La pelea silenciosa de Scioli en el PJ

Los intendentes del conurbano lo criticaron y se alinearon con Kirchner o con el peronismo disidente
Un pesado aire de conspiración sopla por estas horas en la provincia de Buenos Aires. Como si buscaran fortalecerse para ganar influencia, intendentes con intereses propios empiezan a formar grupos políticos reservados, especialmente en el conurbano bonaerense. Están los que confabulan contra Kirchner y buscan influir al gobernador bonaerense Daniel Scioli. Los que se alinean con Olivos y maltratan al gobernador. Y los que esperan, entre la confusión, la oportunidad de enfrentar a los dos.

En medio de esta pulseada, el jefe del gabinete provincial, Alberto Pérez, ratificó ayer oficialmente lo que LA NACION había adelantado: que Scioli peleará por su reelección en 2011.

La semana pasada, un intendente del Gran Buenos Aires destacó: "Acá hay dos problemas: con Kirchner no podés hablar, y Scioli no puede conducir", le repetía a un colega. Intentaba convencerlo de que debían armar una suerte de frente común para presionarlos.

Más al Sur, otro tecleaba el número de Olivos. Hace días que quiere reunirse con Kirchner. Dice que el ex presidente puede darle lo que al gobernador le falta: dinero. Busca asegurar obras públicas. Por el contrario, otro influyente vecino se desespera por hablar con Scioli cada vez que Kirchner se acerca a su distrito. Pretende usarlo para neutralizar al santacruceño.

"Hay que levantar una nueva mirada generacional", suele decir José Eseverri. El intendente de Olavarría no insiste porque sí. En las últimas semanas, se unió a un grupo de intendentes más críticos del kirchnerismo. Confluyen Pablo Bruera (La Plata), Cristian Breintestein (Bahía Blanca), Juan Pablo De Jesús (La Costa) y Sergio Massa (Tigre).

El ex jefe de Gabinete es el armador más entusiasta. Tiene un objetivo: quiere ser gobernador en 2011. Pero sus pretensiones chocarán con la estrategia de Scioli. Massa reunió a éstos y les hizo firmar un convenio para contratar como asesor a Santiago Montoya, ex recaudador bonaerense, echado por Scioli por criticar a Kirchner. También se paseó por el pomposo acto de lanzamiento otro expulsado: Emilio Monzó. La semana anterior había sido despedido del ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense.

Más allá del proyecto de Massa, el resto de los intendentes se sentaron para dar un mensaje. Contra Kirchner. Y contra Scioli. "Nos estamos uniendo porque nos dejó solos", justificó uno de los que estuvo en ese acto. Algunos, como Bruera y Massa, son considerados "traidores" en Olivos. Otros, como Eseverri y Breintestein, no se sienten cómodos desde antes del 28 de junio. Ninguno le perdona a Scioli que, después de varios gestos de autonomía, haya vuelto a Olivos.

Algo parecido refunfuñan otros intendentes del norte del conurbano, críticos acérrimos del Gobierno. Ese grupo lo lidera uno de los jefes territoriales más criticados en usinas kirchneristas: Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas). Suele mantener un diálogo franco con media docena de colegas, algunos de los que tienen contactos con el peronismo disidente.

Algo distinto ocurre en el sur del conurbano. Allí, una decena de caciques decidieron realinearse con Kirchner. Entre los principales están Juan José Mussi (Berazategui), Julio Pereyra (Florencio Varela), Fernando Espinoza (La Matanza) y Francisco Gutiérrez (Quilmes).

Comentá la nota