrada y unos ojos asustados.

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