Pelea entre Capital y Desarrollo Humano

Fue por el reparto de mercadería. El municipio se quejó de discriminación, porque le dan poco. Ya se solucionó.
Aunque sus conductores son hombres giojistas que comparten el mismo proyecto político, la relación entre la Municipalidad de la Capital y el Ministerio de Desarrollo Humano estuvo a punto de estallar por las ayudas alimentarias. El municipio le mandó una nota a la cartera provincial, comunicándole que no quería recibir más los 400 bolsones de mercadería que le mandan para asistir a los más humildes. Fue por considerar que la comuna capitalina es discriminada con una cantidad escasa en relación a la demanda que tiene y a lo que reciben otros departamentos. La disputa se solucionó cuando hablaron el intendente Marcelo Lima y el ministro Daniel Molina, con la intermediación, dijeron fuentes calificadas, del gobernador José Luis Gioja.

Nadie hizo declaraciones en forma oficial, pero en altas esferas de la Capital y el ministerio coincidieron fuera de micrófono en que la polémica existió. Aunque en ambos casos intentaron bajar los decibeles y poner énfasis en que el altercado está totalmente solucionado. Todo esto, a raíz de un tema tan sensible como la entrega de mercadería por parte del Estado, un mecanismo que cuando era moneda corriente ganaba críticas por manejos marcados por el clientelismo político y en muchas ocasiones, usado como un anzuelo electoral.

Las diferencias que desataron la polémica se remontan a varios meses y la cuerda casi se corta hace unos 20 días, cuando desde la Capital mandaron un escrito al Centro Cívico dando por terminada la relación con Desarrollo Humano. La nota, firmada por el secretario de Gobierno, Ricardo Pintos, decía que querían prescindir de los 400 bolsones de mercadería que les envían mensualmente y que ese cupo lo entregará directamente el ministerio.

Fuentes municipales fundamentaron la decisión: aseguraron que a la Capital la "discriminan", porque los 400 módulos alimentarios son insuficientes para atender las necesidades que hay en el departamento y darle respuesta a los pedidos que reciben a diario de las familias de más bajos recursos. Además, intentando reforzar el argumento de la mala distribución por parte del ministerio, señalaron que esa cantidad es prácticamente la misma que reciben otros distritos de la provincia con mucha menos población.

En Desarrollo Humano, donde se administran todos los planes alimentarios que bajan de la Nación (Ver Aparte), aseguraron que están dispuestos a darle más bolsones de mercadería a la Capital. Es más, afirmaron que cuando un municipio necesita mayor cantidad por alguna situación excepcional, no tiene más que pedirlo. Sin embargo, explicaron que 400 módulos deberían ser suficientes, porque son sólo un refuerzo para urgencias y casos imprevistos y no el mecanismo principal para sostener el plan de asistencia, ya que esa función la cumple la llamada tarjeta social.

La paz llegó en una charla que mantuvieron Lima y Molina, pero hay versiones encontradas. En la Capital aseguraron que el gobernador tuvo que intervenir para que llegara la solución, lo que da una idea de la magnitud del fuerte encontronazo que hubo. Mientras que en el ministerio sostuvieron que Gioja nunca participó y que las diferencias no pasaron a mayores.

En el resto de la historia hubo coincidencia. En las dos áreas contaron que ya está todo resuelto y al parecer, la herida está curando. Quedaron en que el municipio capitalino hará un relevamiento fino de las necesidades alimentarias que hay en el departamento, para luego comunicarle a Desarrollo Humano cuál es la cantidad de bolsones que necesitan.

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