El pensamiento de Duhalde y su plan contra Kirchner

El pensamiento de Duhalde y su plan contra Kirchner
Lo decidió hace dos meses, en la intimidad. No es una determinación política pero quizá es más profunda de lo que parece. Eduardo Duhalde dejó de salir de noche: no se junta con sus viejos amigos a comer. "Ni siquiera juego al ajedrez", confesó. Lo hizo por una razón: trabajar casi 24 horas para derrotar a Néstor Kirchner y "echarlo" de la provincia de Buenos Aires.
Es una tarea personal, un desafío que lo obsesiona. "El tiempo de Kirchner terminó", ha dicho el ex presidente en las últimas horas. Está decidido a ser candidato presidencial y lograr un acuerdo de partidos para el próximo gobierno.

Duhalde divide su tiempo entre su casa de Lomas de Zamora, su quinta en San Vicente, algunos actos y la oficina donde funciona el Movimiento Productivo Argentino.

En el piso 11 las reuniones son constantes. Allí se gesta la Confederación de Agrupaciones Peronistas, la estructura con la que enfrentará a Kirchner en el PJ.

Duhalde está entusiasmado: arrancará 2010 con mil agrupaciones y su objetivo es terminarlo con 2.500, que equivalen a 2 millones de adhesiones. En sus encuentros privados dice que provocará un "tsunami" en la provincia de Buenos Aires. "Lo hago para evitar la cooptación que hace Kirchner con su liderazgo extorsivo", afirma cuando explica cómo es su plan para vencer a Kirchner. Tiene el apoyo sindical de Gerónimo Momo Venegas.

Es un trabajo silencioso. Ahora preparan credenciales para inscribirse en las agrupaciones y una campaña publicitaria.

"A Kirchner hay que ganarle acá, en la provincia", es otra de las frases que más repite cuando se ve con dirigentes e intendentes, viejos amigos con los que no cortó el vínculo.

Duhalde se mueve casi como un candidato presidencial. Se reúne con dirigentes del PJ, opositores, con empresarios y representantes de la Iglesia. Además, mantiene una agenda en el exterior para hablar de su plan de "acuerdo patriótico": políticas de Estado que los partidos lleven adelante gane quien gane en 2011. La idea la comparten y diseñan Rodolfo Terragno y Julio Cobos.

El vicepresidente tiene contactos reservados con Duhalde para lograr el acuerdo.

La relación se volvió más cercana la madrugada del 17 de julio del año pasado. La noche del voto "no positivo", Duhalde estaba en su casa de Lomas de Zamora: esperaba a su esposa, la senadora Hilda Chiche Duhalde. Cobos desafió al Gobierno y el ex presidente decidió escribirle una carta, que luego hizo pública. Antes se comunicó con Raúl Alfonsín. "Doctor, quiero escribir una carta para apoyar la actitud de Cobos", le dijo. "Hágalo Duhalde", le aconsejó el ya fallecido ex presidente.

Duhalde felicitó a Cobos y le pidió consolidar la UCR: "Supongo que es consciente de la importancia histórica que, para la consolidación del sistema democrático, tiene la recuperación de la Unión Cívica Radical", decía uno de los párrafos. Esa es la esencia del pensamiento íntimo de Duhalde: que la UCR, con sus aliados de la Coalición Cívica y el socialismo, y el PJ se consoliden como partidos y puedan hacer un acuerdo que fije bases para 2011.

En público y en privado, Duhalde muestra su vocación presidencial. Si no aparece otro candidato del PJ, será él. Y la disputa la dará dentro del PJ. "Yo no soy como Kirchner que entra y sale del peronismo cuando le conviene", afirmó el ex presidente hace pocas horas en su sillón favorito de su oficina. Allí lo rodean fotos de sus nietos. Tiene predilección por los más chiquitos. Su última nieta, de tres meses, lo tiene "loco": su foto es el protector de pantalla en la Blackberry del ex presidente.

