La pelea que complica a Fayad para las elecciones de marzo

Fayad intenta encontrar una salida para las elecciones de concejales con hombres propios. En la UCR buscan convencerlo de utilizar el sello de la 503, pero también temen la embestida judicial de los que pueden quedar afuera.
El año que acaba de concluir fue uno de los más intensos para Víctor Fayad en lo político. Mientras hace equilibrio en el seno del radicalismo para definir las candidaturas con vistas a marzo, su gestión se vio complicada por las constantes peleas en el Concejo Deliberante de Capital.

La relación con los ediles ha ido empeorando a lo largo del año y esto se refleja en la cantidad de proyectos que el alcalde ha vetado, salvo aquellas ordenanzas que han sido enviadas desde el Ejecutivo municipal.

Entre ellos, un proyecto para incluir las consultas públicas no vinculantes entre los vecinos de la ciudad -presentado por la Coalición Cívica- y otro del PD para que el Concejo recupere el poder de decisión sobre el estacionamiento medido en las principales arterias, ahora reglamentado por el Ejecutivo.

El recelo de los concejales por los proyectos frustrados también es alimentado por la cantidad de informes que, aseguran, no son respondidos por parte de los directores de área, que sólo bajan al recinto a explicarles a los ediles aquellos temas que el Ejecutivo necesita definir con celeridad.

Tensión que no es ajena en el despacho del 2º piso de la municipalidad, ya que ven cada pedido de informe sobre la gestión como un ataque a la figura del "Viti".

Esto habría provocado que la perspectiva sobre el intendente se haya deteriorado y ya no son sólo los opositores quienes lo critican, sino también aquellos radicales que no se sienten contenidos en su proyecto político.

La rebelión de los disidentes

Los radicales "libres". Uno de los focos de resentimiento granjeados en el bloque radical se sitúa en la banca que ocupa Milagros Suárez, proveniente de las filas del ex intendente Eduardo Cicchitti. La chispa no es casual, sino que obedece a la mala relación que existe entre ambos jefes comunales cuando Fayad asumió con una llamativa campaña comunicacional sobre la limpieza en la ciudad que enervó a su antecesor y dividió aguas en el radicalismo.

Suárez mantiene un enfrentamiento público con Fayad, que se hace palpable a la hora de apoyar los proyectos del oficialismo y que se profundizó cuando su hermano fue despedido del área de bromatología del municipio, lo que puede leerse como un efecto colateral de las distancias políticas.

En ese sentido, su ausencia –junto con el sorpresivo faltazo de Oscar "Indio" Morales –fue vital para debilitar las intenciones del radicalismo con el endeudamiento provincial en la sesión ocurrida la semana pasada.

Por otra parte, la tensión entre Mumy Ortega y Fayad es una consecuencia directa de lo que está provocando la nueva lista que se está armando para competir en las elecciones de marzo.

Según aquel armado original de abril de 2009, Ortega se encontraba tercera en la lista de la 503, tras librar las internas correspondientes. Sin embargo, la concejala no figura en los planes del alcalde, en parte por los constantes rechazos a los proyectos impulsados por el oficialismo.

Así, las ausencias de Suárez y de Ortega -o sus votos negativos- en momentos decisivos para leyes fundamentales en la gestión, son vistas como mensajes de reprobación hacia la falta de diálogo político que le achacan al alcalde en su nuevo período al frente de la ciudad. Pero las concejales tampoco salen indemnes y hay sectores del radicalismo que les critican, más que la falta de apoyo al alcalde, que su resistencia impacta en el municipio, como el rechazo al endeudamiento.

Con un Concejo que le es adverso, Fayad se ha visto obligado a sumar voluntades extrapartidarias pero cercanas al oficialismo, incluso aprovechando los acuerdos logrados por la misma alianza que decidió no integrar en las elecciones de junio pasado. Esa fue la salida que le dio oxígeno en momentos clave de la gestión para poder sacar a flote la mayoría de los proyectos que impulsó, con el aval de tres concejales propios más los votos que aportan los representantes del ARI, la Concertación Ciudadana y el ConFe.

La alianza. Hablamos de Juan Carlos Membrives, Darío González y Gustavo Amstutz, respectivamente, que aseguran al "Viti" que las ordenanzas salgan con fórceps, a pesar de los apuros que le hacen pasar el resto de las bancadas opositoras.

Según trascendió, del decisivo apoyo de Membrives –un hombre cercano al diputado provincial Néstor Piedrafita- se debe a que habría sido tentado con ocupar un cargo en la lista de concejales. González, por su parte, ha vuelto a reafiliarse al radicalismo.

Uno de los que más polémica trajo durante el año fue Amstutz –hermano del ex intendente lasherino, Guillermo, actual senador provincial cercano al cobismo- ya que logró llegar a la vicepresidencia del Concejo gracias a un acuerdo con el radicalismo pero usufructuando su antigua chapa justicialista –dado que el PJ es la primera minoría-, aunque éste militara en el ConFe.

Sin embargo, hay quienes ven estas alianzas circunstanciales como navajas de doble filo y le recuerdan a Fayad lo que ocurrió con el concejal de la Coalición Cívica, Emilio Bertolini, que lo llevó como intendente en su lista pero que ahora es una de los más acérrimos opositores.

