La pelea entre los Bussi contagia a la dirigencia.

Las discrepancias por una posible reforma de la Constitución provincial derivaron en una interna en Fuerza Republicana.
Al parecer, del choque entre el legislador Luis José Bussi, quien se declaró a favor de que haya una nueva reforma constitucional, y su hermano Ricardo, parlamentario y presidente de FR, decididamente opuesto a otra enmienda, hizo saltar chispas que cayeron sobre los dirigentes de ese partido opositor.

Pese que todos intentaron minimizar y hasta desmentir las asperezas entre los principales referentes, cada uno tiene una opinión formada sobre la modificación de la Carta Magna. Y las posturas, como en el caso de los legisladores, tampoco son coincidentes.

Desconfianza matrimonial

La senadora nacional republicana, Delia Pinchetti de Sierra Morales, se manifestó en contra de la posible reforma. “Estoy de acuerdo con Ricardo: es una aberración lo que se trata de hacer. Es increíble que la clase política quiera modificar la Constitución cada vez que les surja una necesidad personal”, condenó. “Una Constitución debe ser el texto donde se vuelquen los planes de gobierno, donde se marquen los rumbos de la gestión de quienes están al mando del Estado, y no un instrumento que satisfaga intereses específicos”, afirmó.

Pinchetti confesó que imaginaba que José Alperovich no sería candidato a gobernador en 2011. “Entiendo que el plan ‘A’ del mandatario era ubicar a su esposa (Beatriz Rojkés de Alperovich) en el Senado, para después catapultarla al Poder Ejecutivo. Pero se ve que no le tiene mucha confianza a ‘Betty’ y por eso quiere cambiar la Constitución y para así poder presentarse él otra vez”, disparó.

“Buscaban pretextos”

Quien tampoco avaló la reforma, fue el dirigente Atilio Peluffo, que antes que formular cualquier comentario dejó sentado que, según su opinión, no existe ninguna discrepancia entre los hermanos Bussi. “Simplemente son distintas maneras de pensar, y sólo en algunos detalles”, acotó. Sin embargo a la hora de tomar posición sobre la modificación constitucional, se alineó bajo el pensamiento de Ricardo. “Si bien lo que dice Luis José es que la reforma sólo se haga sobre ciertos items específicos, yo no estoy de acuerdo para nada con que se haga”, puntualizó. Todas las falencias que hacen de la Constitución actual una verdadera aberración, fueron dejadas concientemente por el poder político, para usarlas como pretextos para otra enmienda”, aseguró.

“Nuestro partido nunca estuvo de acuerdo con las reformas que se hicieron a la Carta Magna de 1990”, manifestó el ex secretario del Interior durante la gobernación de Antonio Bussi (1995-1999).

Por la periodicidad

Alberto Germanó, ex ministro de Gobierno de Bussi, considera que, dadas las condiciones actuales de la Ley Fundamental, una modificación sería potable.

“La constitución de hoy es verdaderamente lamentable, y no tengo la menor duda de que hay que reformarla. Hay disposiciones que constituyen un verdadero desastre: sólo hay que fijarse en el problema de los cargos acéfalos en la justicia para darse cuenta de esto”, aseveró. Sobre el momento en que se debería realizar, no se mostró tan seguro: “No sé si deberá hacerse ahora o más adelante, pero seguro que hay que modificarla”, sugirió.

Sin embargo, aclaró que no estaría de acuerdo con que lo que se modifique sea la implementación de la reelección indefinida. “La permanencia en el poder durante mucho tiempo no tuvo buenos resultados en ninguna parte. Todos sabemos de las deformaciones que genera el poder: por eso la constitución debe limitarlo”, resaltó.

Germanó también consideró que las modificaciones constitucionales son positivas, tanto para el ordenamiento como para la seguridad jurídica. “Esas transformaciones se dan a menudo, sobretodo en países como Estados Unidos. Es muy natural, porque deben adaptarse a los cambios constantes. Igualmente, hay principios que deben mantenerse inalterables”, sentenció.

Al igual que Peluffo, el ex funcionario indicó que no existe pelea alguna entre los legisladores de Fuerza Republicana. “Sé que se trata de una simple divergencia de opiniones, lo cual en política siempre es muy sano y necesario”, concluyó.

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