Pelea abierta por el padrinazgo de Clarín en la carrera hacia el 2011

Reutemann y Schiaretti, éste último que quiere ser vice, se adjudican el aval del diario de Ernestina de Noble. A cambio, apoyan públicamente la cruzada contra la ley de Radiodifusión. Quejas de Carrió: "Siempre te pide más".
A 40 días de los comicios del 28 de junio, Néstor Kirchner, Elisa Carrió y el peronismo no K coinciden en ungir al Grupo Clarín como el verdugo que fijará el tiempo de gracia del matrimonio presidencial y, casi en el mismo movimiento, delineará al perfil de un nuevo líder para consumo de las mayorías.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, expresa su convicción con una frase contundente: "A Reutemann y a mí nos eligió Clarín". El ex secretario de Industria de Domingo Cavallo la repite en privado, en diálogos con su entorno y con el resto de los dirigentes del peronismo que se frotan las manos pensando en la sucesión de Néstor Kirchner.

Hace diez días, Schiaretti dio muestras de que si la decisión existe, está al menos siempre bien recompensada. En una nueva muestra de sintonía fina con el grupo, el gobernador salió a cruzar fuerte el proyecto de ley de Servicios Audiovisuales que impulsa el gobierno nacional, enemistado como nunca antes con el holding. Schiaretti afirmó que la iniciativa oficial "no se puede discutir en medio de un período electoral" y aprovechó para firmar el Acta de Chapultepec, que establece diez principios fundamentales para que una prensa libre cumpla su papel en la democracia. El sitio era el apropiado: el anfiteatro de ADEPA, la entidad que agrupa a los diarios y revistas más importantes del país, entre ellos Clarín y La Nación.

La misma sensación que tiene Schiaretti empieza a afianzarse en la oposición no peronista que comanda Elisa Carrió. La jefa de la Coalición Cívica ya palpita que la defensa de los grandes grupos económicos que ensayó en pos de "garantizar la libertad de expresión" no alcanzó para obtener el favor del gran holding argentino. Carrió no lo dirá en público pero observa con recelo el trato privilegiado que el matutino de Ernestina Herrera de Noble le otorga a Reutemann y el papel secundario que le reserva a su fuerza. Casi con las mismas palabras que llevaron a Kirchner a romper su alianza con Clarín después de ceder a casi todas sus pretensiones, ahora es la dirigente chaqueña la que se queja: "Ellos siempre te piden más", le dijo Carrió la semana pasada a uno de sus colaboradores más estrechos.

Pese a que al gobernador cordobés le gusta recordar que –con apenas 18 años– estuvo presente en el Cordobazo junto al ex secretario general de la UTA, Atilio López, hoy Schiaretti apuesta fuerte al fin del kirchnerismo y se complace cuando intuye que el fin de ciclo implicará necesariamente un "giro hacia la moderación y la sensatez".

En el schiarettismo reconocen que el entendimiento con el diario más importante del país (y con sus tentáculos audiovisuales) es una realidad más que palpable que no conviene blanquear en público. "Hay un acuerdo. Eso está claro", le dijo a Crítica de la Argentina un legislador nacional que reporta al gobernador de Córdoba. Los términos de esa apuesta los conocen bien en la gobernación de la provincia mediterránea.

Schiaretti no tiene reelección en su provincia y se ve a sí mismo como vicepresidente del Lole, la gran apuesta de recambio que ya fogonea dentro y fuera del peronismo. Lo acompaña en sus planteos y se entusiasma con la posibilidad de que el trío que conforman junto al entrerriano Jorge Busti le arrebate a Kirchner la jefatura del PJ. Reutemann es el dirigente que tiene todo para ganar en la carrera por llegar a 2011. Si triunfa en las elecciones del 28 de junio, le quedarán dos años para hacer la plancha y sentarse a ver cómo la gestión desgasta a Kirchner, a Daniel Scioli y a Mauricio Macri. Ese handicap y su origen no político pueden convertirlo en el próximo presidenciable.

Comentá la nota