Bolillas negras. La última rebelión en el recinto estuvo dada por el rechazo al endeudamiento municipal por 1,2 millones de pesos. Una paradoja política que le tocó vivir al mismo Fayad, que operó en la Legislatura -a través de la diputada Liliana Vietti, presidente del bloque radical en la cámara baja -, la aprobación de la ley provincial que Celso Jaque requería para obtener fondos.

Algunos recuerdan que los intentos por aprobar el endeudamiento de la comuna sólo pueden compararse con los tres rechazos que recogió el alcalde cuando buscó el aval para la designación de la abogada Carolina Boccia en el área legal del municipio.

De hecho, en el Concejo piensan que éste fue uno de los momentos políticos decisivos en el año, ya que las bolillas negras para la candidata contribuyeron a resentir aún más la relación entre los ediles y el Ejecutivo. Aún más: una de las escasas veces en que los ediles concurrieron al despacho ubicado en el 2º piso fue para recibir una fuerte reprimenda de parte del mismo Fayad, porque Boccia -ya designada como asesora legal- no lograba pasar el cedazo y los radicales votaban divididos.

Esta situación de virtual rebeldía en las propias filas del radicalismo también apunta al presidente del Concejo Deliberante, Guillermo Yazlli, y al jefe del bloque oficialista Marcelo Rubio, ya que la oposición les critica el hecho de no establecer caminos de diálogo para viabilizar los proyectos que finalmente veta el alcalde.

Los idus de Marzo

La lista de concejales está trayendo más de un dolor de cabeza en el arco del Frente Cívico debido a la decisión de Fayad de no celebrar los comicios en junio, sino recién en marzo de este año.

Aquella decisión había sido adelantada por MDZ y se fundamentaba en que el "Viti" finalmente fue madrugado por los acuerdos para competir en los comicios legislativos, quedando al margen de la unidad planteada entre la UCR y el ConFe. Aquella lista, dirimida en internas, está encabezada por tres cobistas y un iglesista: Horacio Migliozzi, Leonardo De Lucía, Julia "Mumy" Ortega y Osvaldo Oyhenart, y ningún hombre surgido del riñón del intendente.

La intención actual de Fayad es dejar de lado la 503 –tal la denominación con la que el Frente Cívico arrasó en las elecciones legislativas pasadas- y recuperar el sello histórico del radicalismo, la lista N º 3.

En el radicalismo, se han tomado la tarea de convencer a Fayad de continuar usando la marca política del Frente Cívico para las justas electorales de marzo. Según afirman altos referentes del radicalismo y del cobismo, el propio Julio Cobos quiere actualizar la 503 en Capital, ya que no pueden dejar de lado la coherencia ante los electores.

Soy el riñon del "Viti". Si bien nadie se anima a dar nombres, uno de los que tendría el puesto asegurado –aunque no se sabe en qué lugar- es Horacio Migliozzi. El ex director de Investigaciones del Ministerio de Seguridad durante la gestión de Julio Cobos es un "brunista" que está jugando fuerte a favor de Fayad, lo que le aseguraría no quedar excluido -como Ortega- de la "pole position".

La intención del intendente es forzar la colocación de algunos de sus hombres para poder recuperar la mayoría propia en el hostil recinto del Concejo. Así, suenan dos funcionarios del riñón "vitista": Sandra Gómez, secretaria de Gobierno, y Raúl Levrino, director de Seguridad del municipio.

Con menos chances se atreven a nombrar al sobrino de Fayad, Guillermo Yazlli, actual presidente del Concejo, pero debilitado en su rol de mediador entre los concejales y el Ejecutivo. A esta lista también podría sumarse Oscar "El Indio" Morales, cuyo mandato finaliza en mayo de este año. A pesar del faltazo del martes pasado, el ex director provincial de deportes es uno de los pilares en que se apoya Fayad en el Concejo.

Por lo que pudo saberse, desde el radicalismo le habrían prometido a Fayad que pueda colocar al cabeza de serie en la lista. Sería así un gesto político, aquel que no tuvieron en abril pasado, respetando el hecho de que es el hombre fuerte de Capital y en sintonía con la flamante presidencia de Marcelo Rubio como titular de la UCR en el departamento.

Sin embargo, en el ConFe aseguran no haber recibido todavía alguna rectificación de los nombres que competirán en las elecciones del último domingo de marzo.

Obstáculo judicial. La puja no es fácil, puesto que ninguno de los sectores que pautaron aquella lista única del Frente Cívico en abril de 2009 quiere ceder el lugar al que accedieron tras la interna.

Pero los radicales saben que los tiempos apremian y que no pueden desgastarse en internas inútiles que muestren las fracturas que los corroen por dentro.

Aún más, dado que también podría haber complicaciones judiciales si se cae la lista de candidatos de la 503, por parte de los sectores que pueden quedarse fuera. Esta situación pondría en aprietos no sólo a Fayad sino también al resto del arco radical junto a los aliados. y exhibiría lo peor de los radicales ante la sociedad.

"Si falta diálogo, entonces no hay política", asegura un viejo dirigente que sabe de estas lides y apunta al corazón de los problemas: "En Capital, lo que se viene teniendo es la falta de integración".

Así, la salida plausible es imponer un acuerdo político que selle la paz en el seno de la UCR con las elecciones de Capital en cuenta regresiva.

"La decisión es que estén todos los sectores del radicalismo", abogó una fuente que conoce el entramado para el 28 de marzo.

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