Los peligros que acechan al crecimiento

Todo este proceso de crecimiento para una de las actividades más importantes de la provincia se vio perjudicado durante el último semestre del año anterior por las prolongadas sequías que pusieron en jaque a los principales polos ganaderos del país.
Las consecuencias inmediatas que ya se vislumbran en los campos de las provincias de Chaco, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires con pérdidas millonarias aquí se reducen por una cuestión geográfica, pero no deja de impactar.

Un diagnóstico hecho por el médico veterinario de la Fundación SORUFOR (Sociedades Rurales de Formosa), el veterinario Orlando Mancebo, esclarece el panorama: "la sequía en la provincia se nota en lugares bien focalizados porque no es generalizada; por eso merece un estudio pormenorizado y sería importante hacer un relevamiento y confeccionar un padrón de los productores que están en situación crítica".

Comentó el facultativo que en San Martín II la Fundación posee un padrón con una mortandad de 2.400 animales, predominantemente vacas, mientras que en el departamento Pirané hay productores con mortandad de 40, 100, 76 animales. Fuera del ejido de SORUFOR también hay documentaciones de mortandad en la zona de Comandante Fontana de alrededor de 2.400 a 2.600 animales.

Con respecto a las consecuencias para el stock ganadero, Mancebo sostiene que preocupa el panorama porque "la vaca con cría o la preñada no puede aguantar el gasto energético que implica el parto y el amamantamiento de un ternero y ese estado de desnutrición produce una gran pérdida de peso y la muerte. A veces los animales van a abrevarse a las represas, toman agua y después caen al suelo y no tienen fuerza para incorporarse".

El alivio de las últimas lluvias

Con este panorama las perspectivas no se presentan alentadoras para el próximo ciclo productivo porque se estima que habrá un efecto de rebote en los porcentajes de preñez. Cuando hay una crisis de alimentos sufren mucho las vacas porque podrían estar preñadas en un periodo de sequía muy grande y con un estado de desnutrición hay una perspectiva del 30 al 40% de que esas vacas desnutridas aborten y luego pasan a un periodo llamado anestro que es donde no se activa el ciclo sexual y la vaca no se queda preñada.

Con las lluvias de las últimas semanas las esperanzas de los productores ganaderos se reavivaron porque los campos de a poco comienzan a producir el forraje que necesitan los animales.

El balance a fines de este año expondrá el real impacto de esta situación en la economía provincial cuando se avalúe la merma o crecimiento de este eslabón de la cadena productiva.

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