El Pentágono pide 10.000 soldados más para Afganistán

Los comandantes estadounidenses en Afganistán ya le pidieron al Pentágono que movilice un pedido de otros 10.000 soldados para ese país, donde la situación "se está deteriorando", afirmaron altos oficiales militares norteamericanos.
El pedido llegó al ministerio de Defensa y fue elevado a la Casa Blanca, indicó el jefe del comando central de las fuerzas armadas estadounidenses, general David Petraeus.

De obtener la autorización de la Casa Blanca, esos soldados se sumarán a los 17.000 ya aprobados por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los 4.000 que actuarán como entrenadores de las fuerzas de seguridad afganas.

Hablando durante una audiencia convocada por el comité de Fuerzas Armadas del Senado, Petraeus afirmó que la situación en Afganistán "se está deteriorando" y que la insurgencia "expandió su fortaleza e influencia" en la zona fronteriza con Pakistán.

"Los niveles de violencia de 2009 son significativamente más altos que los del año anterior", dijo Petraeus.

Los talibanes, afirmó, "son resistentes, y sus actividades alimentadas por los ingresos del tráfico de narcóticos, la libertad que disfrutan en la región fronteriza entre Afganistán y Pakistán y por la ineficacia del gobierno y los servicios en partes del país, así como por contribuciones de parte de grupos de afuera" de la zona.

Obama anunció la semana pasada una nueva estrategia para la zona, incluyendo el envío de otros 4.200 militares a Afganistán -encargados del entrenamiento de las fuerzas de seguridad locales- y el desembolso de 1.500 millones de dólares anuales durante el próximo lustro en asistencia para Pakistán.

"Para afrontar la situación en Afganistán -continuó Petraeus en su presentación escrita ante el comité-, vamos a implementar un acercamiento anti-insurgente integral, que sirva para derrotar a los grupos insurgentes existentes".

También apuntará, añadió, a "desarrollar las instituciones requeridas para afrontar las causas en la raíz del conflicto, mantener una presión sin descanso sobre las organizaciones terroristas afiliadas con la insurgencia, desmantelar la redes de tráfico de drogas ilegales y prevenir la emergencia de santuarios para esos grupos extremistas trasnacionales".

Los servicios de inteligencia estadounidense vienen señalando en los últimos meses, con preocupación, el reagrupamiento en la zona fronteriza entre Afganistán y Pakistán no sólo de los talibanes sino también de los militantes de al Qaeda, el grupo considerado responsable de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York.

En el marco de la nueva estrategia para Afganistán y Pakistán, dijo Petraeus, "por supuesto vamos a seguir apuntando a la interrupción y persecución del liderazgo, las bases y las redes de apoyo de al Qaeda y otros grupos extremistas trasnacionales operando en la zona".

"Lo vamos a hacer de manera agresiva y sin descanso", advirtió el jefe militar

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