El peligro del relato único

Por: Ricardo Kirschbaum

Por el sistema de decisión cerrado que han creado, fuera del alcance de otras opiniones que no sean ratificatorias o laudatorias, los Kirchner han ido construyendo su propio relato de la realidad, el único verídico y exento de contradicciones. Este relato se auto-legitima frente al otro "relato" que, según ellos, intenta imponer una ficción para debilitar al Gobierno.

Esta distorsión no es, justo es decirlo, propiedad exclusiva de los Kirchner, aunque es cierto que éstos la han perfeccionado. Otros que pasaron por el poder cayeron en la trampa de confundir la realidad con su interpretación subjetiva: la historia reciente está plagada de ejemplos.

Catamarca gatilló reacciones que mostraron ese tipo de conductas en el poder. Hubo una elección provincial en la que el peronismo desafió a un sector local que está en el gobierno desde que Saadi cayó en desgracia. Para tener posibilidades, el kirchnerismo se alió con Luis Barrionuevo, un archienemigo, y con el propio Saadi. Ambos abandonaron el barco aún antes de la elección en un caso de fuga prematura pocas veces vista.

El gobierno de Cristina y Kirchner jugaron fuerte pero no lograron torcer la tendencia. Y fueron derrotados. Hasta aquí lo que pasó.

Pero Kirchner decidió que no había perdido y que quienes así lo decían -todo el periodismo- faltaban a la verdad. Sobre todo, Clarín.

Los expertos en comunicación afirman que no es fácil cambiar la realidad pero sí persuadir al público sobre alguna de las características de una situación para desmerecerla o generar sospechas. Así, no sólo se amortigua el impacto negativo de las noticias que se intenta desconocer sino que se cambia el foco. Ya no es la derrota sino los intereses espurios que hicieron que se publiquen sus errores de cálculo y sus alianzas contranatura.

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