Peligro: entró en acción el riesgo político argentino

Por Fernando Gonzalez

Hasta el viernes, los argentinos discutíamos a qué velocidad iba a llegar y cuál iba a ser la magnitud de la crisis financiera global en nuestro país. La mayoría de los dirigentes políticos y empresarios coincidían en un optimismo cauteloso y hablaban de la posibilidad de una recesión moderada para la economía. Pero todo cambió en un minuto cuando entró en acción el riesgo político argentino.

Bastó que Mauricio Macri moviera el tablero adelantando la elección porteña para que Néstor Kirchner reaccionara como más le gusta: con la sorpresa. Salvo que el Congreso lo impida, las elecciones legislativas nacionales serán el 28 de junio en todo el país. Y ya nada será como antes en este año complejo.

Desde hoy, el Congreso estará abocado a la tarea electoral y deberán esperar turno las leyes que hasta ayer parecían urgentes. El conflicto entre el Gobierno y el campo quedará inevitablemente envuelto en la dinámica de las urnas. Habrá planes de corto plazo para la obra pública y para el aliento al consumo con los que el oficialismo buscará captar votos a la carrera.

También hoy se volverá más tortuoso el camino de las inversiones externas, que querrán esperar a saber el resultado de las elecciones y el Banco Central no podrá evitar las presión de los ansiosos grandes y pequeños sobre esa ilusión de refugio llamada dólar.

Y es que cuando entra a tallar el riesgo político las reglas no cuentan. No importa el domicilio electoral; no importa la palabra empeñada; no importa si se pone al Estado al servicio de una causa política. Néstor Kirchner prometió el 25 de Mayo de 2003 “la utopía de un país normal”. Con el adelantamiento de las elecciones, ya sabemos que esa promesa quedará para siempre en utopía.

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