Peligro, dengue: hay 5.277 focos de riesgo en Buenos Aires

Peligro, dengue: hay 5.277 focos de riesgo en Buenos Aires
Son manzanas que requieren vigilancia sanitaria. Unas 545 demandan "intervención urgente". Los cinco sitios más peligrosos son el Bajo Flores, Agronomía, Villa Riachuelo, Costanera Sur y Recoleta.
Para Buenos Aires es un viejo conocido gracias a la epidemia de fiebre amarilla de 1871 y para los porteños de la primera década del siglo 21 puede resultar una pesadilla. Para esta temporada, al igual que en el resto de la Argentina, la presencia del mosquito transmisor de la enfermedad, conocido como Aedes aegypti, ya despierta entre los capitalinos todos los temores posibles.

Con el registro nítido y reciente de unos 40.000 infectados en todo el país hasta abril de este año y la inesperada aparición de una epidemia de la enfermedad en la ciudad más poblada del país, la Dirección de Defensa Civil y la Subsecretaría de Emergencias del gobierno porteño desarrollaron una inédita investigación que indaga sobre todos los niveles de riesgo que existen en la superficie de la Capital Federal. Según el documento, al que tuvo acceso exclusivo este diario, de las 13.300 manzanas que cubren 202 kilómetros cuadrados de la superficie porteña, hay 545, de todos los barrios, que necesitan una intervención inmediata para la erradicación del mosquito transmisor del dengue. A ellas, se suman otras 5.277, la mayor cantidad, que requieren "intervención y vigilancia", es decir, que demandan mayores controles para evitar la proliferación del mosquito.

La cifra, entre otros datos que arroja el informe, configura el primer pantallazo total realizado por la comuna para multiplicar la prevención del dengue en Buenos Aires y evitar, de antemano, un escenario peor que el ocurrido durante el último verano, cuando la ciudad llegó a tener 231 casos confirmados de dengue, un total inédito en la historia reciente de Buenos Aires y un llamado de atención para el próximo período estival.

El estudio sobre "Espacios de peligrosidad, vulnerabilidad y riesgo de transmisión del dengue en la ciudad de Buenos Aires", está compuesto por relevamientos que analizan todos los barrios, tipos de vivienda, árboles, plazas y zonas naturales de la superficie porteña. Allí, se identifican altos riesgos de proliferación en todos los cementerios de la ciudad, en las ocho terminales porteñas de colectivos y trenes y en dos zonas que la comuna considera críticas, debido al cruce de flujos poblacionales provenientes de todas las latitudes del país. Esos lugares son el microcentro y Plaza Flores, dos puntos neurálgicos de la ciudad donde ocurre el mayor intercambio de personas por día y una de las mayores preocupaciones veraniegas en caso de confirmarse un brote de dengue en cualquier punto del país, ya que las principales terminales de transporte de la ciudad reciben la mayor cantidad de pasajeros provenientes de los cuatro puntos cardinales y especialmente del norte, epicentro de la última epidemia de la enfermedad.

Tal como repiten las campañas de prevención, "sin agua estancada, no hay criaderos; sin ellos, no hay mosquitos, y sin mosquitos aedes no hay dengue". Sin embargo, según el estudio, hay verdaderos riesgos de que el mosquito prolifere, aunque para que se propague la enfermedad, éste debe picar a una persona con el virus del dengue en la sangre, algo que no ha ocurrido hasta la fecha y que, según los expertos, podría suceder a mediados de enero.

El paper fue realizado por cinco expertos argentinos y extranjeros. Pero despierta polémicas, además de preocupaciones. Entre sus consideraciones establece cinco zonas verdes y espacios públicos de máximo peligro. Esas zonas son: el eje Agronomía-Chacarita (desde el cementerio hasta la estación de trenes, pasando por el Instituto Roffo, el Club Arquitectura y el Parque Los Andes); Bajo Flores (cementerio, hospital Piñero, barrio Castex, Ceamse Flores y Parque Almirante Brown), Villa Riachuelo (Parque Roca, ciudad y autódromo), Costanera Sur (reserva ecológica y ex ciudad deportiva) y Recoleta (cementerio, plaza Francia y zonas aledañas).

La identificación de esos cinco puntos despierta críticas. Para el doctor Nicolas Schweigmann, responsable del grupo de estudios de mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, se trata de "un modelo teórico que sirve para analizarlo y pensar nuevas soluciones para el futuro". El experto discrepa con la certeza del riesgo pero valora su información. Desde 1997, es el encargado de controlar las 214 "ovitrampas" ubicadas en toda la ciudad. "Cada una de ellas consiste en un pequeño reservorio con las condiciones de reproducción del mosquito y está instalada en el centro de un cuadrado de 950 metros por lado. Nos arrojan el comportamiento de la zona; sin embargo, hasta ahora, la presencia del mosquito es la misma desde que empezamos a estudiarlo y hemos verificado el mismo comportamiento que en los años anteriores", advirtió.

