El peligro de que la vuelta de Salgado sea un "triunfo del Gobierno"

El ministro de Gobierno, Mario Adaro, afirma por estas horas pícaramente que el retorno al poder del intendente de Santa Rosa fue un logro político suyo. Si esto fuera cierto, el caso no daría para bromas, porque sería la prueba de que la Justicia es adicta al Gobierno y la independencia de poderes no existe en Mendoza.
Por estas horas el ministro de Gobierno de la provincia, Mario Adaro, dispara una frase que quedaría sólo en el anecdotario de las relaciones entre los periodistas y los funcionarios. Si no fuera porque encierra, en la más inocente de las interpretaciones, su desconocimiento del modo en que funcionan las instituciones. O lo que sería peor: desnuda, tal vez, lo corrupto que es el sistema.

Adaro ha dicho en repetidas ocasiones en las últimas horas que está esperando un título de MDZ que diga: “Perdón, Adaro”, en referencia a que este diario tildó de "fracaso" sus gestiones para evitar que el intendente de Santa Rosa fuera derrocado por sus pares.

Hagamos un poco de memoria: a fines de octubre, cuando Santa Rosa era una hoguera, Adaro viajó al departamento del este para intentar sofocar a los destituyentes del Concejo Deliberante. Pero no lo consiguió. Tiempo después, los concejales cumplían con su objetivo y echaban del poder a Salgado.

Pero esta realidad se revirtió hace pocas semanas, cuando la Corte provincial atendió los reclamos del propio Salgado y declaró nula aquella decisión del Concejo.

Visto así el pasado reciente, no habría razón para salir a decir a los cuatro vientos “Perdón Adaro” por los artículos y columnas que publicó MDZ en octubre. El joven ministro no consiguió entonces abortar la rebelión institucional de Santa Rosa. En cambio, fue la Justicia mendocina la que cambió el panorama, con un fallo rectificador de la decisión inicial. Es imposible que Adaro no reconozca esta realidad institucional.

¿A qué apuntará entonces este pícaro pedido de reconocimiento de Adaro? ¿Significará, quizás, que hubo una fuerte presión política del gobierno de Jaque para que la Corte revocara la destitución del intendente Salgado?

Si esto dice entre líneas el ministro, la broma deja de ser tal. La independencia de poderes está consagrada en la Constitución y los políticos mendocinos hacen gala de ella cada vez que pueden, aunque muchos desconfíen de que realmente existe. Si la vuelta de Salgado al poder fue un logro político, ese triunfo implica que existe un Poder Judicial adicto al Poder Ejecutivo.

La risa desaparece entonces y se transforma en una mueca fea. Porque si en el caso Santa Rosa ganó el Gobierno, eso significa que el fallo salió tan rápido (la Corte tardó unos pocos meses, con feria judicial incluida) sólo por la influencia de uno o varios ministros del Poder Ejecutivo sobre los magistrados.

La Justicia no se ve favorecida con este tipo de comentarios (ya desprovistos de todo carácter humorístico), porque podrían enturbiar el significado de declaraciones recientes del presidente de la Corte, Jorge Nanclares, quien se ha jactado de tener una “excelente relación” con el Poder Ejecutivo.

¿La rápida y satisfactoria vuelta al poder de Salgado es la prueba de esta "buena relación"? Y yendo un poco más atrás: ¿El "histórico" acuerdo con los jueces que dispuso este gobierno apenas comenzó y que favoreció a los magistrados con un jugoso aumento a cambio de dar por terminado el conflicto por la indexación salarial, también tiene que ver con esa "buena relación"?

En la misma línea de razonamiento, los dichos de Adaro explicarían por qué el repuesto intendente Salgado se dejó armar el nuevo gabinete con hombres de confianza de Jaque, como publica hoy el diario Los Andes. ¿Por qué se subordina así el hombre de Santa Rosa, si le debe su presente victorioso a la Justicia, no al Gobierno provincial?

Si el caso Salgado es lo que parece ser, entonces sí corresponde que MDZ diga: “Perdón Adaro”.

Pero con un agregado: “Tenemos miedo”.

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