La pelea con EE.UU. dividió a la oposición

Reunidos en un debate organizado por Stolbizer, algunos le dieron la razón a Valenzuela y otros repudiaron sus dichos
Para algunos, sólo dijo la verdad; para otros, fue inconveniente que la dijera, y para un tercer grupo, se trató de una intromisión inaceptable.

Así de diferentes fueron las lecturas políticas de la oposición sobre las declaraciones del nuevo jefe de la diplomacia norteamericana para América latina, Arturo Valenzuela, sobre la falta de seguridad jurídica en la Argentina.

Valenzuela se había referido a la preocupación entre los empresarios de su país por este tema y "por el manejo económico". Y sus declaraciones, que causaron malestar en el Gobierno, se colaron en el debate que ayer protagonizaron varias figuras opositoras en el hotel Congreso.

Organizado por la diputada Margarita Stolbizer (GEN-Buenos Aires) y por la Fundación Friedrich Ebert, el debate se centró en buscar consensos programáticos para armar un espacio progresista en el país, moderado por el periodista Alfredo Leuco.

La reunión mostró sugestivamente juntos al presidente de la UCR, Ernesto Sanz; al jefe de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas; al presidente del socialismo, Rubén Giustiniani; al peronista de PAIS, Rodolfo Rodil, y a la anfitriona, Stolbizer.

Todos ellos exhibieron una coincidencia total en su intención de construir un amplio espacio progresista y en la definición de su agenda, igual que al ubicar al matrimonio Kirchner muy lejos de ese lugar ideológico.

Sin embargo, ante las preguntas de la prensa sobre los dichos de Valenzuela, tuvieron miradas muy diferentes.

"Parece que hacía falta que viniera alguien de afuera a decirlo. Nosotros venimos denunciando esto hace 4 o 5 años desde el Congreso: cada ley que sacó el kirchnerismo avanzó un paso en la inseguridad jurídica", dijo Sanz a La Nacion.

Stolbizer tuvo una opinión muy similar. "Lamentablemente, tiene razón. Este gobierno nos condenó al aislamiento por falta de la seguridad jurídica y Valenzuela sólo transmitió cómo nos ven en el mundo", opinó la ex aliada de Elisa Carrió.

En cambio, desde la izquierda, tanto Giustiniani como Solanas criticaron al enviado del presidente demócrata, Barack Obama.

"Es una vergüenza. El funcionario de Estados Unidos que legitimó el golpe de Honduras nos viene a decir que en los años 90 estábamos mejor; merece mi mayor repudio", sostuvo Solanas. Se refería a las apreciaciones de Valenzuela sobre que en la década pasada en el país había "mucho entusiasmo e intenciones de mucha inversión".

Menos visceral, Giustiniani también consideró inapropiadas las declaraciones del funcionario. "Aunque yo soy muy crítico del Gobierno, es inconveniente que un diplomático venga a marcar cuestiones de la marcha interna del país", indicó.

Como ellos mismos reconocieron durante el debate, ésta no es la única diferencia que mantienen los dirigentes que ayer se fotografiaron juntos; sin embargo, todos coincidieron en la necesidad de sumar propuestas para un amplio espacio progresista y en sus críticas al Gobierno.

"Dilapidaron el esfuerzo gigantesco del pueblo, que soportó una devaluación del 200 por ciento", apuntó Solanas. Para Sanz, "se confunde Estado con gobierno", y Stolbizer reclamó "generar más riqueza en lugar de discutir cómo se administra la pobreza".

Con la mirada puesta hacia adelante, Rodil se preguntó cómo era posible "que las opciones al kirchnerismo fueran el duhaldismo y el felipismo", y aceptó que la UCR debería integrar un frente junto a peronistas y partidos de izquierda.

Enseguida Giustiniani abogó por "construir una fuerza en condiciones de gobernar para restituir a los trabajadores y jubilados lo que no se les dio en los últimos seis años".

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