Respecto de los cinco puntos críticos, Schweigmann aclaró: "Gracias al esfuerzo del personal de cementerios, el de Recoleta casi no tiene recipientes de agua, también hemos comprobado que en Costanera Sur la reserva no registró mosquitos, porque hay una gran biodiversidad de predadores que se los comen, mientras que en los casos de Chacarita y Flores también estuvimos trabajando para que no haya agua en los floreros", graficó. Respecto de Lugano-Villa Riachuelo, el biólogo recordó que los espejos de agua no promueven la reproducción del mosquito, pero asumió que la cantidad de ruedas en desuso del autódromo y la presencia del depósito de autos secuestrados en Cruz y Escalada, al lado de la Villa 20, "son dos puntos de riesgo que pueden beneficiar la reproducción del mosquito". De todo modos, advirtió que "hay muchos edificios públicos y hospitales que también deben ser limpiados a fondo, porque allí también hay riesgos".

En abril de este año, el Ministerio de Salud porteño confirmó "que el 90% de la ciudad tiene el mosquito". Ahora, fuentes de la comuna reconocieron que esperan que ese escenario no se repita, aunque los dos escenarios que baraja el gobierno porteño son, en primer lugar, la aparición de un brote en el conurbano bonaerense y su posterior importación a la ciudad. Y, en segundo lugar, la aparición de la enfermedad en plena ciudad.

El estudio también advierte que en barrios como Constitución y San Cristóbal el riesgo está en hoteles e inquilinatos. Respecto de villas y asentamientos, los autores de la investigación consideran que son zonas de alto riesgo. Sin embargo, Schweigmann lo consideró "muy relativo, porque es más peligrosa la acumulación en el patio de una casa o en un segundo depósito de agua que dentro de una villa".

Todos los estudios confirman que la época de mayor proliferación del mosquito ocurre entre octubre y mayo. Es decir, que la ciudad ya atraviesa la zona de mayor riego, pero también un mejor escenario para evitar que el mosquito se transforme en pesadilla.

Inspeccionarán viviendas particulares e industrias

"El Aedes fue erradicado de Buenos Aires en 1960, pero volvió en 1995 y desde 1997 controlamos su evolución", explicó el sanitarista Néstor Nicolás, subsecretario de Emergencias porteño. La repartición tiene bajo su órbita a la Dirección de Defensa Civil, el organismo que realizó el primer estudio cartográfico de riesgos sobre dengue con costo cero. "Aunque discrepamos con las valoraciones de riesgo de las villas de emergencia, gracias a este relevamiento hemos podido generar un plan estratégico de ataque a los criaderos en toda la ciudad. Antes sabíamos que el mosquito no estaba distribuido en forma homogénea, porque necesita vegetación y un lugar donde poner sus huevos. Ahora sabemos con claridad dónde están las zonas con mayor acumulación de agua, entre ellas las casas bajas y con patio".

El análisis arroja que hay más de 150 mil viviendas con más de 51 años de antigüedad. De ellas 138.545 tienen más de 72 años, es decir que en su mayoría tienen patio, un riesgo potencial debido a la presencia de recipientes que podrían conservar agua estancada y albergar los huevos del mosquito. Nicolás explicó que habrá inspecciones conjuntas de la Agencia de Control Comunal y Defensa Civil, especialmente en las 11.700 industrias con patio esparcidas en los barrios de La Boca, Barracas, Parque de los Patricios, Pompeya, Lugano, Soldati, Riachuelo, Mataderos, Liniers, Chacarita, Agronomía, Paternal, Villa Crespo, Parque Chas y Villa Ortúzar. "Vamos a inspeccionar y ordenar el cumplimiento de lo que hay que hacer", anticipó el funcionario.

Reciclarán 4.500.000 neumáticos

En el área metropolitana se generan 4.500.000 potenciales reservorios de mosquito Aedes aegypti por año. "Esa cifra sólo pertenece al total anual de neumáticos en desuso que terminan tirados en cualquier parte, pero el total de gomas acumuladas que existe en Capital y Gran Buenos Aires es un gran enigma, aunque supera los 10 millones con facilidad", advierte el biólogo Nicolás Schweigmann, considerado el mayor experto del país en el "mosquito tigre", el nombre que tuvo el Aedes en 1871, cuando, en vez de transmitir dengue, contagió fiebre amarilla y dejó a Buenos Aires con la mitad de su población. Antes del azote, la ciudad tenía 200 mil habitantes. Luego de perder 500 personas por día en la Semana Santa de 1871, la ciudad quedó con menos de 100 mil almas. Hoy el escenario es otro: antes de fin de año, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) junto al CEAMSE y todas las cámaras de neumáticos inaugurarán la primera planta de reciclado de cubiertas del país. "Es una experiencia inédita y muy creativa para combatir en serio el dengue", anticipó el experto.

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