Peñalva falsificó una firma 26 veces

Flavia Lorena Peñalva, la ex empleada en negro del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda, ideó sola todo un gran operativo para defraudar al Estado provincial en 624.260,42 pesos, a raíz del cobro de 268 cheques en el Banco de La Pampa pese a que no tenía firma autorizada para librarlos.
Ese fue el argumento central de la Cámara en lo Criminal para condenarla a 3 años y 8 meses de prisión efectiva por los delitos de fraude agravado en perjuicio de la administración pública, falsificación de instrumento privado y falsificación de cheques oficiales. Ella había admitido sólo el cobro de 105 cheques, pero los jueces no le creyeron.

La sentencia fue dictada el miércoles, aunque el caso se inició el 21 de noviembre de 2003 a raíz de una denuncia penal del tesorero del IPAV, Walter Raúl García, y la jefa de Contabilidad y Finanzas, Mirta Isabel Rodríguez, al detectarse irregularidades en la cuenta corriente 10.313/6 "IPAV-Foprovi", del Banco de La Pampa. Ellos notaron la adulteración de resúmenes bancarios y la eliminación de documentación respaldatoria y la existencia de cheques adulterados.

La justicia dio por demostrado que todos los cheques peritados fueron confeccionados por Peñalva de puño y letra, y en 26 casos pudo comprobarse que los libró ella misma falsificando la firma de la contadora Lucía Edith Faure.

De la misma pericia surgió que de los 268 cheques examinados, 92 aparecieron endosados a nombre propio por el puño y letra de la principal imputada.

Más adelante, el fallo señala que los documentos los cobró a través de distintas modalidades: por ventanilla, previo endoso; a través de su caja de ahorros; a través de las cajas de ahorros de terceras personas; o por depósito en su cuenta o en cuentas ajenas previo endoso, y posteriores transferencias a terceras cuentas, entre ellas las de Víctor Quaglino, Darío Barraza, Marta Peñalva, Mirta Díaz, Ariel Martín, Marisa Di Pego y V.E. Pruzzo, María Daniela Peñalva, Fernando Gutiérrez, Ariel Segundo y Carlos Larroque.

El tribunal detalló que hubo 64 transferencias en 2002, 21 a la cuenta de su esposo Fernando Gutiérrez en el período 2002/2003, 18 a su hermano Marcos Peñalva y 19 a su hermana Claudia Peñalva en el mismo período, 4 cheques fueron depositados en la cuenta de Víctor Quaglino y 14 en la de Carlos Barraza. Estos dos últimos eran muy allegados a Flavia, pero fueron absueltos porque la fiscal Susana Alvarez no los acusó. Lo mismo ocurrió con García y Rodríguez, que llegaron al debate acusados de omisión culposa por la falta de controles.

Adulteraciones varias.

En un tramo de la extensa sentencia, la Cámara dijo textualmente:

* Todo lo expuesto da cuenta de la maniobra intencional que pergeñó (Peñalva) para engañar incluso a los propios funcionarios jerárquicos de la oficina de tesorería del IPAV (Walter García y Mirta Rodríguez), quienes no pudieron advertir el ardid aún controlando debidamente los documentos librados y la documentación presentada como respaldatoria, y luego alterada y cambiada, por ejemplo, por fotocopiado.

* Ella se aprovechó no sólo de la recarga de trabajo, que de por sí ajetreaba, sino también de la confianza que se le tenía producto de los años de trabajo en equipo, y la multiplicidad de tareas que se le había asignado; las cuales le permitieron tener acceso tanto a los registros y labores de la tesorería a cargo García que disponía del dinero, títulos valores, Lecops, etc., como de la oficina de Habilitación que efectivizaba los pagos, por ejemplo por reparos, recuperos, reintegros de cuotas, gastos administrativos, impuestos, etc.".

* Así, surge que los medios para consolidar el apoderamiento del dinero, y como instrumento para confeccionar el ardid, Peñalva adulteró el libro de banco de cada una de las cuentas referenciadas, los resúmenes de cuentas diarios, la registración del talonario de cheques y falsificó por imitación la firma libradora de la contadora Lucía Edith Faure en 26 oportunidades, (...) en una coyuntura político-económica del país -por la vigencia del 'corralito'- que le exigió la utilización de cuentas corrientes y/o cajas de ahorro bancarias de terceras personas, puesto que de haber depositado todos los cheques a su cuenta no podría haber dispuesto del efectivo por las restricciones vigentes (...) habiéndose acreditado que, por ejemplo, colaboró con el dinero proveniente del erario público a la reparación y ampliación de las viviendas de su propio padre, y de su entonces cuñado Quaglino, quien además reconoció esta circunstancia".

Ardid de cinco años.

El Tribunal, de acuerdo a la prueba acumulada, recreó lo ocurrido de la siguiente manera: entre 1999 y 2003, y en forma continuada, Flavia Peñalva, no perteneciendo a la planta permanente del IPAV, cometió fraudes en perjuicio de la administración pública, utilizando para ello el ardid defraudatorio consistente en apoderarse del importe de cheques en pesos y dólares y órdenes de títulos de la deuda pública (Lecops) de tres cuentas del IPAV en el Banco de La Pampa.

Volvieron a decir textualmente los jueces:

* Tales valores, que fueron librados sin documentación respaldatoria que justifique el egreso de capital de dichas cuentas, emitidos a nombre del I.P.A.V., endosados a su nombre propio o de terceras personas con las que mantenía un vínculo familiar o afectivo, para finalmente ser cobrados por ventanilla, o en otras oportunidades depositados en las cuentas bancarias de las distintas personas físicas relacionadas a ella, a fin de distribuir el dinero por motivo del entonces vigente corralito financiero para que pudiera efectivizarse.

* Para lograr el apoderamiento del importe de los cheques y Lecops en el transcurso de aproximadamente cinco años, la imputada efectuó maniobras concientes y maliciosas que consistieron en adulterar el libro banco del I.P.A.V., datos en las tres cuentas, registrando pagos indebidos, obviando cargar ingresos, falsificando aportes patronales a cargo de Vivienda y falsificando registros o imputando reintegros a adjudicatarios inexistentes o que ya habían cobrado con anterioridad.

* Para todo ello creó registros falsos en las libretas de cheques, las que contenían datos diferentes a los introducidos en el libro banco y, para completar su ardid, atento a que lo asentado en el libro banco debía coincidir con los resúmenes bancarios de las cuentas correspondientes, adulteró, por supresión o tachado de dígitos o de sus renglones enteros, resúmenes diarios bancarios, realizando fotocopias de ellos para no ser advertida por el control interno y externo.

* Por otra parte, y ya en los cheques usados como instrumento de cobro, en 26 casos falsificó por imitación la firma perteneciente a Faure (...) Sabiendo que aún sin ser una de las personas habilitadas para firmar en las cuentas de Tesorería, en el Banco de La Pampa le aceptaban sus depósitos y/o cobro sin reparos.

Un dato final que aparece en el fallo es llamativo. El tribunal afirmó, con todas las letras, que no sólo su hermana Marta, sino también Barraza y Quaglino "facilitaron el uso de sus cuentas de ahorro, en reiteradas oportunidades, para que Flavia depositara los cheques y/o dinero en efectivo que provenían de las cuentas del IPAV". Pero no condenó a ninguno de los dos hombres porque la falta de acusación fiscal. Antes, por conductas similares, ya habían zafado del juicio otros tres hermanos de Peñalva.

¿El Estado hará algo ahora? ¿Intentará recuperar el dinero del fraude o, como en otros casos, recién pensará en una demanda cuando la sentencia quede firme?

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