Penal: interventor con asesores para disciplina interna

Penal: interventor con asesores para disciplina interna
En medio de cuestionamientos por las fugas con ayuda de penitenciarios, Avila fue reemplazado por Gil Pérez pero ratificaron a Marinero.
Ayer se produjo el primer cambio de funcionarios en lo que va de la segunda gestión giojista y fue en un área que viene seriamente cuestionada: la seguridad y el Servicio Penitenciario, donde en los últimos dos años se produjeron escandalosas fugas que pusieron en el tapete el rol de los agentes penitenciarios. No obstante, ese es el único cambio que se espera por este año, ya que ayer el ministro de Gobierno, Emilio Fernández, ratificó al secretario de Seguridad, Dante Marinero, en su cargo, bajo el argumento de que los cuestionamientos por su desempeño son análisis periodísticos, pero que para la óptica oficial "funciona".

Fernández dispuso la intervención del Penal de Chimbas, que estaba a cargo de Abenamar Avila, quien fue ayer reemplazado por el comisario general retirado Enrique Gil Pérez, y se creó una inédita comisión de asesores externos, entre 4 y 5 profesionales aún no designados donde se menciona a ex comisarios jóvenes como posibles miembros. Todo, para lograr como objetivo central, un disciplinamiento de las filas internas de personal, donde pujan sectores que no le respondían a Avila y esa fue una de las causas de su remoción, según fuentes calificadas. Con la intervención buscan agilizar los tiempos de reordenamiento interno e incorporar una figura de más peso que un director para lograrlo. Pero en una lectura funcional lo único que cambiará es que tendrá un equipo de asesores.

A Avila le reconocen un trabajo arduo y califican su gestión en general como positiva, sobre todo en mejora de la infraestuctura del Penal, pero para sacarlo tuvieron en cuenta varios factores, según las fuentes. La más importante es que no es la persona indicada para llevar adelante la conducción del servicio, un espacio complejo con internas de poder, que le explotaron en la cara y que por los cómodos escapes -reos saliendo como de su casa- evidenciaron fallas en la cadena de mando. Fuentes gubernamentales señalan que es inadmisible que cuadros de oficiales se "atrevan" a dejar escapar presos de esa manera, pero que lo hicieron porque la relación con el superior era "relajada". Además, Avila también tuvo problemas de salud que lo llevaron a estar 20 días fuera de servicio y su edad no lo acompañaba con el trajín del Penal, factores que también influyeron para el recambio, según las fuentes.

A Gil Pérez, los mandos medios lo conocen, porque viene trabajando en el Ministerio de Gobierno desde 2003 y confían que tendrá mejor respuesta interna, pero no aseguran nada. Por lo pronto, tendrá herramientas que le da su caracter de interventor y fijadas en la ley que el año pasado puso en estado de emergencia a las fuerzas de seguridad de la provincia y a las que por las complicaciones en la conducción, Avila nunca les echó mano. Por ejemplo, convocar al personal retirado, designar más personal, cambiar de funciones a los que ya están trabajando o removerlos.

En el Ministerio de Gobierno, según las fuentes, hacen una especie de mea culpa, por haber dejado "solo" a Avila, y por eso el decreto de intervención contempla que será asesorado por una comisión especial que será de 4 ó 5 especialistas en la organización del Penal, por ejemplo abogados y contadores, donde hablan de rescatar "ex policías de alta graduación", cuyos nombres se definirán la semana entrante pero no se descartan "peces gordos" en el grupo. El decreto habilita a Fernández a sacar de cualquier área del Estado el profesional que necesite. Esta comisión ayudará a tomar decisiones como readecuar los cuadros, reforzar los escalafones y renovar el personal, asuntos que en Gobierno interpretan que son muy complejos por las internas propias del Penal, entre otros factores.

Estas medidas Fernández las habló con el personal en una reunión que tuvo hace unos meses, con el alud de fugas encima. Ese día se discutió sobre la "relación con el director" con fuertes cruces. Otros ejes que se abordaron fue la falta de personal y los pagos de horas extras. También ayer se respondió a ambas cosas: se dispuso que se reforzará el plantel en unos 4 meses con unos 70 penitenciarios que se están capacitando y mientras tanto les pagarán recargos al personal, un beneficio que durará hasta que se efectivicen los ingresos cerca de noviembre.

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