Mi peor enemigo

Mi peor enemigo
"Argentina no tiene otra que ganar, y de acuerdo a eso vamos a jugar", nos alertó Martino. Ojito, Tata.
A la fuerza no siempre es necesario oponerle más fuerza. Aunque el rival venga con un furioso envión a veces sólo basta con un movimiento liviano, fugaz, un pensado toque que manipula la potencia enemiga hasta transformarla en propia. En el kung fu, por ejemplo, se enseña eso. Y en Paraguay, por lo visto, por lo oído, también. "Hay que tener en cuenta que ellos (por la Argentina de Maradona) no tienen otra alternativa que ganar, y de acuerdo a eso vamos a preparar la estrategia del juego", se plantó Gerardo Martino, técnico del seleccionado guaraní, a dos días de recibir a la Nacional. A sólo una victoria de clasificarse al Mundial de Sudáfrica, el Tata planea que nuestra propia necesidad sea, también, nuestro propio disparo de gracia. Vayamos tomando nota.

Paraguay volvió a ganar luego de tres derrotas (0-2 ante Uruguay y Chile, y 1-2 contra Brasil) y un empate (1-1 frente a Ecuador). Lejos del nivel que exhibió en el inicio de las Eliminatorias, el equipo del Tata dio en el 1-0 a Bolivia "un paso muy grande, y en un momento muy difícil para nosotros. De todas maneras, y aunque creo que sellamos un poco más que la mitad del pasaporte, nos falta el último paso". El último paso, claro, es la Argentina de Diego, y Martino insiste con que esta cita no es para vestir a Paraguay como siempre la viste: "Jugaremos diferente porque el rival invita a jugar de otra forma. Y de Argentina, pese a cómo la encuentran estas Eliminatorias, me preocupa todo. Es una potencia mundial, sigue teniendo un grupo muy importante... Sin embargo, los locales somos nosotros, y tenemos que asegurar la clasificación".

Aunque en el público argentino se tilde de peligroso este choque (por la solidez paraguaya, por Cabañas, porque es en Asunción, por nosotros), también es cierto que el equipo de Martino está en uno de sus peores momentos de la competencia. En el medio aún le falta un jugador desequilibrante que potencie la delantera, y al Tata le preocupa, a la vez, que se convierta mucho menos de lo que se genera. Por supuesto, no nos molestaría que le siguiera preocupando todo eso después de vérselas con la Selección de Diego.

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