Pensando Mendoza

MDZ organizó su tercer ciclo Pensando Mendoza. Ernesto Sanz (senador nacional por la UCR), Omar De Marchi (diputado nacional por el PD), Juan Carlos Jaliff (presidente de ConFe Mendoza), Mario Adaro (ministro de Gobierno), el titular de la Federación Económica Mendocina Adolfo Trípodi, los empresarios Rodolfo Vargas Arizu (Presidente de la Cámara de Comercio Exterior, y Adolfo Brennan (presidente de VALOS) y el rabino Sergio Bergman como invitado especial, se reunieron en el Hyatt para hacer aportes en cuanto a cuál es el modelo de provincia y país que queremos.
Las premisas: Cómo seguir. Las conclusiones: modificar el sistema de coparticipación, rescatar el federalismo, reafirmar los valores de la república, transformar el Congreso y la Legislatura en verdaderos ámbitos de discusión, y la necesidad de defender los intereses de Mendoza “en equipo” por encima de los colores políticos. Un debate con momentos muy intensos, bajo la sombra de la crisis que nos acecha.

Ernesto Sanz insiste con la idea de subir a un avión e invitar a todos sus compañeros de mesa. Quiere que, tanto él –senador nacional de la UCR por Mendoza- como Omar De Marchi (diputado nacional del PD), el ministro de Gobierno Mario Adaro, Juan Carlos Jaliff (presidente de Confe en Mendoza) y los empresarios locales Adolfo Brennan, Adolfo Trípodi y Rodolfo Vargas Arizu puedan compartir una misión conjunta: dejar los intereses políticos en Mendoza y partir hacia la Casa Rosada para pedir, más bien exigir, un cambio rotundo en el trato que tiene la Nación con nuestra provincia. En el viaje utópico, el rabino Sergio Bergman se convertirá en una suerte de guía espiritual, que profesa una y mil veces la necesidad de recuperar el concepto de “república” a partir de una premisa tan simple como “respetar la Constitución Nacional”.

La mesa toma color a partir de ese consenso, sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para evitar que Mendoza siga siendo víctima del sistema de promoción industrial, para lograr que se aplique el concepto de federalismo y se puede abrir un nuevo debate acerca de la coparticipación y, fundamentalmente, para saber cuáles deben ser los pasos inmediatos para no salir tan golpeados de la crisis financiera mundial y, a la vez, establecer las pautas básicas para proyectar la provincia hacia los próximos cincuenta años. Precisamente, esa fue la idea de MDZ cuando diseñó está serie de encuentros llamada “Pensando Mendoza”, del cual se llevó a cabo el último del año el viernes por la tarde, en el salón Malbec del Hyatt Hotel. Para acompañar la discusión, hubo abundante café, jugos, agua, té, y medias lunas.

El debate intelectual se traduce en la presencia de Bergman. Llega tarde y se va temprano. Reconoce su pecado, pide disculpas, se presenta como un “vocero del sentido común” y aclara que su participación será efímera para evitar un pecado mayor y no respetar el inicio del shabat (día de descanso en el judaísmo).

Fuera de su participación, la reunión se convierte en una apasionada charla de café sobre política y economía, completamente informal, donde nadie parece atento al “qué dirán” y hasta se discute por afuera del protocolo que suelen envolverlos.

Uno de esos casos fue el de Mario Adaro, quien pareció sacarse el traje para ponerse un jean y volver a la época de estudiante y militante del PJ.

“Detrás de la política están los grupos de interés que alquilan la política. Sólo quedarse en ese análisis sin decir que cada vez hay más grupos de interés, es hacer un análisis chico”, retruca el ministro de Gobierno a un postulado tirado sobre la mesa por Bergman. Y agrega: “La política ha estado durante demasiado tiempo subyugada por los medios o por el poder económico. O vamos a desconocer que en Mendoza hay unas pocas personas que quieren manejar todo. Esos grupos alquilan la política y la política, además, se deja apropiar…”

Ernesto Sanz se suma a esa idea, pero con un poco más de diplomacia y sentido del humor. Su interrupción parece estar destinada no sólo a dar su punto de vista, sino también a salvar a Adaro de su rapto impulsivo. En definitiva, los dos son políticos. Y parece lograrlo. Adaro baja los decibeles y reflexiona en voz alta: “Voy a volver un rato a ser ministro porque si no me echan”.

Estas declaraciones parecen alentar a un extraño Omar De Marchi, crítico como siempre, pero un tanto escéptico en la reunión. De todos modos, aprovecha la ola y se sube: “Hay corporaciones que gobiernan y han usurpado el espacio de la política. Lo lamentable es que Mendoza haya perdido su identidad política, a pesar de los mendocinos que ocuparon cargos en la Nación. Es como si hubiésemos financiado estatuas”.

