Pelea final para ver quiénes controlarán los decretos

Diputados definen mañana la composición de la comisión bicameral
La pelea por la integración de las comisiones en la Cámara de Diputados -donde se dirime el verdadero poder del cuerpo- aún no finalizó. Queda por resolver el futuro de las estratégicas comisiones de control, en especial la que revisa los decretos de necesidad y urgencia (DNU), lo que se convertirá en una pulseada que se dirimirá este martes, cuando oficialismo y oposición vuelvan a verse las caras.

El oficialismo no quiere ceder poder en esa comisión bicameral y ya anticipó que, de los ocho miembros que le corresponden a la Cámara de Diputados, cuatro le corresponden al partido del Gobierno. La oposición, en cambio, pretende acaparar la mayoría, tal como hizo en el resto de las comisiones permanentes, con el argumento de que así lo manda el nuevo equilibrio de fuerzas en el Parlamento.

A tal efecto, la diputada Patricia Bullrich (Coalición Cívica), una de las artífices más activas en el nuevo diseño de las nuevas comisiones, anticipó que hoy presentará un escrito al presidente de la Cámara baja, el oficialista Eduardo Fellner, para sentar la postura de la oposición. Allí enfatizará que, a partir de la nueva composición de fuerzas de la Cámara baja, de los ocho diputados que componen la comisión bicameral de DNU, cinco deberían corresponder a la oposición: dos, al radicalismo; uno, al Peronismo Federal; uno, a la Coalición Cívica, y el quinto, a Pro. Los tres restantes deberían ser oficialistas.

El jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi, propone, en cambio, una composición más equilibrada: cuatro para el kirchnerismo, cuatro para la oposición.

Desventaja

La oposición corre con una desventaja para imponer su postura: de acuerdo con la ley que regula los decretos, los miembros de la comisión ad hoc son designados por los presidentes de ambas cámaras a propuesta de los bloques parlamentarios.

Esto significa que la integración no puede ser sometida a votación del recinto, tal como hizo la oposición en la histórica sesión del 3 de diciembre pasado, cuando impuso su mayoría para tomar el control de todas las comisiones.

Todas estas cuestiones se discutirán mañana, cuando vuelvan a reunirse los representantes del oficialismo y de la oposición. En ese encuentro, la oposición pretende completar la integración de las 45 comisiones permanentes, 20 de las cuales serán presididas por el oficialismo y las restantes 25, por la oposición. "Queremos cerrar esta cuestión, y si el oficialismo quiere hacerse el distraído, convocaremos a una nueva sesión", advirtió Bullrich.

El kirchnerismo acusa el golpe de su debilidad numérica en el Congreso, pero parece dispuesto a dar pelea buscando instalar diferentes cuñas en la oposición para lograr fragmentarla.

El oficialismo sabe que a partir de marzo próximo, cuando se reanude el período de sesiones ordinarias, se vendrá una embestida opositora para crear comisiones de control sobre la gestión. Para neutralizarla, Rossi propuso conformar la muy demorada comisión de Etica Pública, encargada, entre otras cosas, de revisar las declaraciones juradas de legisladores y funcionarios. Entre ellas, la del flamante diputado Néstor Kirchner.

"Es una maniobra para que la oposición no pueda ejercer el control. No importa: con nuestra mayoría en el recinto, vamos a crear igualmente las comisiones, y estas no pueden ser vetadas porque son resoluciones internas de la Cámara", anticipa la diputada Elisa Carrió (Coalición Cívica).

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