Peor que perder, fue todo el miedo

San Lorenzo vivió una historia de terror mezclada con espionaje en su visita a Lima para jugar por la Libertadores ante Universitario. En el campo de juego perdió 1-0, lo que no reviste demasiada gravedad porque recién van dos fechas del Grupo 8 y el equipo de Miguel Angel Russo cuenta con buenas chances de seguir avanzando. Pero sí fue un motivo grande de preocupación lo que ocurrió en la previa del encuentro con una salvaje agresión contra los micros, por parte de un grupo de hinchas locales. Piedras que lastimaron a Alejandro Gómez y que asustaron a más de uno. El partido pasó y los tres puntos se quedaron en Perú, pero no el fastidio que se volvió a Buenos Aires con la delegación. Desde la llegada al Monumental, hasta la retirada con camuflaje incluido para que no se repitiera la historia a la salida, para el equipo argentino fue un jueves negro, para el olvido.
A 200 metros del ingreso al Monumental llegó la peor parte. Un sector de la barra local, que esperaba para el ingreso al estadio, divisó los colores del club argentino y comenzó a tirar piedras. Todo el buen trabajo hecho por el jefe de seguridad de San Lorenzo, Nicolás Sardella, en conjunto con las autoridades locales, se vio opacado ante el descontrol de los violentos y la poca reacción de la policía.

A la salida, se evitó otro mal momento. Rápidos de reflejos, Sardella y la gente de Universitario camuflaron un micro del club peruano para sacar a los jugadores y que no sufrieran algún otro tipo de incidente al pasar entre los 50 mil espectadores que vieron el partido en el estadio.

Ya en Buenos Aires, el plantel se entrenó, con la cabeza en el partido de mañana con Estudiantes. Russo sabe que no podrá contar con Gastón Aguirre, suspendido, pero también que no le vendría mal un descanso, después del mal momento y el trajín del viaje, a varios de los titulares, por lo que se espera más de un cambio para retomar la senda victoriosa y ya olvidarse de lo vivido en Lima.

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