La pelea con Brasil siguió a través de los cancilleres

Los empresarios inauguraron la polémica entre Argentina y Brasil por medidas del gobierno de Cristina Kirchner para defender sectores industriales amenazados por las importaciones. Pero el debate lo continuaron ayer los cancilleres. El brasileño Celso Amorim atacó las políticas proteccionistas en el Mercosur y dijo que "afectarán el futuro de la integración". En Buenos Aires, el ministro Jorge Taiana aclaró que todo se puede resolver "diálogo, negociación y propuestas". Pero subrayó que, como en el resto del mundo, lo que Argentina hizo fue "tomar medidas contra la subfacturación y el dumping".
Prometió, entre tanto, que permanecerá "atento" para evitar "que haya desvíos de comercio". Esa fue una de las preocupaciones expresadas por los empresarios brasileños cuando dijeron que Argentina restringe la entrada de productos de Brasil pero le da lugar a las importaciones desde China. En Brasilia, Amorim consideró que en el Mercosur existen varias iniciativas a ser explorados para no incurrir en el proteccionismo. Lo que está en el trasfondo de la disputa bilateral son las necesidades domésticas de cada socio de conservar el máximo nivel de empleo posible.

El temor en Brasilia tiene una explicación: Argentina consume 8% de las exportaciones brasileñas. Y no sólo está en juego la cantidad como también la calidad: es uno de los mayores mercados para los productos fabriles. Los empresarios de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) recuerdan que las ventas brasileñas a Argentina cayeron en enero 50,8%. Del otro lado, contestan que las exportaciones argentinas a Brasil se redujeron 47%.

Para Taiana, que viaja el martes próximo a Brasil, este contexto hace comprensible la reacción de los empresarios de San Pablo. Concordó con que "el comercio bilateral bajó muchísimo", pero confió en que "rápidamente se pueda recuperar". Eso no depende, sin embargo, de las voluntades de presidentes y funcionarios. En el Ministerio de Desarrollo e Industria admitieron que las empresas argentinas "ya estaban sin acceso al crédito internacional por causa del default de 2001 y ahora se ven todavía más afectadas por las restricciones crediticias".

En Brasil no dudan de que el problema regional tienen como punto de partida el "proteccionismo" de los países ricos que no se limita a trabar importaciones sino que alcanza la esfera del crédito. De acuerdo con ministra jefa de la Casa Civil Dilma Rousseff, candidata a suceder a Lula en 2011, la crisis de los grandes bancos mundiales provocó presiones de los gobiernos de las grandes potencias para lograr que la banca mundial direccionara el crédito para sus mercados. "Eso produjo la fuerte caída de financiación de los mercados emergentes", precisó la funcionaria.

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