Pelea política por el impuesto al cheque

Diputados oficialistas y de la oposición exigen a la Nación una mayor distribución de ese ese tributo; apoyo de Scioli, Das Neves y Gioja

El oficialismo teme lo peor: que en pocas semanas más se reedite en el Congreso la misma derrota que sufrió, hace tres meses, con el campo. En esta oportunidad, la batalla será por un mayor reparto de los recursos públicos a las provincias.

Otra vez, y tal como sucedió cuando se debatieron las retenciones móviles al campo, toda la oposición unida y un sector del oficialismo se opondrán a la prórroga del impuesto al cheque, que vence a fin de año, porque el 70 por ciento de su recaudación va enteramente a las arcas de la Nación.

Los legisladores quieren modificar el texto del impuesto para arañar más recursos para sus provincias, muchas de ellas -sobre todo las más grandes-con cuentas fiscales en rojo.

No sólo legisladores oficialistas y opositores se aprestan para la batalla. Gobernadores justicialistas, acuciados por el ahogo de las cuentas públicas de sus distritos, se atreven por primera vez a hacer público el reclamo de una mayor coparticipación para las provincias.

En este sentido, no escapan las primeras insinuaciones públicas del propio delfín de Néstor Kirchner, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. "Vamos a trabajar para que la provincia vaya recuperando lo que perdió", dijo Scioli la semana última.

Las palabras de Scioli -una de las provincias más complicadas, con un déficit estimado en más de 3000 millones de pesos- coinciden con reclamos, en el mismo sentido, del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. También Mario Das Neves, de Chubut, promueve una mayor equidad en el reparto de los recursos provinciales. Lo mismo hizo el gobernador peronista de San Juan José Luis Gioja, que reclamó que haya fondos provenientes del impuesto al cheque para las provincias si no habrá nueva ley de coparticipación.

A la vez, el vicepresidente primero del Senado, Juan Carlos Romero (PJ-Salta) fue de la partida. "Antes que nada debemos coincidir que la Nación no podrá recibir más del 50% en todo concepto y que todos los ingresos forman parte de la masa coparticipable", aseveró.

Descartada la posibilidad de sancionar en el corto plazo una nueva ley de coparticipación -que exigiría un esforzado acuerdo entre todas las provincias y la Nación-, aparece como atajo una nueva ley del impuesto al cheque, que generará ingresos por unos 22.000 millones de pesos el año próximo. De esta cifra, unos 18.000 millones irán al Tesoro Nacional y sólo 3200 a las arcas provinciales.

El Gobierno pretende que se prorrogue su vigencia, así como está, por otro año más, y para ello debe enviar un proyecto de ley al Congreso. No puede hacerlo por decreto porque lo prohíbe taxativamente la Constitución Nacional. Ante esta realidad, los legisladores esperan con ansiedad este debate.

El Gobierno, preocupado, decidió postergar el envío al Congreso del proyecto de ley de prórroga del impuesto y apurará, en cambio, la sanción del presupuesto 2009. En el proyecto que prevé el ordenamiento de las cuentas para el año que viene está contabilizada la recaudación del impuesto al cheque sin ningún cambio.

Resistencia oficialista

El propio jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi (FPV-Santa Fe) negó cualquier posibilidad de que haya una mayor coparticipación del impuesto a las provincias. "Cualquier retoque a este impuesto significará que el país no tenga superávit fiscal -advirtió el legislador-. En plena crisis financiera mundial, éste es el peor momento para formular este reclamo."

Habrá que ver si estas palabras logran torcer el rumbo hacia una batalla ineludible en el Congreso, y sobre todo si éstas van acompañadas de fondos frescos que, en reserva, acuerden la Casa Rosada y los gobernadores que estén alineados al kirchnerismo o sean considerados amigos del Gobierno.

De todas maneras, ya se están presentando proyectos, tanto del oficialismo como de la oposición, con la mira puesta en el impuesto al cheque para dar pelea por tomar parte de estos recursos.

En rigor, al proyecto oficialista lo impulsa el grupo de diputados "rebeldes", integrado por Felipe Solá, Zulema Daher, los de Córdoba Arturo Heredia, Jorge Montoya y Beatriz Halak; los entrerrianos Cristina de Busti y Gustavo Zavallo, entre otros.

La iniciativa que avanza contra el impuesto al cheque tal como está definido hoy por la Nación fue elaborada por el mendocino Enrique Thomas, allegado también al vicepresidente Julio Cobos, que también hace suyo el reclamo de un reparto más equitativo de los recursos.

El proyecto rebelde

Básicamente, el proyecto de los "rebeldes" propone que el 30% neto de la recaudación del impuesto se gire automáticamente a los distritos, con lo que la cifra final de distribución (con otros aportes) rondaría los 7500 millones de pesos.

También la oposición presentó su proyecto. "Las provincias se encuentran desfinanciadas y el Estado nacional se queda con todos los recursos. Por lo tanto, es indispensable que lo recaudado sea coparticipado", argumentó el diputado Miguel Giubergia (UCR-Jujuy), vicepresidente de la Comisión de Presupuesto.

El legislador también puso su mira en el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que lleva recaudados más de 6000 millones de pesos, según admitió el jefe de Gabinete, Sergio Massa, en su informe escrito al Congreso. Esos fondos corresponden, originariamente, a las provincias, pues se nutre del 1% del total de la masa neta de coparticipación por distribuir entre la Nación y las provincias; el 2% de la recaudación del impuesto a las ganancias; $ 20 millones anuales de la recaudación del impuesto a las ganancias y el 1% del 93,7% de la recaudación del impuesto a los bienes personales.

Sin embargo, de los 6136 millones de ese fondo, sólo se repartirán 200 en 2009. "Hoy nos encontramos con que la mayor parte de los ATN están inmovilizados en las cuentas del Tesoro Nacional, dejando relegadas las necesidades financieras provinciales", afirma Giubergia.

Comentá la nota