En el IPS se perdió un expediente por una supuesta mala praxis

Una mujer denunció que el expediente que se había abierto en el Instituto Provincial de la Salud (IPS); por una presunta mala praxis que tuvo lugar en el Sanatorio El Carmen se perdió hace al menos unos dos años, pero recién ayer le confirmaron esta situación.
Norma Pastrana tiene a su hijo, Raúl Rozas, postrado en una cama luego de que el 17 de mayo de 2006, a una semana de haber recibido un riñón mediante un transplante, tuviera un ataque que le produjo una hipoxia cerebral.

En aquel momento, a Pastrana los médicos le explicaron que este tipo de situaciones se presentan en un paciente cada 100 que son sometidos a un transplante. "Para mi, todo ocurrió porque a mi hijo no le dieron oxígeno cuando tuvo ese ataque", dijo Pastrana a Nuevo Diario al indicar que a partir de ese momento es que solicitó una investigación por parte de la obra social. Desde ese momento, el único hecho que la mujer conoció se realizó en el marco de la investigación, fue su declaración testifical el 3 de noviembre de 2006, como lo indica la cédula de notificación en el marco del expediente "Nº 74-25489/2006 y 74-27122/06 caratulados `información sumaria-afiliado Raúl Rozas` que tramita ante esta asesoría letrada del Instituto Provincial de la Salud (IPS)".

Según lo contado por Pastrana, ayer logró reunirse con el abogado Oscar Farah, asesor del IPS, quien "me dijo que la investigación (desde la obra social) le hacen a la Clínica no es de importancia, que esa investigación era de la época de (el ex interventor del IPS y actual diputado provincial, Alfredo) Petrón y que los expedientes se han perdido". A ello, Pastrana agregó que otro argumento usado por Farah, según sus dichos, es que el IPS "no puede hacer nada" y que a partir de su denuncia es que ahora "lo tienen que iniciar de nuevo". Mientras, y desde 2007, la causa por mala praxis ya se encuentra radicada en la Justicia.

Otras preocupaciones

Entre los problemas señalados, Pastrana indicó que al cumplir su hijo 21 años en 2010, su temor es que pierda la obra social, y pase al PROFE como asegura, le dijo una trabajadora de la obra social provincial. Agregó que existen algunos inconvenientes como por ejemplo el hecho de que no hay fisioterapeuta ni fonoaudióloga en El Carril (en donde vive con su hijo), que hagan las visitas a domicilio, lo cual implica trasladarlo por sus propios medios tres veces por semana. El problema es que todo se complica porque ella debe trabajar por las tardes, dado que con la pensión de $500 que su hijo recibe por mes a causa de su discapacidad "no me alcanza", sostuvo.

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