Billetera mata crisis

Dinero para subsidios, dinero para emprendimientos, dinero para favorecer las exportaciones, dinero para créditos. Para todo, dinero. Una conclusión que se tira en la mesa y que demuestra que para los principales actores de la clase dirigente, la única manera de salir de la crisis es con una billetera abultada, aunque no es la única.

“Las herramientas para salir de la crisis deben ser locales, para que esa crisis sea menos dolorosa y más corta. Lo lamentable es que Mendoza pasó a ser un ente que depende de la Nación: políticamente, en lo económico y en lo fiscal. Esa falta de autonomía es un condicionante muy fuerte. En la coyuntura, la única herramienta oficial es el dinero”, aclara Sanz; y manifiesta que esa caja, hoy por hoy, sólo la maneja el kirchnerismo. Entonces, alerta: “En la provincia no hay proyecto ni liderazgo para conducir este momento”.

Ese concepto parece adaptarse a la perfección al pensamiento de Rodolfo Vargas Arizu: “Argentina no tiene un problema económico, sino de liderazgo. Se ha alineado mal; más cerca de los países protestatarios; siempre buscando a algún enemigo que quiere hacernos mal. Y la verdad no creo que nadie se preocupe por nosotros. Hemos tenido muchas posibilidades en los últimos 100 años, que hemos desperdiciado. En la última oportunidad, con los commodities altos, no se aprovechó para hacer caja, sino que se volcó a la política. Eso, además, atentó contra la credibilidad, y eso es algo que los inversores tienen en cuenta”.

“La economía está diversificada, pero son pocas las cosas que funcionan. Los límites de financiación de exportación están fuera. Es la primera vez que las empresas van a tener problemas de exportación con stock. El mundo responde con liderazgo, pero en Argentina elegimos a las autoridades que no saben nada del asunto. El ministro de Economía es: Kirchner, el ministro de Salud es Kirchner, y encima la presidenta anda viajando a países estratégicos: Cuba, Túnez...”, ironiza el empresario.

Jaliff, un poco más rústico para expresarse, resume la situación argentina en el contexto mundial con una frase clave: “Todos se creían que porque los chinos habían empezado a comer, nos iba a tener que ir bien obligatoriamente. Esto se soluciona con plata, pero la falta de financiamiento es preocupante”.

Percibiendo que las críticas por la falta de dinero tenían que ver con el apoyo que los legisladores nacionales justicialistas dieron a los proyectos de ley del Ejecutivo nacional, más allá de los perjuicios que generó para la provincia, Adaro asegura que “no creo que todo pase por la plata. Aún consiguiendo plata, sino hay un plan, no sirve. Le puede pasar a una empresa y le puede pasar al gobierno… El sector empresario también tendrá que hacer un balance de cuánta responsabilidad tuvo. Cuando al sector empresario le va bien, tampoco discute, igual que los gobiernos. Como país, somos bastante individualistas. Nos juntamos sólo cuando la crisis nos aprieta”.

Para Adolfo Trípodi, la receta es simple: duplicar el producto bruto. Claro que para lograrlo hay que hacer un profundo replanteo sobre el desarrollo productivo de la provincia en los últimos cien años.

El titular de la Federación Económica Mendocina, además, lanza una advertencia sobre una situación que puede perjudicar –y seriamente- a la economía mendocina: “Contar con el Corredor Bioceánico nos ha beneficiado. El problema se va a instalar si San Juan sigue adelante con su proyecto de túnel de baja altura para cruzar a Chile”.

Educando al soberano

A De Marchi lo desvela la educación. O al menos ese parece ser su caballito de batalla. Por eso decide tomar por ese lado la discusión sobre los fondos que Mendoza resigna en concepto de coparticipación.

“Mendoza pierde anualmente una cifra aproximada de 2 mil millones de pesos, unas 700 escuelas por año. ¿Qué debe hacer Mendoza? Inversión educativa, que todos los chicos de 5 años arranquen en la competencia de la vida desde el mismo casillero. Los docentes están mal pagos y mal capacitados”.

Sanz analiza las palabras del demócrata y pregunta: “Si tuviera que ponerle la plata a Educación, como sugiere De Marchi, ¿se la pongo a los edificios o a la educación para el trabajo?”

“Como sea –responde Trípodi-. Porque al final estamos subsidiando a los países que se llevan a los profesionales que estudian y se reciben aquí”.

De revocatorias y mandatos

“Hay que hacer un gran acuerdo en esta provincia. No hay que ir a mendigar al gobierno federal, sino que hay que exigir las cosas que nos merecemos”, remarca el titular de Valos, Adolfo Brennan, para luego encaramarse en una autocrítica y pedir cambios radicales: “Todos somos un poco culpables de todas estas cosas que nos pasan. En el sector empresario también somos un poco cómplices. En el largo plazo habría que avanzar con una reforma política profunda. Pero necesitamos tener datos y estadísticas. El gobierno se está manejando sin datos, sin tener idea objetiva de lo que pasa en la realidad. Creo que tenemos que llegar a tener un voto programático: votar planes que si no se cumplen sean causa de una revocatoria de mandatos”.

