Peligrosa cuenta regresiva

Comenzó la cuenta regresiva de cara a la definición de las candidaturas que competirán en las elecciones legislativas del próximo 28 de junio. Casi todas las postulaciones volverá a definirse a dedo, apelando al viejo mecanismo de la lapicera, en un claro ejemplo de la crisis en la que se se encuentra inmersa los principales partidos
El kirchnerismo es el ejemplo más plausible de este modo de hacer política. En estos días la única preocupación para el matrimonio presidencial pareciera ser cómo se conformará las listas para una elección que, tal como la planteó la Casa Rosada, parece ser a todo y nada.

Ante este panorama, en el laboratorio K se están ensayando varios experimentos. Uno de ellos consiste en instalar candidaturas que den que hablar, que impacten en la opinión pública. Poco importa si los nombres que se barajan tiene trayectoria o experiencia política, y que sirva para encarar los grandes desafíos que le esperan al país en un escenario de recesión económica mundial. Las cartas de triunfo del kirchnerismo parece ser Nacha Guevara o Guillermo Vilas, quienes ni siquiera han respondido al ofrecimiento que les habrían realizado para integrarse a la lista.

En definitiva, se vuelve a recurrir a la farandulización de la política, moda que impuso el menemismo en los años ‘90 y que permitió, por ejemplo, que Palito Ortega sea gobernador de Tucumán y candidato a vicepresidente de la nación.

Eso no es todo. Es muy probable que en los próximos comicios aparezcan nuevamente las colectoras y las listas espejos, un mecanismo legal pero poco ético que también podría ser usado por la oposición en algunas secciones electorales. Se trata de una suerte de ley de lemas encubierta, y que muestra la urgencia que impera en la Casa Rosada de conseguir votos de donde sea, estirando al máximo las facilidades que otorga un sistema electoral que a esta altura de las circunstancias se torna vetusto. Lo preocupante es que la oposición, como es el caso del radicalismo (ver página 3), también se preste a ese juego ¿Tanto temor existe a que el voto popular se exprese de forma clara y sin trampas?

Otra de las estrategias del gobierno pasa por difundir una suerte de mensaje subliminal que consiste en intentar hacer creer a la clase media que, si le va mal a los Kirchner en las urnas, se avecinará el caos y la anarquía. Nada más alejado de la realidad: ningún país se suicida en masa y un resultado electoral adverso para el oficialismo debería servir para corregir errores.

El clima electoral está enrareciendo el panorama en el ámbito bonaerense. Algunos funcionarios, especialmente el secretario general de la Gobernación, José Scioli, no están para nada convencidos con la estrategia de las candidaturas testimoniales y ya lo manifiestan públicamente.

Otros funcionarios provinciales, en cambio, están dispuestos a jugar a fondo y se ofrecen, en caso de que lo requiera el mandatario provincial, a presentarse como candidatos a concejales o legisladores provinciales en sus distritos. Lo ocurrido con Montoya, que fue despedido por decir no a una candidatura testimonial, parece hacer surtido efecto.

No son pocos los que ven en esta situación una suerte de doble juego del sciolismo. Otro ejemplo, ocurrido esta semana, da cuenta de esta situación. Concretamente. el gobernador reiteró estar dispuesto a jugar con las listas testimoniales, pero por otro lado en las últimas horas abrió canales de diálogo con quien hoy son los principales enemigos del kirchnerismo: los ruralistas. En ese sentido, llamó mucho la atención la nota que escribió el mandatario provincial elogiando al campo y hoy se hará presente en la ciudad de Tres Arroyos, una de las zonas de la provincia donde el año pasado la lucha contra la resolución 125 se manifestó con más fuerza.

El mensaje del gobernador no pasó inadvertido, y más si se tiene en cuenta que Kirchner, días atrás, había cerrado toda posibilidad de diálogo con los ruralistas, a los que calificó como "hijos de Cavallo y Martínez de Hoz".

Además, se escucharon de boca del flamante ministro de Economía, Alejandro Arlía, reclamos por la coparticipación que recibe la provincia. En el gobierno provincial recuerda que fue el propio Kirchner el que el año pasado abrió la puerta a que se corrija la postergación que sufre la provincia en el reparto de recursos coparticipables, pero cierto es también que el ex presidente nuca más volvió a referirse al tema. Es más: la administración K acentuó el manejo centralizado de la caja, en los últimos meses, asfixiando aún más a la Provincia.

La administración de Daniel Scioli pasó una semana cargada de conflictos, como fue la ola de protestas que causó la decisión del gobierno provincial, anticipada en exclusiva por Hoy, de hacer uso de $1600 millones provenientes del superávit del Instituto de Previsión Social (IPS), para hacer frente a los gastos de caja.

Los funcionarios provinciales tuvieron que salir al cruce de los cuestionamientos, asegurando que la operatoria "trasparenta" un mecanismo que se viene utilizando desde hace más de una década y que,. además, se pagará un interés del 8% por esos fondos. También tuvieron que salir a desmentir que vuelvan los patacones, ante los problemas estructurales que tienen las finanzas de la Provincia.

No obstante, docentes, judiciales y estatales, realizarán un abrazo al la sede del IPS, el próximo martes. Todo indica que se vienen días difíciles.

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