La Pelea por la bandera

Por Diego Schurman.

El Gobierno dio un paso importante para arrebatarle argumentos de campaña a la oposición

En el albor de un año electoral, el Gobierno dio ayer un paso importante para arrebatarle argumentos de campaña a la oposición. La súbita aparición de Cristina Kirchner en el encuentro con la Mesa de Enlace, amén del evidente golpe de efecto, se tradujo en la rúbrica de acuerdos concretos.

Nada resultará suficiente para extinguir la desconfianza que reina en el campo, y así se esmeraron en destacarlo los rurarlistas. Pero el gesto de la Presidenta menguó el clima beligerante y abrió la posibilidad de trasladar al Congreso la discusión de las retenciones a la soja.

La hecatombe de los mercados había ayudado a correr del centro de escena el incómodo debate sobre la infación, planchada por el enfriamiento de la economía. El antikirchnerismo reencontró entonces en el conflicto agrario la gran bandera de su arenga proselitista. Invitó a los popes del sector a integrar las listas de candidatos para octubre y aplaudió las deserciones en goteo que la guerra gaucha produjo en el seno del oficialismo.

Sin embargo, con la foto de ayer, Néstor Kirchner comenzó a imaginar el impacto político de un desenlace feliz de las negociaciones. ¿Qué razones esgrimirán Felipe Solá y Carlos Reutemann para justificar su salida del Frente para la Victoria? ¿Cuál será el caballito de batalla de Elisa Carrió o Mauricio Macri?, se preguntaban anoche en Olivos. Por cierto, una mirada demasiado optimista para una competencia larga y plagada de obstáculos en la que los K, por ahora, apenas avanzaron un casillero.

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