Al escuchar estas palabras, Adaro vuelve a mover los ojos hacia arriba, tal cual lo hizo cuando disintió con el rabino o cuando se sintió atacado. En ese aspecto se muestra más expresivo que los otros políticos invitados. No es fácil para un funcionario asumir la idea de que si no cumplen deben irse, y que encima esa retirada pueda hacerse dentro de un marco institucional.

La propuesta de dar a la gente un poder que vaya más allá del voto, tiene que ver con, según los empresarios y el rabino, recuperar la representatividad. Y si bien no adhiere a esta moción, Sanz aprovecha para encarar a Adaro y tirarle: “Me voy a hacer cargo de lo que te voy a decir. En la Legislatura de Mendoza hay quienes en vez de representar los intereses de la gente defienden los intereses de algunos privados”.

¿Hacia dónde vamos?

Para los invitados, la respuesta a esa pregunta se reduce a tres cuestiones puntuales que juegan en contra de los intereses: coparticipación federal, promoción industrial y retenciones a las exportaciones. Salvados estos obstáculos, todos coinciden en que el panorama local puede transformarse.

“El Pacto de Olivos, en 1994, puso una cláusula tramposa para que nunca más se cambiara la ley de Coparticipación. Se necesita del acuerdo de todos los gobernadores y de sus legislaturas para poder modificarla. Si tuviéramos la misma coparticipación de San Luis, tendríamos más de 20 mil millones de presupuesto”, reflexiona Jaliff.

Sanz apuntala al ex vicegobernador y ratifica la idea de crear una relación madura con la Nación. “Si el gobernador me sube a un avión y me lleva a hablar con el señor Kirchner para pelear por Mendoza, yo me subo. Pero no voy a ir para una foto”.

Entonces Adaro, sin necesidad, lanza en voz alta: “A esa conclusión se llegó en el almuerzo con los (ex) gobernadores. Tendremos que tener una actitud en defensa de Mendoza distinta a la realidad partidaria nacional, incluyendo a Julio Cobos”. Y afirma que Jaque viajará con sus antecesores para hacer gestiones en la Nación.

El anuncio es sorpresivo. Llama la intención y hasta ilusiona a quienes lo escucharon. Sin embargo, unas horas después, algunos de los ex mandatarios que se reunieron con Jaque relativizaron el alcance de esta afirmación.

Vargas Arizu da su impresión empresaria frente a la situación financiera internacional. Suena un tanto pesimista, aunque con un grado de realismo. Relajado en una de las cabeceras de la mesa, y con menos participación de la que acostumbra, dispara: “No va a haber financiamiento de las economías regionales. ¿Cómo se arregla? Con una devaluación, o van a terminar bajando los salarios un 40 ó un 50%”.

“¿Y a cuánto tendría que estar el dólar entonces?”, preguntan todos. Unos aseguran que a $3,70 estaría bien; otros, optan por llevarlo a los $4.

Lo llamativo es que ninguno se anima a pronunciar específicamente qué medidas tomarían para que, además de enfrentar la crisis, sirvan para establecer nuevas políticas de Estado.

“Es que yo no creo que se puedan tomar medidas a largo plazo para eso. Primero hay salir de la crisis”, declara Sanz. Y agrega: “El año que viene va a ser un año de mucha crisis, de mucho desempleo y hay que estar preparado para brindar los servicios básicos”.

Y en ese concepto pareció irse la charla. En la convicción de que no están dadas las condiciones políticas ni sociales para llevar adelante un cambio que permita vislumbrar algo más que una reacción espasmódica ante la crisis y que establezca un lineamiento claro para saber cuál debe ser la dirección correcta. Sólo voluntades que, a pesar de los puntos en común, no llegan a un acuerdo para ir y hacer.

Sí hubo coincidencias muy importantes: Las fuerzas vivas de la provincia deben reclamar “en equipo” ante el poder central, por aquello que a los mendocinos les pertenece, y dar –desde el federalismo- las discusiones que hay que dar, pensando en que Mendoza y los mendocinos están por encima de los intereses sectoriales, y de los partidos. Por eso, todos se ofrecieron a “subir al avión” para reclamar en la Casa Rosada. ¿Estaremos listos para dar ese salto?

El otro acuerdo de la mesa fue la defensa de los valores republicanos, la afirmación de la institucionalidad, muy bien resumida por el rabino cuando llamó a militar la Constitución, y a “firmar el Preámbulo en una escribanía”.

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