¿Pelado o con rulos?

Aguilar se reunió ayer con Gorosito, su preferido, para avanzar por si el Pelado no rescinde su contrato en México. Aunque a Ramón Díaz lo esperarían hasta el jueves, Pipo ya se peina para la foto.
Es cierto. Tuve una charla inicial con Gorosito. Hablamos durante unas dos horas de temas generales y seguramente la vamos a continuar en la semana. Para hablar con él, claro, previamente le pedimos autorización al presidente de Argentinos". José María Aguilar se sacó las ganas. Apenas tres horas después de escuchar a Ramón Díaz prácticamente sellar su continuidad en México, el presidente de River se reunió con el hombre al que siempre candidateó como el sucesor ideal de Simeone. El que cientos de veces repitió que "algún día voy a ser el técnico de River" y el que ayer, aunque la novela todavía no tiene final, quedó muchísimo más cerca de cumplir su sueño.

Sin siquiera pensar que un acercamiento con Ramón todavía era posible, con Gallego lejos de su gusto personal y con Cagna, Pumpido y Labruna sin terminar de convencerlo, Aguilar siempre vio en el actual técnico de Argentinos al hombre indicado para ser el técnico durante su último año al frente del club por su bajo perfil ante los medios, su austeridad para arreglarse con lo que le dan y sus ganas de sentarse en el banco local del Monumental. Claro que la aparición del riojano modificó el escenario. E hizo temblar los planes de JM.

Consciente de que el salvavidas era demasiado grande como para no probárselo, el jueves pasado Aguilar se juntó con el Pelado y se sorprendió al advertir que era posible repatriarlo. En un segundo plano quedó el control financiero proyectado para el 2009: tener a Ramón aseguraba tranquilidad más allá de los traspiés deportivos. La cuestión, lógico, era definir cómo haría el Pelado para librarse del millonario contrato que firmó hace apenas seis meses con el América, por el cual cobra 3.000.000 de dólares por año trabajado. "Vos desvinculate y hablamos", fue el pedido-condición que le pusieron en Núñez al DT, quien aceptó y además de una respetable oferta económica, pidió que le dieran unos días para poder conseguir una salida pacífica de las garras de las Aguilas. Incluso, desde las oficinas del Monumental se filtró que el técnico le había dicho a Aguilar que públicamente iba a manejarse como si nada hubiera cambiado para poder rescindir sin que los mexicanos le exigieran un resarcimiento económico y, por eso, ayer nadie se alteró al escucharlo decir que la gente del América no tenía motivos para preocuparse (ver aparte).

Siguiendo el plan de Ramón, pero sobre todo por el temor a que el DT lo deje pagando por segunda vez en un año, Aguilar no quiso quedarse esperando de brazos cruzados. Y así como hace dos semanas un enviado del club se sentó a hablar con Omar Labruna, ayer el presidente en persona marcó el celular de Gorosito para conversar cara a cara. Claro, conseguir una transcripción de la charla fue imposible, aunque se supo que Pipo confirmó su embale por volver al club en el que hizo las Inferiores y debutó como jugador y que proyectando lo que puede venirse, habló de la necesidad de incorporar a un arquero (Justo Villar y Nicolás Navarro fueron los mencionados). También, se mencionó la posiblidad de reincoporar a Gustavo Zapata, quien se alejó hace cerca de un año del grupo, al cuerpo técnico del DT. Y obviamente, hubo palabras elogiosas de parte del presidente de River para la campaña que el entrenador realizó con Argentinos en la Copa Sudamericana (quedó eliminado en semifinales ante Estudiantes).

La felicidad de Aguilar por el meeting quedó reflejada en la entrevista que le dio a Pasión por River Mendoza, de FM 93.1. Lo mismo sintió Gorosito. Y aunque ante el llamado de Olé sólo se refirió al presente --"si bien estar entre los candidatos me provoca alegría, sólo pienso en terminar el torneo con Argentinos, al que le debo este momento por el esfuerzo de sus jugadores, dirigentes y el apoyo de sus hinchas", dijo--, un allegado reconoció que el encuentro "fue más que positivo". Y Pipo tiene motivos para estarlo. Mientras el Pelado hace una cosa y dice otra, a él ya le brillan los rulos.

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