Peligroso piso para la inflación de 2010: 17%

La mejora económica que se espera para el año próximo impulsará la suba de los precios
En 2010, la inflación volverá a ser un problema. Mientras este año la crisis internacional y la consecuente recesión interna, sumadas a un impacto fuerte de la gripe A en el consumo, actuaron a favor de controlar en parte la suba de precios, el año próximo, el incremento del costo de vida volverá a superar el 15% y podría llegar al 20%, como sucedió en 2008. En el Presupuesto, el Gobierno previó que la inflación será del 6,6% en 2010, una tercera parte de las estimaciones privadas.

La esperada reactivación económica que llegaría en los primeros meses del año próximo con mayor fuerza y la mejor presión de los controles de precios de Guillermo Moreno traerán aparejadas, según coinciden los economistas, consecuencias negativas en la vida diaria de los consumidores.

Marina Dal Poggetto, de la consultora de Miguel Bein, aseguró a este diario que espera que el costo de vida aumente entre el 15,5% y el 17% en 2010. «Nos basamos en que se desplomaron las expectativas de devaluación, y el tipo de cambio va a funcionar como un ancla. Pero habrá una puja distributiva que creemos que impactará en un aumento salarial de alrededor del 17% y un escenario en el que, ante mayor demanda, las empresas trasladarán a precios también la suba de costos», explicó.

Mientras este año la inflación creció a un ritmo del 1% por mes, la economista espe-ra una aceleración que supe-raría un incremento mensual del 1,4%.

En la misma línea se hacen los cálculos en Castiglioni & Tiscornia Asociados. Ricardo Castiglioni, de esa consultora, dijo que la inflación de 2010 rondará el 17%. «Los aumentos salariales que se esperan para el año próximo, que generarán una recuperación de la demanda, se darán sin aumento de la producción de las industrias, por lo que rápidamente se trasladarán a los precios», coincidió.

Presiones

Para otros economistas como Mario Teijeiro, las presiones sobre la inflación llegarán también y en mayor medida de la mano de la recuperación internacional, que provocará también «un aumento en la demanda agregada. A muchos sectores los van a encontrar sin competencia importada (derivada del cierre de la economía argentina con trabas para comprar productos al exterior). Las empresas encontrarán más atractiva la posibilidad de subir precios que de aumentar la inversión y la producción frente a las incertidumbres domésticas», dijo.

Castiglioni indicó también que para hacer una previsión de lo que sucederá el año próximo hay que tener en cuenta que una variable que podría cambiar las estimaciones está relacionada con los subsidios. «Se van quitando de a poco y se trasladan a los precios. Vemos que este año esa operatoria repercutió levemente en los índices de inflación porque quedaron pendientes para el año próximo muchos ajustes. También se bajó la presión sobre los controles de precios, lo cual ya está permitiendo subas considerables en algunos productos», relató.

La suba prevista en las tarifas de servicios, en cambio, no será determinante para Fausto Spotorno, de la consultora de Orlando Ferreres (OJF & Asociados). «Lo que sucede con el aumento de las tarifas es que se da un fogonazo en la inflación del mes en que se aplica, pero como genera retracción en otros rubros, finalmente en el año se equilibra», dijo. El economista opinó que el año próximo se registrará un alza de precios del 17%, consecuencia de la recuperación del gasto que sube fuerte e impulsa la inflación.

Con las perspectivas de mejoras en la economía que comparten los analistas, pero más cauto en cuanto al nivel que alcanzará, se refirió a este tema Esteban Fernández Medrano, de MacroVisión. El economista dijo que «con una estimación de la tasa de crecimiento en la actividad económica del 2,5%, creemos que la inflación se ubicará cercana al 16%».

Fernández Medrano comentó que en los últimos meses se hizo una corrección de las previsiones de 2010 basada en que «la reducción de la inflación que se vio con respecto a 2008, este año podría no repetirse. Parte de esto se da porque se observa una voluntad del Gobierno por ir sincerando precios rezagados, como las tarifas energéticas. Si bien los servicios no tienen una ponderación tan alta en el índice, una suba afecta. Sobre todo en un contexto de demanda en crecimiento».

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