Peleas y pactos con los Kirchner que Redrado ocultó

Peleas y pactos con los Kirchner que Redrado ocultó
Créditos para comprar autos que nunca aparecieron. La supuesta presión para devaluar. Dardos a los principales banqueros de la City. Acuerdos de poder puertas adentro del Central. La consultora que ya se puso a armar.
Martín Redrado ya empezó a preparar su nueva consultora económica y se despidió del Banco Central con una andanada de acusaciones y críticas contra el matrimonio Kirchner. Sin embargo, durante sus cinco años y cuatro meses de gestión –primero con Néstor y luego con Cristina– procuró evitar la confrontación abierta que estalló en el último mes. Por eso prefirió callar sus disputas y sus negociaciones con ellos sobre temas económicos claves como el valor del dólar, las tasas de los préstamos bancarios, la emisión de pesos, la composición del directorio del Central y hasta el uso de sus reservas para la compra de Repsol-YPF o para un plan de infraestructura. En algunas de esas discusiones logró convencerlos y se impuso su criterio. En otras debió ceder. Lo que nunca existió en los hechos fue la "total autonomía del poder político" que hoy reclama para el Central la oposición.

En la conferencia donde anunció su renuncia, Redrado enumeró algunos de esos encontronazos. Fuentes cercanas al economista revelaron ayer otros nuevos a Crítica de la Argentina. También fuentes del ala K del directorio aportaron datos que terminaron por desplazarlo. A continuación, uno a uno, los casos que enfrentaron a la pareja presidencial con su otrora economista de cabecera.

PRÉSTAMOS PARA AUTOS. Redrado no mencionó esta disputa el viernes, pero sí la recordó ayer ante sus íntimos. "Cuando ellos lanzaron el plan del auto popular y peronista (sic), pretendían que yo repartiera redescuentos a discreción para financiarlos", recordó. Los redescuentos son préstamos baratos del Central para los bancos, que según la teoría ortodoxa pueden generar inflación al igual que la emisión excesiva de pesos.

El cruce se dio a fines de 2008, cuando Cristina lanzó una batería de medidas para reducir el impacto de la crisis mundial. Ganó Redrado: el plan de estímulo a la venta de autos terminó costeándose sólo con fondos de la ANSES.

DEVALUACIÓN. No bien estalló la crisis financiera internacional, en septiembre de 2008, casi todas las monedas latinoamericanas se devaluaron frente al dólar. Fue porque los inversores volaron a refugiarse en el billete verde como opción segura, pese a que el epicentro del tifón estaba en Wall Street.

Cuando el dólar en Brasil llegó a 2,50 reales, en la Quinta de Olivos se evaluó acompañar esa suba para que la producción local no se encarezca frente a la del vecino. Redrado intentó oponerse con cifras en la mano pero se vio venir una derrota. Entonces convenció a Kirchner apelando a un argumento nada técnico: le dijo que las devaluaciones abruptas "son la forma más rápida de perder poder político en la Argentina".

La pulseada se reactivó a mediados del año pasado, al asumir Amado Boudou en Economía. El viceministro Roberto Feletti (de cuño heterodoxo) y su amiga Mercedes Marcó del Pont (la jefa del Banco Nación) insistieron en que convenía dejar subir la divisa. Los Kirchner volvieron a optar por la opción más conservadora y lo dejaron clavado.

SUPERINTENDENCIA DE BANCOS. Durante un año, Redrado hizo y deshizo a gusto en una de las áreas más influyentes del Central: la encargada de controlar y autorizar las operaciones de los bancos. Tenía la venia de los Kirchner, que dejaron vacante el puesto de superintendente tras la salida de Waldo Farías, uno de los directores incondicionales de la Casa Rosada. Recién en septiembre del año pasado decidieron ocupar el puesto con Carlos Sánchez, director K y ex ministro de Obras Públicas de Santa Cruz. Fue el primer límite pingüino al poder del ex golden boy.

BONO COMPULSIVO. A mediados del año pasado corrían rumores en la City de que el Gobierno se apropiaría de los encajes obligatorios de los bancos –la parte de los depósitos privados que deben guardar sin prestar– a cambio de un "bono patriótico". La medida nunca se concretó, gracias al aceitado lobby de los banqueros locales y a las gestiones discretas de Redrado en Olivos. Pero al renunciar el viernes, el ex jefe del Central confirmó por primera vez que la idea se había evaluado seriamente.

Enojado con los banqueros que le soltaron la mano el mismo día que decidió rebelarse contra el pago de deuda con reservas, ahora Redrado los acusa de tener una "visión miope" de la disputa. "Pensaron que era mejor que le sacaran la plata al Central que a ellos. Pero a la larga van a ir también a golpear a su puerta", les advirtió ante su tropa, citando a Bertolt Brecht.

RESERVAS. La idea de utilizarlas para pagar deuda surgió ahora, pero Redrado dijo haber frenado el intento de aplicarlas "a la recompra de YPF" y a la realización de un "plan de infraestructura". La primera fue una idea del círculo más íntimo de los Kirchner. La segunda, un plan del ala heterodoxa encabezada por Marcó del Pont. Exigía reformar la Carta Orgánica, algo que Redrado también logró abortar, siempre con la venia del oficialismo.

