Pepe Scioli especula con la renuncia, y ya mencionan a Mouriño para reemplazarlo

Pepe Scioli especula con la renuncia, y ya mencionan a Mouriño para reemplazarlo
Enfrentado a su hermano y gobernador, con quien ya ni se habla, el secretario de la Gobernación José Scioli reitera en cada reunión que está dispuesto a dejar su cargo. El reemplazante podría ser el actual titular de IOMA, Javier Mouriño.
Daniel Scioli está a punto de enfrentarse al cambio más difícil de su gestión: su hermano está a punto de dejar la Secretaría General de Gobierno, y ya se especula con el impacto que podría tener su salida.

José "Pepe" Scioli no quiere seguir siendo el "contra" en la Casa de Gobierno. Y por eso, dejó trascender versiones que indican que en las próximas horas renunciaría, lo que en su entorno fue relativizado, pero nunca desmentido.

"Hoy vino a trabajar como todos los días", aseguraron a La Política Online desde su oficina. Pero ya es inocultable que Pepe se distanció de su hermano, con quien hace al menos 15 días que no habla.

Es que el secretario General de la Gobernación es el único que le cuestiona frontalmente al gobernador su alineamiento sin fisuras con Néstor Kirchner, una postura que por el contrario si respalda el jefe de gabinete, Alberto Pérez.

Scioli ignoró a su hermano cuando le pidió que no fuera candidato testimonial en las elecciones de junio, y enfatizó su dependencia de los Kirchner. Tras ello, Pepe comenzó a revelar que necesitaba un cambio.

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Lo que aún se discute es si su salida será con un alejamiento definitivo de la gestión. Lo cierto es que Pepe habla de su renuncia abiertamente en las reuniones, y no se sabe si ese es un tipo de presión o si está irreversiblemente agotado.

El intocable

Muchas veces se habló de la salida del hermano menor del gobernador. El momento más difícil se dio en los comicios, cuando, pese a su mirada crítica del kirchnerismo, Scioli evitó echarlo como sí hizo con el ex titular de Arba, Santiago Montoya, expulsado instantáneamente luego de criticar las testimoniales.

Y, aún más claro está que Néstor Kirchner no incidió en este movimiento de piezas, como sí la hizo con Montoya, y no porque no pueda: el santacruceño sabe que si obliga al gobernador a que eche a Pepe, el mayor perjudicado será él, puesto que nadie quiere cargar con la cruz de haber hecho pelear a dos hermanos.

Como sea, la salida de Pepe será resonante no sólo por su condición de hermano del gobernador, sino porque más allá de sus funciones protocolares, es el que mantiene las relaciones entre el Gobierno provincial y la Iglesia y quien tiene lazos con el empresariado vinculado al Gobierno provincial.

Como pudo saber este medio, ahora Pepe piensa volver a las fuentes y meterse de lleno en el armado del PJ porteño, bajo el ala del secretario general del Suterh, Víctor Santa María.

El sucesor menemista

Y como siempre que se habla de la salida de un funcionario, ya están en danza los nombres de los posibles reemplazantes. Si bien se mencionaba en un principio de Montoya, quien en las últimas horas ganó más terreno fue el titular del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) de la provincia, el ex diputado nacional por la Capital, Javier Mouriño.

Mouriño militó en los años setenta junto a Kelly Olmos en la agrupación peronista Guardia de Hierro, famosa por su secretismo y su concepción férrea del poder.

En los 90 se convirtió en un defensor a ultranza del menemismo y fue una de las figuras de la agrupación justicialista porteña llamada "Libertadores", muy ligada al ex ministro del Interior, Carlos Corach.

El todavía titular del IOMA forjó una muy buena relación con Daniel Scioli cuando éste era diputado nacional por Capital Federal. Pero por su mirada crítica del kirchnerismo prefirió mantenerse en un segundo plano del gobierno de Scioli.

El directorio del IOMA es un cargo más técnico que político y Mouriño, que podría tranquilamente haber ocupado un ministerio de la gestión Scioli, debió mantenerse en esa posición.

Sus diferencias con los Kirchner se acentuaron durante el conflicto entre el Gobierno nacional y el campo, cuando Mouriño le hizo saber a Scioli que no le pareció correcto su alineamiento con las posturas más duras del gobierno en esa pelea.

Incluso le escribió una carta al gobernador en la que le pedía que volviera a ser "el Scioli que todos conocemos", tan decidido por el diálogo en lugar de la confrontación.

Habrá que ver cómo hace Scioli para sostener en un puesto de tal envergadura a un crítico voraz del Gobierno nacional, cuando eso siempre significó una razón de peso para eyectar funcionarios bonaerenses.

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