Pelea en dos frentes

El lanzamiento de un nuevo paro comercial del agro pone a los productores en campaña, a la cabeza de una movida por un cambio de rumbo en el “modelo K”. Por Carlos Petroli.
Para cuando el mes próximo se cumpla un año del estallido rural por las retenciones móviles, las bases del agro se han propuesto que el aniversario no pase inadvertido.

Junto con un paro comercial, que se definiría el próximo jueves, no sólo habrá una expresión del malestar porque las medidas hasta aquí diseñadas por el Gobierno no sirven para enfrentar la crisis global.

Por la misma cuerda comienza a tomar cuerpo una mayor y activa participación de los sectores ligados al agro en la campaña electoral. El puntapié sería un acto en Córdoba, a mediados de marzo, que buscará aglutinar a diferentes expresiones políticas y sociales.

La batalla que en julio de 2008 terminó con la primera gran derrota del oficialismo kirchnerista en el Congreso, ahora va detrás de otro objetivo: reunir consensos para llevar a las urnas de octubre una plataforma que buscará una revisión del "modelo K".

Por esto, los líderes rurales entienden un cambio de rumbo en las políticas productivas y comerciales; sepultar la división de aguas que propuso Néstor Kirchner en su confrontación con los productores, y también depositar en el Congreso una reforma del sistema tributario y de la coparticipación federal de impuestos. Tales cambios entrañan la devolución al Congreso de los superpoderes concedidos al Ejecutivo y el desguace de la maquinaria clientelista con casa central en Olivos.

Después de los piquetes "de la abundancia" y las "ganancias extraordinarias" de las commodities –que sumergieron al Gobierno en un peligroso callejón–, los acontecimientos a escala global cambiaron el escenario; obligaron a una revisión de estrategias y presupuestos puertas adentro de las empresas y de los gobiernos.

Retenciones inmóviles. Las retenciones agropecuarias están otra vez en el centro del debate y a la cabeza de los reclamos de sectores productivos, aunque dividen la opinión de los tres gobernadores en las provincias líderes.

El bonaerense Daniel Scioli se despega, al menos en público, de la presión que hicieron en las últimas semanas sobre la Casa Rosada Juan Schiaretti y Hermes Binner. Estos hicieron saber la necesidad de un recorte o una suspensión de los derechos de exportación para evitar que la rueda agroindustrial acentúe el frenazo, con una secuela de despidos, recesión y colapso social en estos distritos clave.

Binner y Schiaretti estuvieron la semana que pasó en Culiacán, México, junto con el secretario de Agricultura de la Nación, Carlos Cheppi, y empresas de maquinaria agrícola que participaron de la Expo Agro Sinaloa. Los industriales coinciden con el planteo de los productores primarios: Cafma, la cámara que los agrupa, estuvo en la residencia de Olivos cuando a principios de enero Cristina de Kirchner anunció un plan de créditos blandos, pero luego hizo saber que, para reactivar esa demanda, son imprescindibles otros instrumentos.

Proponen quitar retenciones a los granos canjeados por máquinas (ley Ardid) o la modificación de la Ley del Impuesto a las Ganancias, para permitir la amortización de bienes de capital en un solo período fiscal.

¿Pacto productivo? En el viaje que emprendió ayer a España, la Presidenta convocó a una delegación "multisectorial" en la que están los titulares de la Unión Industrial, Juan Carlos Lascurain, y de la CGT, Hugo Moyano, junto con algunos gobernadores, como Scioli. Los industriales vuelven a reflotar la idea de un pacto productivo con el objetivo de evitar que caigan en zona de riesgo los niveles de actividad y el empleo. Y para la UIA, ese acuerdo tiene que incluir al sector agropecuario, apartado y puesto en la vereda de enfrente por las espadas kirchneristas.

Los productores razonan que el trámite no será sencillo. La idea ya sufrió varios traspiés, como el postergado pacto del Bicentenario. "Si no se suman todos las fuerzas a pedir un cambio de rumbo, ese objetivo será difícil de alcanzar. Mientras tanto, el tiempo pasa, las fábricas no venden un clavo, se está perdiendo media cosecha y mucha gente está tirando la toalla porque las empresas quedan totalmente desfinanciadas", se lamentan.

Industriales del sector personifican en los desaguisados de Guillermo Moreno (y su mentor, Kirchner) el haber arruinado o desnaturalizado instrumentos de política económica que, bien manejados, hubieran reportado mejores resultados. Entre los ejemplos, mencionan el esquema de retenciones móviles, que en marzo de 2008 desató la ira rural.

Según los empresarios, hay formas de ir corrigiendo las distorsiones, pero dudan de que esto no sea a costa de atravesar situaciones traumáticas.

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