"Hay que perder el miedo a concursar o a hacer el ridículo"

Un abogado instó a sus pares a participar de las selecciones para aspirantes a jueces. López Herrera intervino en cinco procesos convocados por el Consejo de la Magistratura de la Nación. Recomendaciones.
Ahora que el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) ha empezado a llamar a concursos para cubrir cargos vacantes en el Poder Judicial (ver "Llaman a..."), Edgardo López Herrera asegura que muchos amigos y allegados lo hablan para pedirle sugerencias. "Les digo que hay que perder el miedo a participar. No hay que pensar que se va a hacer el ridículo", aseguró a LA GACETA.

Al abogado lo consultan por su rica experiencia. Ha participado de cinco procesos de selección (algunos de ellos aún en marcha) convocados por el Consejo de la Magistratura de la Nación.

En cuatro ha resultado ternado: para los cargos de juez federal Nº 1 y Nº 2 de Tucumán (la Presidenta de la Nación aún no los ha elegido), y Nº 1 de Salta, y en 2006 integró un terceto complementario para la cobertura de dos vocalías en la Cámara Civil y Comercial Federal de la Capital Federal. Además, encabeza el orden de mérito provisorio del concurso en trámite por el Juzgado Federal Nº 2 de San Salvador de Jujuy. Salvo en un caso, en el que resultó cuarto, en los otros López Herrera siempre ha estado entre los tres primeros en la etapa de la prueba de oposición escrita.

Amén de invitar a los abogados tucumanos a que aprovechen "este avance institucional que significa la irrupción del CAM", el letrado sugirió: "los aspirantes deben conocer el idioma castellano y escribir con claridad. Mucha gente falla, porque, precisamente, no se entiende qué quieren decir. Además, cuando reciban el caso sobre el que tendrán que redactar una sentencia, deben leer todo y prestarle atención hasta al más mínimo detalle, porque todo lo que está puesto tiene relevancia jurídica".

El manejo del tiempo

López Herrera, que es profesor de Derecho Internacional Privado (UNT), y de Derecho de Daños, así como de Jurisprudencia y Control de Constitucionalidad (Unsta), está convencido de que antes de escribir una sola línea en la prueba de oposición hay que hacer un esquema. "Esto sirve para ordenar el desarrollo. Lo fundamental es la claridad del razonamiento judicial del postulante y no tanto el sentido en el que va a pronunciarse. Al jurado le interesa saber cómo resolvería si fuera juez. Esto implica que hay que abstenerse de formular afirmaciones dogmáticas. Hay que explicar y argumentar todo, aunque se trate de una cuestión meramente procesal", esgrimió.

Otro punto que no hay que perder de miras, según advierte el letrado, es el de la administración del tiempo, ya que el reglamento del CAM establece que los concursantes dispondrán como máximo de seis horas para resolver el caso que se les planteara. "Hay que fijarse un cronograma y cumplirlo. En él hay que contemplar un período necesario para poder releer enteramente la sentencia redactada y, sobre todo, para corregir incoherencias o incongruencias", subrayó.

López Herrera también defiende, por razones de transparencia, el valor de que los jurados evaluadores de la prueba de oposición (o algunos de ellos), sean de otras provincias. "En todos los concursos en los que participé, los jurados no eran del lugar, ni siquiera de la región. Esto es bueno. Así hay menos posibilidad de que un miembro del jurado, aun cuando corrija anónimamente, sin saber quién ha confeccionado el examen (mediante el sistema de claves alfanuméricas), pueda adivinar cómo escribe o qué piensa algún concursante. Esto, incluso, en la hipótesis de que no haya nada raro", destacó.

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