O. Pellegrini decretó el fin del “fraude”

El legislador Miguel Ortiz Pellegrini cerró ayer el proceso denuncista iniciado el 2 de setiembre de 2007 por su jefe político, Luis Juez, cuando la posibilidad de una derrota electoral se insinuaba en el escrutinio provisorio. “Fui electo en una elección absolutamente legal”, sentenció Ortiz Pellegrini.
Lo dijo en una réplica a su flamante ex compañera de bloque, Nadia Fernández, para justificar que haya sido legislador, funcionario y autoridad partidaria por la UCR, y luego se incorporara a la “nueva política” de Juez. El titular de la bancada del Frente Cívico y Social consideró que las urnas lo habían purificado.

Quizás el hecho de estar discutiendo el “borocotismo” y no el “fraude” hayan provocado que el legislador ignorara las señales de alarma que han de sonar en su cabeza cuando habla de lo sucedido en aquel domingo de setiembre.

Ortiz Pellegrini fue destiñiendo su nítida acusación de fraude. Decoloró por etapas. Primero, estaba de acuerdo en no asumir el cargo si la Justicia no reconocía el supuesto triunfo de Juez, quien embarcó a todo los candidatos electos del FCyS en ese «renunciamiento histórico» (¡hasta Daniel Giacomino asentía en el fogoso setiembre de 2007). Luego, faltó como todos los juecistas al acto de entrega de los diplomas, pero se sabe que cada uno fue luego a buscar el suyo a la oficina de Marta Vidal. El tercer paso fue canjearle a Unión por Córdoba el reconocimiento de la primera minoría al FCyS a cambio de no mencionar la palabra maldita, “fraude”, en la sesión preparatoria del 7 de diciembre de 2007, y de no causar un escándalo cuando Juan Schiaretti leyera su mensaje de asunción.

Igual, no se privó de protagonizar happenings juecistas para celebrar el primer aniversario del “fraude”.

Ortiz Pellegrini le puso punto final a la denuncia. O, al menos, así debería ser. Claro que tratándose del juecismo, el discurso puede volver a cambiar hoy mismo.

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