La peor victoria, la mejor derrota

Las elecciones en la capital neuquina alteran sutilmente el escenario político. El MPN tuvo su peor victoria. El UNE, la mejor derrota de su corta vida. Hubo una fuerte señal de abstención: mucha gente no fue a votar.
El MPN obtuvo la peor victoria de su vida este domingo en Neuquén. Ganó la elección, pero perdió dos bancas en el Deliberante; y estuvo además a un milímetro de perder a manos de UNE, un partido que quizá ayudó a crear, gracias a su culposa y errática política frente a los gremios estatales.

Los comicios se dieron como anunciaban las encuestas y coincidían los análisis más objetivos. Se verificó el podio, es decir, una tendencia mayoritaria de la intención del voto distribuida entre tres fuerzas: el propio MPN, UNE (que fue el fenómeno de la elección, con un fuerte crecimiento), y el oficialismo de Juntos por la Ciudad. Más atrás, Recrear –que hizo una buena elección- y Libres del Sur, que consiguió conservar su concejal/a, Mercedes Lamarca.

Desde las primeras mesas, la tendencia se mantuvo firme. Al cierre, el escrutinio provisorio no modificó esa tendencia, solo fue sumando cantidad de votos. Las cosas quedaron así: tres bancas para el MPN, dos para UNE, dos para Juntos por la Ciudad, una para Recrear, y una para Libres del Sur.

Conclusiones rápidas: el MPN ganó pero perdió. UNE ganó la "interna abierta" del oficialismo, y se dio el gusto de quedar muy cerca del MPN: es el partido que se proyecta con más fuerza ahora rumbo al 2011 a nivel municipal.

Juntos por la Ciudad hizo la elección discreta que se esperaba: el radicalismo rumiará su descontento, y crecerán las críticas contra Farizano por conceder el primer lugar a un peronista.

Recrear reforzó su presencia: tendrá ahora dos bancas y un serio arbitraje en el Deliberante, porque puede jugar tanto para el oficialismo como para la oposición. Hizo una excelente elección, y será un equilibrio interesante para las desmesuras de la política neuquina.

Libres del Sur logró conservar su presencia, demostrando que es una minoría, pero también en crecimiento. Obviamente, reforzará su discurso hacia sus "colegas" del oficialismo municipal: "juntos ganamos, separados no".

Votó la mitad del padrón: esto no puede ser una casualidad, ni consecuencia del día "feo". Parece más bien una fuerte abstención consecuencia de la abierta herida del MPN. Basta mirar el flojo desempeño del partido provincial, para entender que muchos votos que no se emitieron le correspondían históricamente al partido provincial.

¿Cómo quedará ahora el Deliberante?

De 18 bancas, el MPN pasará a tener ocho. El oficialismo, al menos como se lo ha entendido hasta ahora, se quedará con las otras ocho, distribuidas de la siguiente manera: cuatro serán de UNE, que pasa a ser la principal fuerza de la coalición; una será del PJ, dos de la UCR, y una quedará para Libres del Sur.

Las otras dos bancas son ahora de Recrear, que por ende pasa a ser una fuerza más independiente y más decisiva para las votaciones en el Concejo.

Con este panorama, el escenario político en la provincia se altera sutilmente. El MPN no tiene motivos para el optimismo respecto de su necesidad de recuperar el distrito capitalino. Al contrario, la dispersión del voto ciudadano habla a las claras de una búsqueda de opciones, una exploración cada vez más intensa.

Se erige la figura de Mariano Mansilla, de UNE, como la de un dirigente a tener en cuenta: ha construido, que en política no es poco, con un pragmatismo llamativo, y un sentido de la estrategia que solo tienen quienes ambicionan el poder. Será difícil para el radicalismo y el justicialismo (la decadencia K se constató) eludir el desafío a internas abiertas que hará seguramente para elegir el candidato a intendente del 2011.

Así, las cartas se muestran con cierto fatalismo, lo que indica que puede ser probable lo que se mastica entre la dirigencia, pero también puede ser simplemente una consecuencia de la obviedad. Y la realidad no obedece, generalmente, a estos rubros.

Lo obvio, para la dirigencia opositora al MPN, es una fórmula de coalición provincial con Horacio Quiroga a la cabeza; y al Municipio con Mariano Mansilla. Es una amalgama que se anticipa quizá con demasiada ansiedad: habrá que esperar todavía para que la realidad y su dinámica evolución la confirmen.

El MPN, mientras tanto, entra nuevamente en un cono de introspección. Deberá resolver qué hacer con la renovación de la conducción partidaria. Es la interna, otra vez, la que hizo daño en la elección de este domingo. Es también la evidencia de un oficialismo demasiado cansino, demasiado enfocado en su propio laberinto de gestión.

Viene ahora una etapa de transición. A partir de diciembre, empezarán dos años apasionantes para la política, tanto en el distrito capitalino como a nivel provincial.

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