La peor semana del Gobierno en la Justicia

Por Adrián Ventura

Por primera vez en seis años, la Justicia puso en clara evidencia el fuerte deterioro institucional del Gobierno.

El Poder Ejecutivo siempre osciló entre castigar a los jueces e ignorar todos los límites constitucionales y legales. Para el Gobierno, el Congreso nunca pasó de ser una escribanía; las leyes, meros poemas que pueden ser desconocidos con decretos de necesidad y urgencia, decisiones administrativas o reformas logradas, muchas veces, con presiones oficiales; y los jueces, simples empleados a los que hay que dominar por la vía del Consejo de la Magistratura. El costo fue el inocultable aumento de la inseguridad jurídica.

Como ocurre en todos las gestiones, siempre hay un nutrido grupo de jueces dispuestos a acompañar cualquier proyecto político. Ni la democracia ni ningún sistema político imaginable tienen reaseguro contra las flaquezas morales. Y siempre hay jueces, como Norberto Oyarbide, que prefieren no ahondar mucho y están dispuestos a dejarse convencer fácilmente de que el matrimonio Kirchner no se enriqueció. El perito Alfredo Peralta sabía que la Corte se aprestaba a desplazarlo y se apresuró a hacer su dictamen.

Pero lo que sí es nuevo es que aparezcan otros jueces que no están dispuestos a acompañar a los Kirchner en cualquier aventura y que desean poner límites a los excesos. Néstor Kirchner dice que los medios son injustos, porque critican a los primeros jueces y elogian a los segundos. Olvida que para la prensa controlar es un mandato ético y para los jueces, una obligación constitucional. Pero esos jueces molestos comienzan a emerger:

Frente a la decisión de Aníbal Fernández de desobedecer una orden judicial, la Asociación de Magistrados y varios ministros de la Corte salieron a criticarlo con firmeza.

Anteayer, la Cámara del Trabajo desilusionó al Gobierno: en el caso del gremio de los Aeronavegantes, dictó un fallo en contra de los intereses sindicales.

Acorralada por el Gobierno y por el sindicalismo, la Corte salió a reafirmar su política de apertura sindical.

Ante la cerrazón del oficialismo a debatir en el Congreso la coparticipación federal, la Corte aceptó que casi la mitad de los senadores llevara su planteo político al corazón de la Justicia. La Corte no buscó una alianza con la oposición, sino que quiso dar una advertencia de que la degradación de las instituciones tiene límites infranqueables.

Tres jueces federales frenaron la aplicación de la ley de medios.

En el escenario político, algo está cambiando.

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