Los peligros de no tener una estrategia

Por Martín Kanenguiser

Jugar cerca del área contraria no significa que un equipo necesariamente pueda meterle un gol a su rival. Sin duda, el Gobierno ha salido de su desazón inicial generada por las elecciones de fines de junio con múltiples reacciones: un nuevo ministro de Economía que quiere mostrar una imagen renovada aunque no se sepa cuáles son sus ideas, un diálogo político con los partidos y los sectores empresarios atropellado y sin una agenda clara, y cierto posicionamiento del ex presidente Kirchner en un segundo plano, pero desafiante.

Estos gestos no garantizan que haya una convicción de querer cambiar la actitud que generó la derrota del pasado 28 de junio. El Gobierno parece aturdido y en medio de esa confusión hay que evaluar el dato del derrumbe del superávit fiscal de junio -aún con el forzado apoyo de las utilidades del Banco Central- y la decisión de redoblar el control cambiario a través de una mayor intervención de la AFIP para tratar de desacelerar la fuga de capitales.

Analistas económicos privados y oficiales creen que no es tan complejo el menú de opciones que serviría para volver a crecer -ordenamiento fiscal y sincerar en forma cabal las cuentas del Indec, como prioridades- con viento de cola del mundo en este segundo semestre, pero admiten que no se ven signos claros que vayan en esa dirección.

Por esta razón, admiten que aunque haya mucha actividad de varios funcionarios casi debajo del arco rival, un contraataque podría ser muy duro para un equipo que hace rato que perdió su línea de juego.

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