Penoso estado de la laguna Mulitas

Como el escudo oficial, obra del doctor Carlos Grau instituido por el Concejo Deliberante el 6 de agosto de 1949-, la laguna Mulitas es un símbolo de 25 de Mayo.
Su cercanía con el centro de la ciudad, tan sólo a 10 cuadras, su amplísimo parque, las instalaciones del Club de Fomento y Pesca, la base de campamento, la deteriorada confitería, la belleza de la naturaleza, la convirtieron en un regalo de Dios para los vecinos y todos quienes la visitan.

El esparcimiento hoy se reduce a disfrutar del parque con sus parrillas o del natatorio municipal, pues el espejo de agua se ha visto poblado de plantas que viven y se reproducen en las 128 hectáreas de Las Mulitas.

El año pasado fueron los repollitos, ahora las ortigas -se reproducen merced a las materias orgánicas que llegan de desagües?- cubren gran parte de su totalidad y vuelven imposible la pesca por dos razones: imposible tirar una línea e intentar recogerla y las especies, en casos herbívoras que se hacen carnívoras por necesidad, no "pican".

Desde el gobierno municipal en más de una oportunidad han apuntado que realizaron gestiones ante organismos provinciales para contar con dragas. El tiempo pasa y nada se hace. Son los directivos del Club de Pesca quienes buscan avanzan en soluciones, que pasan por realizar un completo estudio y luego, según las posibilidades económicas y las herramientas que puedan utilizarse, avanzar en el combate de la vegetación. Hasta tanto eso no se logre, la imagen del espejo será sin duda lamentable.

La laguna Mulitas constituye un ámbito ideal para el miniturismo. Sin embargo, sin posibilidad de pescar ni de practicar deportes acuáticos -una discusión permanente con los pescadores, que se niegan a esa actividad porque afectaría a los peces-, la alternativa se reduce a disfrutar de asados o de los juegos para niños que existen en el Club de Pesca o el sector de la confitería ahora concesionada y que se espera que de una vez por todas brinde servicios necesarios para los concurrentes.

El gobierno municipal no sólo es responsable del tétrico estado del espejo de agua, sino también de cuidar el parque. Por estos días hay gran asistencia de vecinos al natatorio municipal, que es económico y permite a muchos disfrutar del verano.

El césped se encuentra cortado, las plantas en orden, pero todos los esfuerzos parecen vanos por el vandalismo que suele existir por las madrugadas. Insólito que la comuna no haya dispuesto vigilancia para cuidar el patrimonio comunitario, sobre todo luego de la importante inversión que realizó en la Base de Campamento, que fue acondicionada, pintada, dotada de camas, colchones, ropa de campa, vajilla, utensilios de cocina y días atrás fue objeto del accionar de menores inescrupulosos que ingresaron, se hicieron de algunas pertenencias y ocasionaron destrozos, llegando a prendar fuego en el interior.

Displicencia o desinterés por parte de las autoridades. No hay otra respuesta para explicar cómo, en una Municipalidad con unos mil empleados, no disponen de uno o dos cuidadores en el lugar tras la inversión realizada.

El carnaval, como todos los principios de año, generará gran movimiento en el ámbito del parque de la laguna. El pensamiento de muchos foráneos será lógico y repetido: ¿Cómo pueden tener semejante regalo de la naturaleza casi en el corazón de la ciudad y no aprovecharlo?

Cada veinticinqueño que escuche esa reflexión tendrá su argumento, discutible o no. La verdad es que, aunque algunos lo nieguen, cualquiera sea la contestación, lo que muchos sentirán será vergüenza de comprobar, por enésima vez, que la comunidad -con las autoridades a la cabeza- no es capaz de cuidar ni aprovechar semejante recurso natural, que suele ser mejorado y al mismo tiempo destruido por la mano del hombre.

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