La pelea de Daer contra la izquierda sindical

Aunque lidera el gremio de la alimentación, en Kraft conducen dos agrupaciones radicalizadas
Con 2500 trabajadores, la vieja empresa Terrabusi se vendió a manos norteamericanas en 1994. Desde un año antes, los trabajadores de Kraft eligieron el coordinador de la comisión gremial interna al dirigente del maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR), Ramón Bogado, enfrentado al secretario general del Sindicato Capital de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), Rodolfo Daer.

Otras comisiones internas anteriores a Bogado también respondieron a agrupaciones de izquierda, y trabajaron para competir en las elecciones nacionales del gremio y desplazar a Daer. Sin embargo, el momento que más se acercó Bogado a ese sueño fue en 2004, cuando consiguió el tercer lugar con un 20,5% de los votos.

El entonces secretario adjunto de Daer, Fernando Giménez enfrentó a su jefe, pero logró el segundo lugar con el 27 por ciento. El triunfo correspondió a Daer con el 38% de los sufragios. Conduce el gremio desde 1985.

En julio de 2008, Daer fue reelecto y Bogado no presentó lista propia, a pesar de que la Junta Electoral le prorrogó el plazo para hacerlo.

La presencia de delegados de izquierda caracterizó la conducción gremial de Kraft y a Bogado (miembro de la Mesa Federal de la CCC, Corriente Clasista Combativa), se sumó el delegado del turno noche, el trotskista Javier Hermosilla, del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), de Vilma Ripoll.

Enfrentados a la "burocracia sindical", como les gusta definir, desde la CGT les salieron al cruce. Como nunca ocurriera públicamente, Daer y su sucesor al frente de la central obrera, Hugo Moyano, coincidieron plenamente.

Allegados a Daer dejaron trascender que "Bogado fue quien impidió el acuerdo el viernes pasado al no aceptar la reunión planeada para el lunes [por ayer] en la que la empresa se ofrecía a analizar los despidos y con la presión y garantía del Ministerio de Trabajo, que quería terminar el conflicto", dijo la fuente.

Bogado no aceptó desalojar la fábrica y enseguida llegó la fuerza policial. Pero Daer repudió esa acción y reclamó a Kraft que reincorporara a los trabajadores despedidos.

Moyano rechazó también la actitud de las fuerzas de seguridad, pero definió como sectores "muy radicalizados" a los aliados de Bogado.

Durante el conflicto, el delegado rechazó las conciliaciones obligatorias del Ministerio de Trabajo.

La presencia en Kraft de la fiscal penal de San Isidro, Laura Capra, respondió a la denuncia de que los delegados "golpearon a trabajadores para que no abandonaran el lugar, además de destrozar la fábrica".

Resultó también un fracaso una reunión realizada el domingo 20 último con miembros de la comisión de Pastoral Social de la Iglesia, tres miembros de la comisión interna de Kraft, el ex diputado Mario Cafiero, y Daer junto con miembros del consejo directivo del STIA. "También estaba el secretario gremial del PCR. ¿Qué tengo que discutir yo con el PCR?", dijo una fuente sindical.

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