El ex peón de Guc descubrió que hay una empresa más registrada a su nombre.

El ex peón de Guc descubrió que hay una empresa más registrada a su nombre.
Las denuncias de Guillermo Reynoso contra el diputado Jorge Guc, de ser confirmadas por la justicia, podrían convertirse en el escándalo político del año. El ex peón del legislador dice que éste facturaba obra pública a través suyo, mediante una empresa registrada a su nombre.
Pero ahora, como resultado de las investigaciones en marcha, surgió que hay incluso una segunda compañía anotada como propiedad de Reynoso.

La historia, por sus connotaciones y por el hecho de que el radical Guc es el hombre fuerte de la política en el oeste de la provincia, genera mucha expectativa, y también mucha atención. Se sabe que ya hay varios operadores tras el expediente abierto en la justicia provincial por el caso.

El asunto es tan inquietante que Reynoso, un humilde trabajador de 63 años, semianalfabeto, no logró que en Castelli, su pueblo, algún abogado aceptara manejar su caso. Incluso, contó que recibió negativas o dilaciones en los estudios jurídicos de abogados de notoria actuación en el peronismo, como el vicegobernador Juan Bacileff Ivanoff y los hermanos Martín y Alberto Nievas.

Nueva protesta

Según Reynoso, su rol de testaferro comenzó con la llegada de Angel Rozas al poder. Guc, dice el peón, comenzó a recibir un volumen importante de obras públicas en Castelli y toda la zona oeste, sobre todo trabajos de desmonte y apertura de picadas y caminos. Esos contratos aparecían a nombre de Reynoso.

De hecho, está claro que el dinero no era para él. Basta con ver las condiciones de vida del hombre para saberlo. Recién tras años de operaciones consiguió que el gobierno le diera una casa Aipo, justamente las casas que la administración rozista construía para personas pobres. Las familias beneficiadas, a diferencia de lo que sucede con las casas Fonavi, no tenían que pagarlas.

Reynoso dice que al no saber casi leer, nunca supo qué eran los papeles que Guc le hacía firmar, pero que sí recuerda que más de una vez acompañó al diputado a despachos oficiales en los que el legislador supuestamente lograba acelerar pagos. Luego, el peón dice que era llevado por Guc hasta el Banco del Chaco a fin de cobrar facturas. El dirigente rozista, afirma, se llevaba el dinero.

La relación, según denuncia, se terminó cuando el peón se sintió explotado y herido a raíz de que Guc se negó a atender algunas urgencias domésticas, como la salida de funcionamiento de su heladera. “Me dijo que no tenía plata para ayudarme”, declaró a NORTE. Las cosas se tensaron, y Guc lo habría despedido.

Fue entonces que Reynoso, indignado, comenzó a contar la historia. En la justicia se formó un expediente para investigar el caso. Guc dice que él tiene “la conciencia tranquila” y que todo es una fábula hurdida por el kirchnerismo. En la UCR hay preocupación, ya que el diputado, si bien casi no habla en las sesiones de la Cámara, es uno de los dirigentes dilectos de Rozas, y así es que logró estar ya 12 años consecutivos en la Legislatura.

Ayer por la tarde, el peón volvió a instalarse frente a la Cámara de Diputados para protestar por su situación y esperando poder verse cara a cara con Guc. La semana pasada ya lo había intentado, pero el diputado, enterado de su presencia, habría ingresado al edificio por otro acceso.

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