DIRECTORIO. Hace pocas semanas, Néstor Kirchner reveló en un programa de TV que Alfonso Prat-Gay le había pedido nombrar a dos directores en el Central para seguir él como presidente al concluir el mandato que había ocupado interinamente. El santacruceño rechazó la exigencia y por eso convocó a su ahora enemigo. Sólo le permitió nombrar en el directorio a su incondicional Carlos Pérez, y Redrado nunca protestó. Pero cuando la tensión se hizo abierta, las lealtades de los demás directores a los Kirchner lo dejaron solo.

La carta de la renuncia al cargo

Redrado se esforzó por irritar a los Kirchner hasta en el texto de su renuncia, difundido ayer. "A partir de ahora no puede caber duda alguna en el sentido de que es al Congreso a quien corresponde decidir, por mandato constitucional, el futuro del Banco Central, de sus reservas y de las políticas que habrá de llevar a cabo en adelante", afirma. También enumera todos los fallos de la Justicia que rechazaron la decisión oficial de echarlo por decreto. "Tengo la satisfacción de que en el período 2004-2010 el Central superó la más importante crisis financiera internacional de las últimas décadas, brindando estabilidad monetaria, financiera y predictibilidad cambiaria a todos los argentinos", se jactó Redrado en la misiva que giró a la Casa Rosada.

OPINIÓN

De aquel Cavallo de 1996 a este Redrado versión 2010

Claudio Zlotnik

Para despedirse, uno eligió una noche sofocante de verano. El otro dio la conferencia un sábado, en pleno invierno. En todo caso, compartieron el estilo de llamar a la prensa de manera repentina y en horarios marginales. El primero peleó infructuosamente veintitrés días seguidos para quedarse, pero igual terminará echado. El otro convocó a los periodistas al día siguiente de ser despedido. La historia de Domingo Cavallo y de Martín Redrado tiene puntos en común, que se volvieron más evidentes las últimas semanas. El final de la historia tiene a dos hombres poderosos cuya figura creció a la sombra de un poder político que les dio cobijo, pero que terminaron enfrentados a él. Una historia que, a todas luces, habla de la siempre tirante relación de los gobiernos con los funcionarios con responsabilidades sobre la economía.

La historia de Cavallo y de Redrado muestra una parábola. El mediterráneo fue su descubridor durante una de sus visitas a los Estados Unidos, donde solía encontrarse con estudiantes argentinos prometedores. Lo encaminó a que fuera uno de los funcionarios estrella del menemismo y, tras una dura pelea, presionó para que Menem lo echara de la Comisión Nacional de Valores. La parábola terminó de dibujarse anteayer, cuando Redrado se mostró en una posición muy parecida a la versión Cavallo en aquel 27 de julio de 1996.

* Cavallo y Redrado se fueron con gruesas críticas al Presidente que los había designado.

* De una u otra manera, los dos ex funcionarios desafiaron a quien los encaramó. Cavallo directamente compitió con Menem por el poder y, en cuanto pudo, Menem lo despidió. No fue el estilo de Tincho, aunque se negó a irse por una orden presidencial. Puso a la Carta Orgánica del Central por encima del poder político.

* Cavallo denunció a las mafias enquistadas en el poder. Redrado mencionó el "avasallamiento" del Ejecutivo y lo acusó de "pretender llevarse por delante las reservas de los argentinos".

* Tanto uno como el otro se cuidaron cuando hicieron diagnósticos sobre la economía. Ninguno quiso aparecer como desestabilizador. Hace casi catorce años, Mingo aseguró que su salida no implicaría la caída de la convertibilidad. Y hasta se permitió un elogio hacia su sucesor, Roque Fernández. Ahora Redrado dijo en el Marriot que "las cosas están dadas como para tener tranquilidad" económica.

* En su discurso de 1996, el cordobés le pidió al Congreso que fuera una especie de garante ante la avanzada menemista. Redrado eligió el mismo camino, respaldado por los últimos fallos judiciales que obligaron a pasar por el Parlamento el decreto para usar las reservas del Banco Central.

* Cavallo denunció que tenía una servilleta con los nombres de los jueces cooptados por el menemismo. Ese papelito jamás apareció. Quedó como un mito. Todo hace suponer que "la lista con los nombres amigos del poder que compraron dólares" tendrá un destino similar. En la conferencia del viernes desmintió a Clarín, que había publicado un reportaje al ex funcionario. El diario mantuvo su postura.

* Como antes a Menem respecto de Cavallo, ahora al entorno de Kirchner se le adjudica la intención de pasear a Redrado por los tribunales. Desde la Rosada prometen poner bajo la lupa el desempeño del ex banquero central.

* El día de su despedida, el ex ministro juró que no se dedicaría a la política. Llegó a despreciar la pregunta de un periodista que lo indagó sobre el particular. En cambio, prometió buscar apoyo financiero para lanzar un think tank (tanque de ideas). Ya se sabe, Cavallo hizo todo lo posible por tener éxito en la política, pero fracasó. Anteayer, Redrado también se desentendió de una futura carrera política. Dice que aspira a ponerse una consultora económica.

* En ambos casos, las crisis explotaron cuando el menemismo, primero, y el kirchnerismo, después, ingresaron en la etapa del ocaso.

De aquel Cavallo a este Redrado. Vidas paralelas. Y no tanto.

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