Peleas internas en Suoem complican realización del anunciado paro general

Ya se ha dicho que Rubén Daniele pasa por el peor momento de su mandato vitalicio al frente del gremio de los municipales (Suoem).
Este puede ser un dato complicado para el sindicato pero es, sin duda, una excelente noticia para la ciudad: todo lo que melle la voracidad del violento gremio terminará siendo más servicios y obras de mantenimiento para Córdoba.

En la actualidad y después de durísimos enfrentamientos con la administración de Daniel Giacomino, la dedicación anual a sueldos ha llegado al 63,5 por ciento del total de recursos, habiendo tocado el 73 por ciento, cuando la política de lesa irresponsable de Luis Juez llevó la planta a 10 mil agentes, los jerarquizó a casi todos en la mejor paga categoría de Planta Permanente y universalizó costosas y múltiples adicionales -bonificaciones, prolongaciones de jornada y horas extras-, por mencionar los principales dislates.

Las medidas resueltas por Giacomino para achicar estos gastos están muy lejos de ser suficientes para llegar a la dedicación histórica a sueldos, durantes los gobiernos de Ramón Mestre y Rubén Martí, que orillaba el 50 por ciento de los recursos.

Aun claramente insuficiente, no es desdeñable lo realizado: congelamiento de designaciones desde marzo de 2008 y achique de los adicionales: supresión de prolongaciones de jornadas, salvo en el área de Salud; drástica reducción de horas extras; y recorte del 35% al 15% del básico de las bonificaciones que Juez supo universalizar.

¿En dónde encaja, dentro de todos estos acontecimientos, el actual mal momento de Daniele? El capo sindical consintió un crecimiento asiático de la planta de municipales y ahora, con la torta dividida en 10 mil porciones, ya no son sustentables los buenos sueldos que históricamente percibían los agentes del Palacio 6 de Julio.

Las dificultades para sumar gente a la raquítica asamblea del martes -1.600 empleados, contra un piso que nunca perforó los 4.000 municipales- han puesto sobre el tapete la crisis interna del sindicato, con reproches cruzados entre referentes de las áreas operativas -el nervio del Suoem- que históricamente le han respondido a Daniele, como los que conducen gremialmente la Dirección de Higiene Urbana. Ninguno de sus integrantes bajó a la asamblea en Caseros y La Cañada.

Tras la desconcentración de la marcha, se escucharon comentarios sobre las disputas que enfrentan a dirigentes de estas reparticiones, como son los casos de Carlos Carrera (miembro de la Comisión Directiva y delegado de Parques y Paseos) y Roberto Lafure (Higiene Urbana). En esta repartición están al rojo los cruces entre tres de sus principales referentes: el propio Lafure y Roberto Cáseres, que piden la cabeza de Marcos Moyano.

Pero más allá de estos forcejeos, lo más importante es la disconformidad general de las áreas operativas con Daniele. Estos empleados, pese a integrar la fuerza de choque del gremio, han sido los principales perjudicados en lo que consideran la capitulación del titular del Suoem, como es la aceptación de una reducción parcial de adicionales y el cepo del 60% de recursos a sueldos que firmó en la Secretaría de Trabajo.

Argumentan que hace meses sufren los descuentos por el último paro (en 10 cuotas por días no trabajados); las prolongaciones de jornada se le cayeron del 35% al 15% del básico; están devolviendo con horas adicionales las asambleas que hicieron durante el conflicto; sufren quitas mensuales de cerca de $ 1.000 y, encima, 35 de ellos fueron detenidos y luego sumariados por el municipio.

Daniele prometió un paro general para la primera quincena de octubre, pero fue facultado para elegir el día preciso. Elegirá pero no en función de los flancos que ofrezca su empleador, Giacomino, sino en orden a las posibilidades de reconquistar adhesiones perdidas. El mismo martes comenzó a visitar reparticiones. Si le va bien o medianamente bien, el paro tendrá fecha. Si no, sus problemas se van a expresar en la postergación de esa fecha.

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