Las peleas VIP de San Martín 450

Se van conociendo entretelones de la conflictiva relación del ex jefe de gabinete, Vicente Apaza, con el ex ministro de Hacienda, Miguel Lembo, protagonistas de una rencilla que terminó con ambos fuera del Gobierno. Un incidente ocurrido ante tabacaleros habría sido el más explosivo y que tuvo gran influencia en el desenlace.
El episodio se produjo hace pocos días, cuando dirigentes tabacaleros fueron recibidos en audiencia por el entonces jefe de gabinete Vicente Apaza, con quien se conversó sobre la alícuota de impuestos provinciales, el revalúo inmobiliario y el pago de un anticipo del Fondo Especial del Tabaco.

Un testigo de esas conversaciones reveló que Apaza reaccionó con un comentario peyorativo hacia Lembo al ser informado que el ministro de Hacienda ya había dado una respuesta favorable a la solicitud del anticipo del fondo.

"Acá los que decidimos somos el gobernador y yo", dicen que les contestó con una arrogancia que dejó mudos a los dirigentes tabacaleros.

Lo que al parecer no estaba en los cálculos de Apaza era que entre el grupo de los hombres de campo estaba, silencioso y pestañeando apenas, un funcionario de segunda línea del equipo económico, quien concluida la reunión corrió velozmente a contarle a su jefe todo cuanto había oído.

El ex ministro de Hacienda exigió explicaciones y como no obtuvo satisfacción, hizo algunas llamadas, redactó y firmó su renuncia, ante la estupefacción de los "contadores", como se llama en corrillos políticos al grupo ultrafellnerista que integran, entre otros, los diputados Héctor Tentor y Miguel Rioja y el propio Lembo.

De los "contadores" parece haber salido una proclama que se distribuyó profusamente por Internet con un largo panegírico dedicado a Lembo y al grupo en retirada. El mismo texto no se acordaba bien del gobernador Barrionuevo y de su hombre de confianza.

En medio de las turbulencias, se supo de buenas fuentes que el ex gobernador Eduardo Fellner no apoyó el nombramiento de Apaza, argumentando que el cascarrabias abogado carecía de experiencia política para ejercer un cargo como la Jefatura de Gabinete. Fellner era partidario de llevar a esa función a un viejo amigo, Julio Frías, el dueño de la lapicera que firma la pauta publicitaria del Gobierno de la provincia desde hace casi una década. Pero el titular del Ejecutivo, no convencido por las objeciones, siguió adelante.

Dejando sin crédito las porfiadas elucubraciones según las cuales asistíamos a algo imposible de imaginar, la pelea entre Barrionuevo y Eduardo Fellner, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación "subió" a Jujuy y le dio un claro espaldarazo al gobernador, asegurando que la gestión, con los cambios en el Gabinete, se consolida. También afirmó que las decisiones de Barrionuevo tienen "pleno respaldo" del Partido Justicialista y que los rumores sobre su renuncia salieron de "sectores malintencionados", que no identificó.

Atrás quedó la historia de Apaza, hombre que en alguna medida quiso pelear contra los molinos de viento. Sus quejas por la poca contracción al trabajo y la ineficiencia que se enseñorea en la Administración Pública provincial, fueron como gotas de lluvia lanzadas al mar, pero molestaron bastante a miembros del altivo elenco oficial, poco afecto a los controles.

Sus protestas por los expedientes con gruesos errores que llegaban para la firma del gobernador, fueron públicas y dieron vergüenza ajena.

A poco de conocerse la pelea con Lembo, trascendió un episodio que ilustra los problemas de convivencia que se vivieron en la Casa de Gobierno. El jefe de Gabinete no solo controlaba el horario de trabajo de los funcionarios sino que no los atendía si no llegaban exactamente a la hora que eran citados. Además, no les permitía fumar en su presencia y una vez que reprendió agriamente a un fumador, alguien quiso ser irónico y preguntó si estaba permitido coquear. Una mirada fulminante fue la respuesta de Apaza.

Comentá la nota