La pelea por un millonario contrato para verificar los autos de la ciudad

Se trata de la verificación técnica vehicular obligatoria. Para 2010 se vendrían dos millonarios contratos: uno para implementar el sistema para los autos particulares y otro para renovar la licitación para vehículos comerciales que se vence en diciembre del año que viene. El entramado de empresas que se disputan el negocio y el rol clave de SGS, la multinacional suiza que maneja las pruebas de los taxis, remises y combis escolares, y que además tiene a su cargo el registro único de taxis.
La ciudad de Buenos Aires tiene, desde el 21 de diciembre de 2006, una Ley para implementar la verificación técnica obligatoria (VTO), al igual que tienen la mayoría de las provincias con excepción de Santa Fe.

Sin embargo la VTO no fue puesta en funcionamiento aún para autos particulares, pero sí para vehículos comerciales como taxis, remises y combis escolares, donde una sola empresa, Sacta S.A., que tiene la concesión desde hace 19 años, luego de dos prórrogas automáticas del contrato original.

Acorde a lo que se desprende de la norma el Ejecutivo tenía 180 días de promulgada la Ley para enviar los pliegos de licitación para implementar el sistema para los más de 1,5 millón de autos radicados en la Capital Federal.

Según establece el artículo 24 de la norma "el Poder Ejecutivo llamará a licitación pública nacional e internacional para la Concesión de la Prestación del Servicio de Verificación Técnica… con un plazo de la concesión de diez años y un mínimo de cinco estaciones de verificación". Sin embargo aún esto no se llevó a cabo.

"Mientras no se cumple la Ley y no mandan los pliegos a la Legislatura, siguen verificando los taxis y remises sin licitación", se quejó ante este medio el legislador porteño de la Coalición Cívica, Sergio Abrevaya.

Ante esto, según adelantó a LPO Guillermo Dietrich, subsecretario de Tránsito y Transporte del gobierno porteño, se está trabajando en el diseño de los pliegos para enviar a la Legislatura.

"Estamos en proceso de implementación. El 22 de diciembre vino el pliego de la Procuración con observaciones que estamos analizando para mandarlo de nuevo a la Procuración. Después lo mandaremos a la Legislatura para que se apruebe", detalló Dietrich.

Sin embargo es cuidadoso a la hora de dar una fecha exacta. "Me cuesta decirlo porque no controlamos los tiempos de Procuración. Este es un tema que tiene cierta complejidad", agregó el subsecretario de Tránsito.

"La idea es para 2010 aprobar los pliegos si es que en la Legislatura. Y en 2010 también queremos llamar licitación para instrumentar el VTO en la ciudad", completó el funcionario.

Si bien ya pasaron los 180 días, cuando se reglamentó la Ley hubo inconvenientes ya que se establecía que los particulares no tenían que pagar la verificación pero de una formar especial: cuando se concurría al verificador se debía abonar pero luego el gobierno porteño lo descontaba de patentes. La idea ahora con el nuevo contrato es subsanar esto aunque no está definido cómo ni en qué forma.

La VTO profesional y el rol de Sacta S.A.

Pero no sólo el negocio de la verificación de autos particulares se pondrá en juego el año que viene. También se vencerá en diciembre de 2010 la VTO de los vehículos profesionales y comerciales.

La concesión por 10 años la tiene desde 1990 la empresa Sacta S.A. La licitación la había lanzado el entonces intendente Carlos Grosso. Inicialmente se presentó una UTE (unión de varias empresas) en una sociedad formada por BRD, Ingeniería Tauro y SGS Argentina, la filial de una multinacional dedicada al rubro.

En ese contrato se suponía que la ciudad recibiría un 7% en concepto de canon y era sólo para la VTO de taxis. Un año después Grosso decide que también entren remises y camiones, combis y vehículos con acoplado.

BRD es una importante contratista del gobierno de la ciudad. Con más de 30 años en el mercado, hoy tiene a su cargo el control de tránsito y el estacionamiento medido en el micro y macro centro de la ciudad a través de SEC, que incluye bloqueadores, grúas, parquímetros y máquinas tickeadoras.