El combate con Kirchner ya tiene una fecha: las elecciones primarias del 14 de agosto de 2011. La convicción íntima de Duhalde es que Kirchner no se presentará al final porque sabe los números de las encuestas. "A Kirchner nadie lo quiere y en el PJ, menos. Lo siento en las reuniones que tengo. Hay mucha bronca contenida", asegura Duhalde.

La única duda que tiene sobre 2011 es la misma que el peronismo: Carlos Reutemann. Duhalde conoce bien a El Lole y sabe que no le gusta que "lo molesten". Hay mensajeros que mantienen el contacto entre ambos; la relación nunca se cortó. El ex presidente lo espera mientras avanza con su trabajo territorial bonaerense. "El Lole no está callado por estrategia política. Es su forma de ser. Todavía falta mucho", dijo Duhalde. "Voy a apoyar al candidato que sea si mide mejor", promete el ex presidente ante allegados.

Sólo en privado, critica el coqueteo que hace Francisco de Narváez con su eventual candidatura presidencial. "Sería el escándalo jurídico político más grande. La Corte no puede habilitarlo porque lo prohíbe la Constitución. Ahí sí me persigue Borges con su frase: 'Los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles'", afirmó el ex presidente ante un colaborador.

La prioridad de Duhalde es el acuerdo entre partidos y cree que éste es el momento para sellar pactos porque no hay liderazgos contundentes.

Su socio radical en esta idea es Terragno que aportó su plan "10/16" para un desarrollo integral de la Argentina. El ex senador radical quiere firmar el acuerdo en marzo próximo. "Necesitamos más tiempo para ordenarnos", le dijo hace poco Duhalde. La razón es que la UCR está más consolidada y en el PJ la situación es difícil.

El ex presidente habla con gobernadores, José Luis Gioja (San Juan) hace poco almorzó con él. Escucha seguido quejas por la dependencia financiera con Kirchner. "El peronismo tiene olfato. A Kirchner lo van a acompañar sólo hasta la puerta del cementerio. Nada más", sentencia el ex presidente.

Al único que ve jugado con el Gobierno es a Daniel Scioli. Para él es casi una causa perdida; varias veces le aconsejó tomar distancia.

El seguimiento de la política que hace Duhalde es más intenso de lo que se sabe. Mientras estaba de viaje en Italia, donde tuvo reuniones por el Movimiento Productivo Argentino, lo llamaron en medio del debate sobre la reforma política en la Legislatura bonaerense. "Kirchner quiere que la primaria sea junto con la nacional", le dijo un legislador por teléfono. "Voten igual. Se está poniendo la lápida solo. Nadie se va a suicidar en una lista perdedora", le aconsejó.

Cuando piensa en Kirchner, Duhalde dice que no lo mueve el odio. Siente una decepción personal. "Este señor me hizo creer a mí que era progresista y que iba a llevar adelante un plan productivo", dijo.

Piensa de Kirchner como un dirigente que repitió el esquema de Río Gallegos con una "economía de almacenero", que se aferró al poder y Cristina Kirchner sólo sigue sus órdenes.

Duhalde describe la posibilidad de volver al poder como "un sacrificio". Siempre ha dicho que el año que estuvo en la Casa Rosada lo sufrió. Tiene una relación particular con el poder. Ahora quiere llegar por el voto popular.

Igual dice que quien gane las elecciones en 2011 es un tema "secundario" si se llega a un gran acuerdo político.

Duhalde no se toma vacaciones para seguir con su trabajo silencioso para derrotar a Kirchner. Sólo el 14 de enero viajará a Estados Unidos con Chiche para presentar Argentina burned, la versión en inglés de su libro Memorias del Incendio. Y prepara la segunda parte, con su ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Su único recreo en el armado de la pelea con Kirchner es jugar de vez en cuando algún partido de tenis, otra de sus pasiones. Está feliz con el campeonato de Banfield. Prefirió no ir a la cancha y festejó el logro de su club con familia y amigos.

El lunes arrancó de vuelta con sus reuniones. "Los muchachos están ansiosos", dice cuando el teléfono no para de sonar. Se le nota que ya está en otra vez en la carrera por la presidencia. No lo oculta más.

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