Pepe Scioli segundo en la lista K ¿por San Valentin?

Aunque todavía no se sabe si Néstor o Massa encabezarán la fórmula, el segundo lugar ya tiene nombre y apellido. La historia jamás contada del Scioli que se acercó al fueguito K
En una de las tantas reuniones que mantienen los intendentes del Conurbano, a más de uno, de los más antiguos, se le escapó una confesión que luego fue compartida por varios de sus pares: “Este Scioli me hace reir. Parece que nunca fuera del gobierno porque nunca lo sacuden con nada”.

La traducción es sencilla, según lo cree uno de los presentes: “No le toleran que todos estén con el corazón en la boca por las próximas elecciones y a él todas las encuestas le den bien”.

- Pero si ni siquiera les arma en los territorios, no se mete con nadie, ¿qué es lo que pretende?

- “Que los ayude a apoyarse en él y queden todos como los buenos de la película”, fue la rápida definición de un intendente del noroeste bonaerense.

Según parece este análisis ha llegado hasta los oídos del ex presidente de la Nación quien retomó su idea, nunca abandonada, de tener un Scioli dentro de la lista de candidatos a legisladores nacionales en las próximas elecciones.

Tras investigar sobre la facultad de un llamado a reforma constitucional provincial, que fue abortada antes de nacer, cada día que pasa está más que convencido que el gobernador tendrá que jugar también en esta circunstancia para respaldar al proyecto nacional.

Por ese motivo, sea quien fuera el candidato en primer término, lo que está segurísimo es que José “Pepe” Scioli, el influyente secretario general de la Gobernación, será el segundo candidato, con su apellido también puesto en tamaño molde, similar al del primero.

El gran interrogante, que no develará hasta las proximidades mismas del día del cierre de listas es si será Néstor o Sergio Massa quien esté al tope de las candidaturas. O también pueden estar los dos, teniendo en cuenta el deseo del presidente del PJ de no darle demasiado vuelo al intendente interino de Tigre y la necesidad de ubicarlo en un lugar de honor al rosarino Agustín Rossi, a quien cada día se le hace más imposible ser candidato a diputado en Santa Fé por el veto expreso realizado por Carlos Reutemann.

En esa misma reunión de jefes comunales peronistas no hubo tapujos en plantear sobre la “necesidad de un plan B posterior al kirchnerismo”. En ese momento, las voces más experimentadas guardaron un profundo silencio, sabedores que quien está en el poder tiene los oídos más poderosos del país.

Sin amilanarse, y contando con el apoyo táctico de los que apoyan por conveniencia, uno de los presentes se atrevió a explayarse sobre la necesidad de “no quemar todas las naves ahora”, y que sería más que conveniente guardar a alguno de los posibles sucesores K: el gobernador Scioli, quien, por supuesto, deberá mejorar ostensiblemente su relación con ellos, fundamentalmente a través de la modificación de su cartera de ministros, cuyas respuestas no suelen ser de las más rápidas ni efectivas.

En el borrador de la lista oficialista también hay otro nombre que despierta tempestades en el justicialismo kirchnerista: la ministra de Salud, Graciela Ocaña, figura clave para el armado que pretende no encerrarse en el peronismo puro y desea seguir manteniendo cierto vínculo con el progresismo vernáculo.

“La hormiguita” cosecha un 35% de imagen positiva, mucho más que todos los intendentes juntos a nivel provincial, pero “no es peronista”, como les gusta ufanarse. Uno de los armadores territoriales del titular del PJ, sin embargo, minimiza cualquier tipo de presión y calcula: “por más que se quejen, o pretendan posicionarse ante nuestra supuesta flaqueza actual, si a nosotros nos va mal, a ellos les irá peor, porque entre los duhaldistas y la Coalición se van a quedar con las legislaturas de todos los distritos y la Provincia también”.

“Después, andá a decirle a Scioli como sigue”, se jactaba el ultra K que conoce el temor que les provoca a los intendentes no tener el Concejo Deliberante a su favor, aunque hasta ahora nunca lo necesitaron para nada.

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