La relación entre BRD y SGS siempre fue estrecha. Es que no sólo se unieron para este negocio sino que en 1993, BRD se asoció con SGS Uruguay Ltda., conformando SUCTA S.A., empresa que se adjudicó la licitación para el servicio de inspección técnica de ómnibus y vehículos de carga de Uruguay.

Años más tarde BRD y Ingeniería Tauro decidieron venderle sus respectivas partes a SGS, que se quedó con el millonario negocio.

La empresa, cuya casa matriz se encuentra en Suiza, posee tres plantas en la Argentina (una en Córdoba y otra en la provincia de Buenos Aires) y se dedica al control y certificación de vehículos, mercaderías, productos industrializados y medio ambiente.

Además de la verificación técnica obligatoria, Sacta S.A. maneja el RUTAX, el registro único de taxis. Según cuentan a LPO en el gremio de Taxistas en principio esto fue una mejora ya que llegó a haber cinco mil recursos de amparo porque se perdían registros de licencias otorgadas y a la hora de renovar había problemas.

Sin embargo en los últimos años, cuentan en el sindicato, la empresa dejó de invertir en el sistema informático y ahora, si bien no es más caro el trámite que en otras jurisdicciones, se tarda mucho en realizar un trámite.

"El sistema informático que tienen es el mismo que hace 10 años. Tardan mucho en los trámites, tendrían que tardar un quinto de lo que tardan", dijo a este medio un alto dirigente gremial. En rigor, agrega la fuente, la empresa no sabía si le darían la renovación del contrato por cinco años, como estipuló la licitación. Fue Aníbal Ibarra en 2000 quien decidió extenderle el contrato. Y, luego en 2005, otra vez el Ibarra volvió a darle cinco años más de concesión.

En 2008, el ex subsecretario de Transporte Eduardo Moreno, quiso llamar a licitación para remover a Sacta S.A. pero fue frenado.

"Se insistió para que se siga prorrogando el contrato de una empresa. Sacta S.A. es la verificadora que viene del noventa y fue prorrogada. Fue vencida y prorrogada con ampliación de tarifas", reveló Abrevaya.

La pelea que viene

Entonces, para 2010 se avecinan dos contratos millonarios: por un lado la VTO para vehículos profesionales y comerciales; por el otro la implementación de la verificación de autos particulares.

Por un lado Sacta S.A. tiene contrato hasta diciembre de 2010 y allí el Ejecutivo deberá decidir si manda un pliego para una nueva concesión de más de cinco años a la Legislatura o si decide armar un contrato de, como máximo, cuatro años para que una empresa siga explotando el negocio que hoy tiene 37 mil taxis, mil remises y 700 micros escolares aproximadamente en su haber.

Mientras tanto, el tarifario lo fija el gobierno porteño. De hecho bajo la resolución 853/09 del 26 de noviembre pasado se aprobó un nuevo cuadro tarifario. Entre otros precios, verificar un taxi (anual) sale $63,47 más IVA. Un cambio de vehículo, por robo o por cambio de reloj, asciende a $48.

El otro contrato, mucho más grande aún, es el la VTO de autos particulares que, como ya se explicó aún está en estudio en el Ejecutivo y llegará a la Legislatura el año que viene.

Aquí aún no se decidió cuántas empresas serán las contratistas. Primero se habló de cinco, luego de diez empresas. También se habló de la posibilidad que las verificadoras se constituyan en terrenos propios de la ciudad.

Lo cierto es que hasta que no estén los pliegos no hay certeza sobre el detalle del nuevo contrato. Por lo pronto, el gobierno porteño debería mandar los pliegos para su tratamiento en marzo para, si los tiempos parlamentarios acompañan, poder lanzar la licitación y adjudicar antes de diciembre de 2010, fecha en la que Sacta S.A. termina su millonario contrato.

Comentá la nota