Por qué perdieron Néstor Kirchner y Daniel Scioli

Mientras las encuestadoras daban un empate técnico entre el Frente Justicialista para la Victoria y Unión PRO, aunque algunas arriesgaban que el oficialismo perdía en la provincia de Buenos Aires, en Olivos intentaban tranquilizar a dirigentes, funcionarios e intendentes.
Pero Néstor Kirchner sabía que no era una elección fácil. En los últimos días, previo a los comicios, solicitaba números en el Conurbano bonaerense porque especulaba que aún continuaba con la mayoría de votos en la 1ra y 3ra Sección Electoral, lo que provocaría el triunfo del oficialismo.

Sin embargo, las cifras no eran las esperadas. Había nerviosismo entre los intendentes, y también en la cúpula del Gobierno. Pero Néstor insistía en que obtendrían una diferencia –mínima- de cincos puntos.

Con resultados en mano, tanto Kirchner y de Daniel Scioli comenzaron a analizar lo que sucedió este domingo 28 de junio, que terminó con la derrota del FJPV.

Los análisis

El círculo íntimo de Kirchner le comunicó al ex presidente las estrategias electorales de varios intendentes del Conurbano bonaerense, y también, del interior de la Provincia.

Es que varios jefes comunales habían acordado el ingreso de Unión PRO a sus distritos, pero con una condición: Colocar candidatos suyos en las listas del PJ disidente.

Dicha maniobra servía a los alcaldes para mantener tranquilidad en los Concejos Deliberantes y no perder el peso territorial.

Mario Ishii (José C. Paz) lo dijo públicamente al reconocer que hubo intendentes que "jugaron a dos puntas" y agregó: "Tiraron para atrás el triunfo de Néstor Kirchner para salvarse ellos". Además, los tildó de "desleales", aunque no quiso arriesgar nombres.

Esa jugada hizo enojar al ahora diputado electo que no dudó en comunicarse por teléfono con algunos caciques para manifestarle su bronca.

Y este lunes fue el propio Kirchner, quien en un video grabado en la Quinta de Olivos, dijo que "hay que analizar cada distrito y cada localidad".

Otras de las conjeturas que se manejan en el Gobierno es la maniobra mediática de las encuestas que lanzaban los consultores políticos dos meses antes de los comicios. Según observaron, la publicación de una catarata de sondeos polarizó la elección con su principal contrincante, Francisco De Narváez. A esto le suman la intencionalidad de algunos medios para aplacar un posible triunfo del ex presidente.

Hay un tercer punto que el matrimonio Kirchner prefiere no atender y es el cambio de conducción en el Gobierno: Mayor diálogo, mayor consenso y debatir con la oposición.

Tanto Cristina como Néstor saben –puertas adentro- que estos comicios legislativos fueron un mensaje claro a la forma de hacer política, y deberán ser hábiles para revertir la imagen que se tiene de ellos.

Ya funcionarios, asesores y dirigentes políticos recomendaron un cambio de timón en lo que respecta a la gestión para retomar la fortaleza del Gobierno.

Es que a partir de la batalla con el campo, el propio kirchnerismo produjo el reconocimiento a un vicepresidente (Julio Cobos) que terminó siendo una figura presidenciable, rompió relaciones carnales con dirigentes como Carlos Reutemann, posicionó a De Narváez en la provincia de Buenos Aires y sintió el alejamiento de varios intendentes que se muestran oficialistas, pero que prefieren no estar dentro de la estructura del Frente para la Victoria.

Otro de los errores que los colaboradores le adjudican como razón de la derrota fueron las causas contra el diputado electo de Unión PRO, como así también, a su ex socio Felipe Solá, quien debió dar explicaciones de una causa que data de cuando era gobernador.

Ahora, el oficialismo visiblemente debilitado estudia los pasos a seguir. Se presume cambios de gabinete. Ya se fue Graciela Ocaña de la cartera de Salud, aunque se esperan más alejamiento de funcionarios.

Algo parecido pasaría en la administración de Daniel Scioli, donde se buscaría "aires de renovación".

Por estas horas, kirchneristas y no kirchnerista no pensaron en un 29 de junio sin mayoría, pero veían un ajustado triunfo, que quedó trunco por el "voto castigo" de muchos electores al matrimonio Kirchner.

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