Una pelea entre el gremio y los delegados que seguirá

Una pelea entre el gremio y los delegados que seguirá
El conflicto gremial que alcanzó un nuevo pico de tensión en el día de ayer entre la Unión Tranviaria Automotor (UTA) que lidera Roberto Fernández -de la CGT de Hugo Moyano-, y los delegados de base de izquierda cuyo máximo referente es Néstor Segovia, promete nuevos capítulos.
Pese a que desde hoy a las 5 de la mañana se levantará el paro, los delegados de base ya anunciaron que posiblemente la semana próxima vuelvan a tomar una medida de fuerza, porque consideran que, aún afectando a un millón de personas por día, es el único método efectivo de presión que tienen para que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, les otorgue la personería gremial.

Las divisiones entre los afiliados a la UTA y los delegados de base ayer reflejaron una distancia casi extrema. Aunque la Policía Federal impidió la violencia física, en la estación de Constitución se vivieron escenas de máxima tensión. Veinte oficiales arropados en dos filas impidieron que se crucen cuerpo a cuerpo los más de 50 delegados que adherían a la UTA contra el centenar que tenía la gente de Segovia en la estación de Constitución.

"Se va acabar, se va acabar, la burocracia sindical", gritaban de un lado los delegados de base, y enfrente, los hombres que respaldan a Fernández contestaban: "Se va acabar, se va acabar, está costumbre de parar".

Las acusaciones de uno y otro lado son similares. Segovia y los suyos definen a quienes apoyan a la UTA como una "patota a sueldo". Del lado de enfrente, Claudio Brizzio, uno de sus líderes defendía la manifestación "espontánea para defender el trabajo" y acusaba a los delegados de "no querer trabajar".

La Policía impidió que hubiera cruces físicos, pero hubo amenazas cara a cara de uno y otro lado. La escena tenía algo de dantesca. En la estación de Constitución, a una hora pico, sólo había militantes enfrascados en un duelo verbal propio de un domingo de fútbol.

El momento de mayor tensión fue a las 19. Allí, prolijos y como cumpliendo una orden, se retiraron los afiliados a la UTA. Del otro lado destaparon la euforia propia de un gol sobre el último minuto. "Mira, mira, mira, sácale una foto, ser van para la UTA con el c... roto", era el hit.

"El paro fue total en las seis líneas, pese a la patota y las provocaciones de la UTA. Los 2.700 trabajadores del subte le decimos al Tomada que queremos el reconocimiento a nuestro sindicato ya" dijo Segovia. El respaldo de Tomada a la UTA se conoció entrada la tarde y generó un fuerte malestar en las bases.

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