Peleas entre los tres que buscan lo mismo

Julio Alem tratará de ser el representante del cobismo "por abajo", directo con la gente. José Eseverri ya empezó a tejer "por arriba" en la superestructura.
Ernesto Cladera, que no aprovechó el envión postelectoral, lo hará cotizando resultados. El eseverrismo se corre a la derecha, cede terreno y acuerda para no profundizar sus flancos golpeados.

En política, las pelas más duras suelen mostrar en la superficie profundas diferencias que, en realidad, tapan una esencial coincidencia: los que se pelean quieren lo mismo, pero para sí, y no para el otro.

La etapa en la que el claderismo empezó a pegarle duramente a Julio Alem, más incluso que al propio intendente José Eseverri, en el Concejo Deliberante tiene una fecha de arranque coincidente: ocurrió al inicio de la etapa de alejamiento de Alem del Intendente y del kirhnerismo, hace meses, en el mismo momento en que el presidente del HCD empezaba a caminar hacia el cobismo.

Esa pelea no fue por pensar diferente, sino por buscar lo mismo. El concejal Franco Cominotto, como miembro del grupo de Ernesto Cladera, percibía que Alem marchaba hacia el mismo lugar futuro que su referente: la candidatura a Intendente de Olavarría por un radicalismo unificado tras la candidatura presidencial de Julio Cobos.

Hoy, con Cladera un tanto demorado en la espera del recambio de concejales, sin protagonismo en temas centrales de la Ciudad y dejando pasar una oportunidad única, la incipiente carrera hacia el cobismo tiene a otros dos protagonistas: José Eseverri, por un lado, y Julio Alem, por otro.

Ambos calcan los movimientos casi exactamente, en una carrera de aproximación donde los diferencia mucho más el estilo de manejo que el objetivo final: la referencia central del sector de Julio Cobos en Olavarría.

Esa referencia incluye la candidatura a Intendente del 2011, y allí es donde ambos (Eseverri y Alem) se necesitan. José Eseverri va caminando hacia ese lugar por dos senderos, que a veces se tocan.

Eseverri están en un plan de acuerdos de estructura que tiene dos puntas. Por un lado, está empezando a cerrar frentes de la misma manera que lo hizo cuando asumió, en diciembre de 2007. La diferencia central es que si entonces se dedicó a cerrar las grietas que habían abierto 20 años de gobierno de Helios Eseverri (sobre todo con sectores progresistas de la Ciudad), ahora está tratando de bajarle los decibeles a apenas (y nada menos) que dos años de kirchnerismo inflamable, sobre todo en los grupos de centro, o de derecha.

El capítulo de la Multisectorial, esta semana, merece un análisis aparte, pero es la prueba clara de la decisión de cerrar frentes que ha tomado el eseverrismo tras la derrota de 28 de junio, una contracara de la debilidad que el Intendente visualiza alrededor de su gestión de aquí en más.

Eseverri terminó cerrando un acuerdo, y para ello sentó en el escritorio de su despacho a Julián Abad (antes innombrable en la administración local), luego de que la Multisectorial llegara a la reunión con duras imposiciones.

La frase de un eseverrista es lapidaria al explicar qué hubiera sucedido si antes de una reunión la Multisectorial le imponía a Helios Eseverri la amenaza de una marcha y le exigía que no estuviera la Policía en el despacho: "no pisaban la escalinata", graficó.

José, claro, no es Helios ni está en su posición. De hecho, armó una reunión adelantando el horario y dejó a los jefes policiales de la Primera y de la Segunda afuera, esperando ser recibidos una vez que se atendiera a dirigentes con escasa representatividad, que los habían cuestionado públicamente antes.

Cuando los cronistas de este Diario pasaron por el hall, las caras de los jefes policiales no eran buenas: ¿se habrá tensado demasiado la cuerda en público, agitando una crítica que por cuestiones diplomáticas entre la Policía y los Intendentes suele ser reservada y en privado? ¿Si el jefe de la Policía local o departamental iban a la reunión también se hubiesen tenido que tragar ese sapo?

De todos modos, el acuerdo que Eseverri consiguió con la Multisectorial es más que favorable a su estabilidad, por más que lo muestre cediendo: una marcha en el centro (de 500, de 1.000 o de 2000 personas, lo mismo daba) acusándolo de no ocuparse de la seguridad hubiese sido lapidaria.

Otros tendidos de puentes tienen distinta lógica, aunque traten el mismo tema. José Eseverri recibió esta semana al radical Carlos Acosta, con quien analizó el tema de las cámaras de seguridad en la vía pública.

Acosta fue el primer candidato a concejal del radicalismo local. La reunión de Eseverri con su ex rival de la UCR tiene además la función de ser un contrapeso de las que Alem también está teniendo.

Es un hecho que de modo silencioso, sin que se sepa tanto, fue recibiendo en esta semana a dirigentes del radicalismo local que quieren verlo otra vez en el local de la UCR de la calle 25 de Mayo. No sólo lo tentaron: se pusieron a disposición.

Es un hecho que el camino de uno y de otro hacia el cobismo, o el radicalismo, será distinto. Alem está orientado en esa línea tratando de fortalecer el contacto directo con el electorado local: de hecho, transita cada vez más la calle (en la tarde del domingo se paséo por la fiesta de Mano en Parque Mitre) a medida que el Intendente se retrae en su despacho.

Alem tampoco descarta el apoyo de otra dirigencia, aunque no lo busca de modo directo. Desde que quedó en claro que sus aspiraciones a la Intendencia de Olavarría no coincidían con las de José Eseverri, el titular del HCD, dejó que le sugirieran apoyos Silly Cura (en el probable caso de que Mario Cura no sea candidato a Intendente) y de Jorge Larreche.

José opera de diferente manera: si llega al cobismo, digamos de acá a un año y por bendición directa de Julio Cobos, será por contactos y armados de superestructura que puedan suplantar la adhesión territorial que puso en duda la elección.

Por eso el viernes por la tarde José Eseverri, solito y caminando, dejó el refugio de su despacho por un rato y se fue hasta el hotel Savoy, y allí se tomó un café distendido con Gustavo Posse, quien aparte de ser su amigo, piloto de TC Mouras e intendente de san Isidro es uno de los radicales K que ya empezó a caminar hacia Cobos.

No habrá, probablemente, más movidas visible que ésa en un José Eseverri obligado en lo formal a mantenerse dentro del kirchnerismo.

Tal vez no sólo en lo formal, sino también en una incomprensible repetición de ese estilo nacional. Porque, si fue tan dificultoso y a tanto costo cerrar el frente con la Multisectorial ¿qué provecho tiene la división generada al interior del fomentismo local por los fondos de la soja, con ese estilo tan K de fisurar opositores manejando la chequera?

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