La pelea interna del PJ puso en duda el liderazgo de Kirchner

Reutemann aceleró los tiempos del debate; hay pesimismo por el resultado de octubre
El peronismo se encuentra en estado de ebullición. El lanzamiento de Carlos Reutemann a la carrera presidencial puso en evidencia dos cosas centrales para el oficialismo: que Néstor Kirchner ya no es el líder indiscutido del partido y que la continuidad del matrimonio presidencial después de 2011 parece ser una lejana expresión de deseos.

Sólo un resultado holgado, de más del 40 por ciento de los votos en todo el país, que hoy la mayor parte de la dirigencia del PJ ve como "inalcanzable", podría evitar el deterioro de la hegemonía kirchnerista.

Diferentes referentes del PJ consultados por LA NACION admitieron abiertamente o en reserva que el debate interno del peronismo por la sucesión de los Kirchner se adelantó más de lo previsto. El Gobierno tomó nota de esto y abrazó la postulación temprana de Reutemann como una forma de salvarse ante una amplia grilla de candidatos peronistas que ya adelantaron que darán pelea en 2011 y empiezan a cuestionar a los Kirchner. Hasta ahora existen por lo menos siete candidatos del PJ para las presidenciales y cada uno de ellos desplegará su estrategia en las próximas elecciones legislativas (de lo que se informa por separado).

Las posibilidades de que los Kirchner logren un cómodo triunfo en los comicios de octubre son escasas. Una calificada fuente kirchnerista explicó a LA NACION con números concretos esta delicada situación: para llegar a un 35% de votos a nivel nacional el PJ debería obtener un 60% de votos en el norte del país, lo que representaría algo así como 7 puntos a nivel nacional; en el sur del país debería cosechar otro 60% de votos para sumar 4,5 puntos; en Santa Fe, Córdoba y Mendoza, obteniendo un 25% de los votos lograría unos 5 puntos a nivel nacional; en Capital debería sacar el 17% de los votos para sumar cuatro puntos, y de esta manera el PJ deberá jugar la partida más difícil en Buenos Aires. Allí, los cálculos que hacen en la Casa Rosada es que deberán obtener el 25% de los votos en el primer cordón del conurbano; un 20% en el interior de la provincia y un 50% en el segundo cordón del conurbano. Con todo esto se sumarían unos 12 puntos para arribar al 35% a nivel global.

En rigor, las posibilidades de que el oficialismo obtenga estos números son inversamente proporcionales al debate interno que se desató con la candidatura prematura de Reutemann.

"Con los resultados de 2009 deberíamos sentarnos todos los peronistas a una mesa de consenso y redefinir qué queremos como partido, porque se impone la unidad partidaria", dijo a LA NACION el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, un kirchnerista de primera hora y candidato para 2011.

Aunque no sea de manera directa, de lo que se está hablando es del poskirchnerismo. Y sin proponérselo, el planteo de Gioja encuentra ciertas coincidencias en el peronista disidente Felipe Solá, para quien "independientemente de lo que suceda en 2009 en las elecciones presidenciales deberá ir un peronista verdadero o un antikirchnerista como referente".

Allegados a Eduardo Duhalde comentaron que el ex caudillo bonaerense no cree que exista un acuerdo de Reutemann con la Casa Rosada para 2011 y dicen que el ex presidente está convencido de que "la idea de abrazar al Lole muestra que a Kirchner se le complicó su plan para continuar en el poder o su plan B, que era ponerlo a Daniel Scioli".

Provincializar

El diputado kirchnerista y hasta hace poco jefe del PJ bonaerense José María Díaz Bancalari rechaza todas estas teorías y expresó a LA NACION que "no habrá un debate nacional del PJ porque las elecciones legislativas son provinciales". ¿Será un eufemismo para admitir que Kirchner no aceptará por adelantado comprar derrotas electorales en las provincias y evitará, así, nacionalizar la campaña?

Reutemann no está convencido de que el poskirchnerismo sea un hecho consumado y, por el contrario, aún tiene dudas de que el ex presidente vaya a desistir de dar pelea en 2011. Allegados al senador santafecino comentaron que "a la Casa Rosada todavía le queda una billetera gorda para aguantar".

Desde este punto de vista, en el entramado peronista a Kirchner lo favorece que la dirigencia justicialista disidente todavía no encontró su espacio de unidad. Peor aún: el bloque anti-K liderado por los Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Miguel Toma, José Manuel de la Sota, Francisco De Narváez y Carlos Menem, entre otros, no logró siquiera armar un acto que tenía previsto para diciembre último en Parque Norte. Postergaron ese encuentro para el 20 de febrero próximo en Mar del Plata por diferencias internas, y no hay seguridad de que esa reunión se realice porque la organización quedó en manos de unos pocos.

El PJ es hoy, como decía Perón, "una bolsa de gatos que se reproducen fácilmente". ¿Podrá salir de allí un liderazgo único y un partido unido?

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