Pepe: "La victoria frente a EE.UU. fue nuestra hazaña".

Juan Ignacio Sánchez y Alejandro Montecchia, los dos geniales bases que llevaron a la Argentina al título en Atenas 2004, tendrán esta noche, en su tierra natal, el homenaje que se merecen con la selección nacional en un amistoso contra Australia, que comenzará a las 20
"Es increíble, estamos conectados por todos lados. Crecimos en el mismo club (Bahiense del Norte), ahora vivimos en el mismo barrio, tenemos algún emprendimiento en común, nos juntamos cada tanto a comer, yo conocí a mi esposa en el casamiento de Manu y ellos son amigos desde chiquitos?.". Juan Ignacio Sánchez, Pepe acá, en Europa o en la NBA, rebobina y recorre imágenes y sentimientos con serenidad, aunque no deja de sorprenderse por esa mágica unión que mantiene con Alejandro Montecchia y Manu Ginóbili. "Lo hablábamos el otro día a propósito del póster gigante que pusieron en el gimnasio de Bahiense del Norte donde estamos los tres con la medalla de oro. No debe haber ocurrido nunca que tres campeones olímpicos hayan salido del mismo club de barrio". Y enseguida habla de su compañero en las riendas de la selección. "Los dos nos admiramos y reconocíamos las virtudes del otro. Por eso nos complementamos. Sabíamos que cada uno tenía su tiempo de juego y teníamos la capacidad de saber quién era conveniente que jugara según el momento del partido. Y estábamos tranquilos descansando en el banco cuando el otro estaba en la cancha. Nunca hubo egoísmo. Tuvimos distintos estilos y personalidades; Ale por ahí era más introvertido, pero en la cancha se transformaba, fue un gran líder. Nuestro objetivo era que el nivel de juego no decayera en los 40 minutos, jugara él o yo".

Pepe está contento por el reconocimiento que recibirá esta noche ante su gente, nada menos que en el mítico estadio Osvaldo Casanova, en el amistoso contra Australia. "No lo digo por este homenaje ni es una idea de ahora, pero los argentinos solemos tener mala memoria, por eso creo que es bueno recordar las cosas buenas para que los más jóvenes las conozcan. Será un orgullo".

Aclara que tiene hilo todavía, que se siente bien físicamente y piensa jugar en algún club europeo si es posible a fin de año, sin descartar un retiro definitivo, dentro de uno o dos años en la Liga Nacional y, si es posible, en Bahía Blanca. "Estoy satisfecho por cómo armé mi carrera, yendo a la Universidad primero (Temple), haciendo experiencia en la NBA después y jugando en Europa ahora. Lo único que no fue ideal fue jugar en Real Madrid el último año; debí optar por un club donde pudiera tener protagonismo. Igual este mal año en Real me devolvió el desafío". Y sin mediar preguntas, confiesa: "Después de ganar los Juegos Olímpicos me costó mucho mantener un nivel competitivo. Empecé a sentir un gran vacío. El fuego se fue extinguiendo. Es que toqué el cielo, algo que nunca había soñado. De chico mi ilusión era jugar el torneo bahiense y, por ahí, tratar de sobrevivir con el básquetbol, pero hasta la Liga Nacional era algo impensado".

Recuerda la foto donde lo levanta en brazos a Montecchia tras vencer en la semifinal a Alemania, en Indianápolis 2002, y recuerda ese Mundial: "La victoria frente a EE.UU. fue nuestra hazaña y una bisagra, porque nos hizo dar cuenta de que podíamos marcar una época en la selección". Guarda pocos recuerdos: "Tengo las camisetas de cada equipo que integré, que están colgadas en el vestidor y pocas fotos, pero me emociono cada vez que veo imágenes de algún partido en YouTube. Me gustaría tener los videos, voy a tratar de conseguirlos. En mi casa, no tengo ningún trofeo o recuerdo a la vista. No me gusta poner al basquetbolista por delante de la persona".

A la hora de elegir su mejor partido, no duda: "El de los cuartos de final contra Grecia, en Atenas 2004. Es cierto que por mi estilo siempre me fue bien contra EE.UU., aunque en esos juegos todos estuvimos en un nivel altísimo. Quizá el mejor torneo global fue el Mundial de Japón 2006". ¿Su mejor amigo de la Generación Dorada? "Gaby Fernández, con el que compartí siempre la habitación. Parecíamos siameses. Nunca me reí tanto con un compañero como con Gaby, nos divertía a todos con sus anécdotas".

Hoy, Sergio Hernández vive una realidad opuesta a la que disfrutaba Rubén Magnano con garantías en la base. La selección busca sucesores. Mucho más si no se incorpora Pablo Prigioni. Y Pepe Sánchez tiene algo que ver, pues uno de los tres novatos que pelean por ser parte de la conducción del equipo es su "ahijado deportivo". Se trata de Juan Manuel Fernández, de 18 años, que esta temporada debutó en Temple utilizando el N° 4 que perteneció a Pepe. "Tiene condiciones, carácter y está en una gran universidad", dijo Pepe, que le envió un mail al DT de Temple recomendando a Fernández. El día del debut del "sucesor" en Temple, estuvo en las tribunas viendo el partido Luis Scola, que contó: "Me sorprendió lo que decía la gente: «Es argentino como Pepe´ o ?juega como Pepe»; no podía creer que todo lo relacionaban con Pepe". Quizás ése sea su mejor reconocimiento.

Aquel grito del alma

Tanto Pepe Sánchez como Alejandro Montecchia recuerdan muy bien aquel abrazo tras vencer en las semifinales del Mundial de Indianápolis a Alemania (86-80). Fue el sábado 6 de septiembre de 2002 y mereció la tapa de La Nacion Deportiva. Un día después se jugó la final con Yugoslavia, con una polémica y dolorosa derrota. Pero la Generación Dorada ya había hecho historia.

El personaje

Juan Ignacio Sanchez

Fecha y lugar de nacimiento: el 8 de mayo de 1977, en Bahía Blanca.

Altura: 1,92m.

Puesto: Base.

Torneos en la selección: Sudamericano, Panamericano y Mundial juvenil 94, Sudamericano y Panamericano Sub 22 96, Mundial Sub 22 97, Mundiales 98, 2002 y 06, Sudamericano 99, Premundial 01, Preolímpico 03 y Juegos Olímpicos Atenas 04.

Títulos: medalla de plata Mundial 2002, y medallas de oro Sudamericano juvenil 1994, Premundial 2001 y Juegos Olímpicos 2004.

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